Arrancan los Panamericanos con fastuosa ceremonia

viernes, 14 de octubre de 2011
GUADALAJARA, Jal. (apro).- En un estadio convertido en búnker por el férreo dispositivo de seguridad desplegado por elementos de la Policía Federal y del Ejército México, arrancó la XVI edición de los Juegos Panamericanos en Guadalajara, con una fastuosa ceremonia donde los fuegos pirotécnicos se convirtieron en el principal protagonista. Ni la lluvia de los últimos días que en la víspera arrastró el huracán Jova –que todavía mantiene en situación de alerta a la entidad jalisciense–, fue impedimento para el espectacular arranque de los Juegos Panamericanos con su multicolor gama de música y fuegos artificiales. Cerca de 46 mil espectadores reunidos en el estadio Omnilife desbordaron la pasión apenas apareció con su indumentaria de charro el nutrido contingente del país anfitrión: México, alrededor de las 21:00 horas. En total, 617 atletas nacionales buscarán a partir de este sábado cumplir el sueño del presidente Felipe Calderón: superar, al menos por una medalla (24 de oro es el reto) el récord histórico de México en los Juegos Panamericanos, que en esta edición reúne a 42 países de todo el continente –“desde Alaska hasta la Patagonia”, diría el gobernador de Jalisco, Emilio González– y a más de 6 mil atletas. En el estadio propiedad de Jorge Vergara, también propietario del club Chivas del Guadalajara, inició puntual –a las 20:00 horas– la ceremonia inaugural encabezada por el Charro de Huentitán, Jalisco, Vicente Fernández, quien entonó el Himno Nacional a capela sobre un escenario circular y que remató con un sonoro “¡Viva México!”. Pese al yerro de Vicente Fernández al momento de entonar el Himno Nacional –cambió la letra en dos estrofas: cantó “Con el dedo de Dios”, “Por el dedo de Dios escribió”; “¡Oh, Patria! Tus sienes queda”, por “Ciña oh Patria, tus sienes de oliva”– el público se emocionó cuando al terminar éste, el l inmueble se iluminó de fuegos artificiales en diferentes puntos del escenario y con breves intervalos. Luego el charro interpretó “México lindo y querido”, acompañado por el mariachi y el ballet folclórico. Enseguida, el “charro de Huentitán” cantó “México, lindo y querido”. En el firmamento volaron águilas gigantes que pintaron de colores el escenario. Inmediatamente un par de trompetistas dieron paso al desfile de presentación los atletas de los 42 países participantes en la justa continental. Los primeros en salir fueron los argentinos, mientras que México cerró el recorrido, con su indumentaria charra. En el centro del estadio Omnilife, se colocó un escenario circular rodeado plantas de agave, de donde se extrae el tequila; y de sillas que posteriormente ocuparían los protagonistas del evento. Sobre este círculo desfilaron los atletas ante la presencia del presidente Calderón; el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge; el presidente de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), Mario Vázquez Raña, y autoridades deportivas locales. A las 21:32 horas, Felipe Calderón dio formalmente inaugurado los XVI Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, que “simbolizan la unión fraterna, la paz y la prosperidad que anhelamos para todos los pueblos de nuestra América”. Figuras legendarias del deporte aficionado y del profesionalismo, e incluso la exMiss Universo, Ximena Navarrete, portaron la bandera del Comité Olímpico Internacional y de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa), que desde esta noche ondean en el estadio. Al atleta tapatío campeón del mundo de pelota vasca, Alberto Rodríguez le correspondió el juramento de los deportistas. La fiesta continuó con una serie de mosaicos que plasmaron el mensaje de cómo el mundo de las ideas puede ser transformado a la velocidad de la luz en este marco multicolor de la fiesta deportiva de América.   El fuego panamericano La clavadista Paola Espinosa, medallista olímpica y triple campeona panamericana, recibió el último relevo de la antorcha, cuyo recorrido en el estadio lo inició Enriqueta Basilio –la primera mujer en encender el fuego olímpico en la historia, durante la Olimpiadas de Mëxico 68–.  Se acercaba el cierre de la ceremonia inaugural y la clavadista se elevó simulando un ascenso parsimonioso hasta alcanzar el pebetero. En ese momento acercó la antorcha colocada justo en el centro del estadio, desde donde una explosión de fuegos artificiales encendió el pebetero permanente, colocado en el techo del estadio. Después de más de 2 horas de protocolos y de canciones, y de una producción que alcanzó un costo de 23 millones de dólares en estos Juegos Panamericanos caracterizados por el derroche, el desorden y obras que gotean, arrancó la justa continental. Fue el momento culminante de estos juegos del derroche, donde 43 años más tarde Basilio apareció por un instante, se encontró con otro legendario, Alberto Valdez –medallista olímpico en ecuestres en Londres 1948– y juntos caminaron a paso lento hacia el siguiente relevo, la campeona olímpica en Beijing 2008, María del Rosario Espinoza –gran ausente en estos juegos– quien recorrió el penúltimo tramo del trayecto. Los cantantes Alejandro Fernández y el colombiano Juanes también formaron parte del evento que incluyó un breve repaso de los grandes artistas y muralistas mexicanos, entre ellos el tapatío José Clemente Orozco con su obra “El hombre de fuego”. La ceremonia concluyó alrededor de las 22:15 horas.