ATUENDO: El occiso

sábado, 29 de noviembre de 2003
* "Necesitamos anotar un gol cada 20 minutos": Hans Westerhof México, D F, 28 de noviembre (apro)- Si usted ha sido cuidadoso de las consecuencias del 4-0 que le propinó Toluca a Chivas, encontrará que en las páginas deportivas de los diarios no se incluyen declaraciones del polémico dueño, Jorge Vergara Madrigal, que tendrá seguramente algunas virtudes empresariales, pero que en el plano humano carece de humildad Cada vez que Chivas pierde huye de la escena pública porque ante su millón y medio de distribuidores de productos Omnilife él vende la-imagen-del-éxito-representado-por-sí-mismo Por lo tanto, no puede aparecer cuando existe un fracaso, aunque sea deportivo Sus más ácidos críticos dicen que en realidad él no vende complementos alimenticios, sino aspiraciones de éxito en forma de polvitos o de bebidas Una de sus mejores armas mercadológicas es la exageración Por eso habló de tener "al mejor equipo del mundo, al mejor entrenador del mundo, al mejor estadio del mundo" No ha cumplido nada, porque sabe también que la memoria de los mexicanos es flaca y olvida pronto Como Goebbels (el propagandista de Hitler), a Vergara le enseñaron que una mentira repetida miles de veces termina convirtiéndose en verdad Ha encontrado una buena fórmula en los desplegados para fortalecer su imagen de éxito, aunque en el camino pisotee los códigos de 100 años en el futbol mexicano, consistentes en ser grande en la victoria, respetando al vencido Vergara hace todo lo contrario: en los desplegados se mofa, se burla, ironiza, hace chascarrillo e inconscientemente incita a la violencia Las barras bravas de Pumas, América, Veracruz, San Luis y Atlas están a la espera de una caída de Chivas para cobrar las recientes afrentas ¿De qué manera lo harán? Nadie sabe porque las acciones de los integrantes de una multitud son impredecibles y, por lo mismo, peligrosas Los ideólogos de Vergara, los que le enseñaron que todo es marketing y que su propia imagen es explotable a nivel mercadológico (la exageración es su bandera), no han sabido responderle cómo comportarse después de una derrota, menos cuando es tan escandalosa como la sufrida en Toluca Por instinto de conservación (no puede verse débil ni vencido en ninguna circunstancia, porque atentaría contra su producto, que es la imagen de sí mismo, el yo-éxito de la venta de sus complementos alimenticios), Vergara recurre al ocultamiento cuando los rivales se ensañan con sus Chivas Pero como genio y figura lo son hasta la sepultura, Vergara buscará el primer momento propicio para reaparecer en la escena pública Si el Guadalajara hiciera el milagro (hazaña es otra cosa) de remontar el 4-0 que le aplicó el Toluca, aparecerán desplegados por doquier, al costo que sea, porque lo que hace Vergara no es gastar dinero a lo tanto, sino "invertir" en su propia imagen y darle dinero a los dueños de diarios para que no lo golpeen tanto en las malas rachas del equipo Pero si el Toluca repite la dosis o califica, Jorge Vergara hará el mismo papel de estos últimos días: se hará el "occiso", viajando en su propio avión al lugar más remoto del mundo, para que la gente lo pierda de vista La imagen de éxito de sí mismo que él ha creado, no le permite verse débil, resignado ni sereno en la derrota Esa es la imagen de perdedor que él rechaza representar

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