Hausleber "será insustituible": Daniel Bautista

jueves, 13 de marzo de 2014
MONTERREY, N.L. (apro).- Daniel Bautista Rocha, medalla de oro en marcha en Montreal 76, considera que el entrenador Jerzy Hausleber, fallecido hoy en el Distrito Federal, será insustituible, pues tras su llegada a México le dio al país todos sus triunfos olímpicos en caminata. El andarín nacido en San Luis Potosí recuerda que el polaco llegó a México en 1966 para establecer las bases de una escuela inexistente de marchistas y entrenadores, y fue protagonista de una de las etapas más enriquecedoras del olimpismo azteca. “Es muy lamentable su partida, Deja a nuestro país un gran legado en la marcha y en el deporte. No sé si en el mundo hay otro entrenador como Jerzy Hausleber que le haya dado un país nueve medallas olímpicas, campeonatos mundiales, nos dio triunfos Centroamericanos, Panamericanos”, dice en entrevista telefónica. El exatleta, avecindado en esta capital, recuerda que Jerzy Karol Hausleber Roszczewska, quien al morir tenía 82 años, era un hombre culto y humanista, pues tenía dos carreras universitarias, una como ingeniero constructor de barcos y la otra como entrenador de atletas de alto rendimiento y pruebas de resistencia, con maestría en esa especialidad. “Además de su conocimiento, que yo llamo técnico, metodológico, científico, era una gran persona mucho más allá de lo que nos dio a nosotros”, afirma. Su paso por México es trascendente para el atletismo mexicano porque antes que él no había entrenadores. “No sólo era diferente, sino que era único en el país y era de los mejores que había en el mundo, y de lo mejor que hemos tenido, en términos generales, por sus resultados, pero también por su gran humanidad. Vienen otros entrenadores, que fueron sus atletas, pero va a ser muy difícil sustituirlo”. Además de Bautista Rocha enseñó a caminar a los medallistas aztecas José Pedraza, Ernesto Canto, Raúl González, Carlos Mercenario, Bernardo Segura, Joel Sánchez y Noé Hernández. Bautista, quien actualmente está retirado de la vida pública, trabajaba como agente de Tránsito de Monterrey en 1972 y entrenaba para las Olimpiadas de Munich cuando entró en contacto con Hausleber. No dio la marca para acreditar a la cita alemana, pero el adiestrador europeo vio en él potencial y lo convocó para concentrarlo con otros talentos de la marcha. “Quedé eliminado para esos juegos y el señor Hausleber vio en mí algo que yo, a lo mejor, no veía, me vio como un talento y después, en el 73, hizo una convocatoria con los mejores marchistas de México, con jóvenes del Politécnico y de la UNAM, gente de Tabasco, Sonora, Tamaulipas. “Hicimos una concentración de prospectos y para entonces ya estaba en la lista y nos pidió dar una marca que yo siempre cumplí. Ya lo conocía desde el 68, pero ya tuvimos acercamiento más estrecho desde Munich”, señala el medallista potosino, quien fue alguna vez regidor de Monterrey. Después de esa concentración, Bautista se catapultó al estrellato atlético. Bajo su tutela ganó oro en los Panamericanos de la Ciudad de México, en 1975. Al año siguiente se llevó el máximo honor en la justa de 20 kilómetros en las Olimpiadas de Montreal. El mexicano era favorito para ganar el oro en Moscú 80, bajo la tutela de Hausleber, pero fue descalificado cuando estaba a punto de llegar a la meta. Después de esa decepción, Bautista se retiró de las competencias, pero siguió teniendo contacto con su maestro hasta su deceso. Bautista dice que la cercanía que tuvo toda la vida con el polaco era como la que se siente al interior de una familia. Estuvo a su lado en sus últimos días, en la capital del país. “Hace unas tres semanas estuve con él, en la Ciudad de México. Ya estaba en fase terminal. Lo vi una semana en el hospital Siglo XXI y me regresé, porque ya había mejorado mucho, aunque estaba en esa fase. Pero, lamentablemente, hoy me dieron la noticia, pasadas las siete de la mañana”, precisa. El plusmarquista viajará hoy a la Ciudad de México para acompañar a su entrenador en las ceremonias fúnebres en su honor.

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