Muros europeos para el street art mexicano que no olvida

miércoles, 24 de agosto de 2016
BRUSELAS (apro).- Una bala destruye un lápiz a la mitad y se dirige hacia una cámara fotográfica. A un costado, un militar pisa un libro; en el otro está dibujado un rostro difuso y un gran número 43. Destaca en su parte superior la palabra "Ayotzinapa". Esos son los principales elementos visuales del mural colectivo que coordinó el artista plástico mexicano Marcos Aranda en un espacio del centro histórico de Bruselas, cedido al street art o arte urbano. En una franja vertical en el borde izquierdo del mural un texto explica: "México vive una crisis de derechos humanos. Recordamos la desaparición forzada de los 43 estudiantes y a más de 27 mil personas desaparecidas". Realizado este sábado 21 de agosto en un ambiente festivo con música mexicana y charlas con los paseantes, el mural --comentó Aranda a este columnista-- tiene el propósito de "levantar la moral" de la comunidad mexicana que el año pasado organizó con éxito en el Parlamento Europeo y la embajada ante la Unión Europea manifestaciones de repudio contra el gobierno de Enrique Peña Nieto por Ayotzinapa, y que dejó de hacerlo. El mensaje, me dice el artista, "es que tenemos que estar unidos otra vez para poder hacer algo". El street art, un término que se ha puesto de moda a nivel global, es después de todo un espejo en el que una sociedad refleja sus sueños y ambiciones, pero también sus miedos y enojos. La trágica crisis migratoria o el terrorismo islámico son temas frecuentes en los muros europeos. Pero también algunos artistas mexicanos están exponiendo en las calles de Europa el estado de violencia y el abuso autoritario que padece México. Por una cuestión de tradición muralista, una parte importante del arte urbano mexicano se distingue en el mundo por su conciencia social y su anclaje en las raíces nacionales y latinoamericanas. Los artistas de este género gozan de una buena recepción en Europa por su paleta colorida y las causas humanistas que llegan a defender. El caso Ayotzinapa --y lo que esa sola mención evoca en términos de represión, impunidad y desmoronamiento institucional-- es uno de los que más inspira a los artistas mexicanos de street art. Pero no es el único; hay motivos de sobra para indignarse. Algunos ejemplos: El primero, o uno de los primeros en manifestar artísticamente en Europa su indignación por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa (ocurrida entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014) fue Edgar Flores, mejor conocido como Saner, uno de los artistas urbanos mexicanos más populares en la actualidad (él se encargó de la imagen del último festival de rock Vive Latino). [caption id="attachment_452180" align="alignnone" width="702"]Uno de los murales de Saner. Uno de los murales de Saner.[/caption] Lo hizo apenas unas semanas después de ocurridos los hechos. Invitado por la productora internacional de street art Urban Nation y la galería Jonathan Levine, Saner pintó en Berlín un muro al respecto como un acto de solidaridad con las víctimas. En ese trabajo, tres extraños personajes con máscaras de seres prehispánicos observan sobre una mesa un cuaderno que prende fuego. En la página abierta se puede leer "Ayotzinapa 43" y en una hoja separada a lado dice "Ayotzinapa vivos". Otro caso es el de la artista sinaloense Pilar Cárdenas, conocida en el medio del arte urbano como Fusca. Durante mucho tiempo ella trabajó con un grupo de familiares de desaparecidos. Fusca quería hacer un mural que honrara su causa y que sería realizado durante una marcha en la Ciudad de México sobre un edificio oficial. Cárdenas me explicó que por razones ajenas a su voluntad no pudo llevar a cabo ese proyecto. Lo tuvo que ir a pintar muy lejos, en Nantes, Francia, a donde fue invitada en 2014 para cumplir con una residencia artística. El nombre de la obra: La marcha. [caption id="attachment_452182" align="alignnone" width="702"]La Marcha, de Fusca. Foto: Especial La Marcha, de Fusca. Foto: Especial[/caption] Un ejemplo más es el de Said Dokins, un artista mexicano que se especializa en la caligrafía, la cual expresa en múltiples disciplinas. Reconocido internacionalmente, Dokins cursó en México estudios de arte y diseño y de filosofía y letras. Su obra refleja su fuerte compromiso social. El año pasado el artista pintó tres muros de su serie "soles robados" en las calles de Londres y lo hizo durante la celebración del Año Dual México-Reino Unido. En ellos rindió tributo a los estudiantes de Ayotzinapa, que entonces cumplían el primer aniversario de su desaparición forzada. [caption id="attachment_452183" align="alignnone" width="702"]Uno de los murales de Said Dokins. Foto: Especial Uno de los murales de Said Dokins. Foto: Especial[/caption] Los frescos, técnicamente admirables, muestran ondas circulares conformadas con palabras de Rosario Ibarra, la luchadora social por la defensa de los presos políticos y los desaparecidos, que escritas en inglés dicen: "Saldrás de cualquier lugar, en cualquier parte, a recibirme y abrazarme, y recuperaré en ese abrazo todos los soles que me han robado. ¡Vivos se los llevaron! ¡Vivos los queremos!". También el año pasado se presentó en Londres el trabajo del colectivo oaxaqueño La Piztola, que se creó al calor del violento conflicto magisterial de 2006 en aquel estado sureño. En una conversación, Rosario Martínez, una de las tres diseñadoras gráficas que fundó el colectivo, apuntó que La Piztola tiene como divisa la transgresión y como mensaje artístico la rebelión contra el autoritarismo. [caption id="attachment_452185" align="alignnone" width="702"]Las obras de Lapiztola. Las obras de Lapiztola.[/caption] Una de sus exposiciones londinenses (Democracia Real, ¡ya!) fue patrocinada por la organización británica Global Justice Now, y la segunda por el restaurante activista Wahaca, de la chef inglesa Thomasina Miers. También realizó un mural colaborativo. Siempre sin financiamiento de las autoridades mexicanas. Para terminar, uno de los más recientes murales que en Europa denuncia la situación política mexicana lo acaba de realizar en una conocida calle de París (Oberkampf) el artista Israel Guerra, alias Spaik. Bajo el patrocinio de la asociación parisina Le M.U.R., la obra evoca los hechos de violencia acontecidos en Nochixtlán, Oaxaca, el pasado 19 de junio, que dejaron ocho muertos tras un fallido operativo armado de la Policía Federal contra manifestantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. [caption id="attachment_452187" align="alignnone" width="702"]Nochixtlán en París, de Spaik. Foto: Especial Nochixtlán en París, de Spaik. Foto: Especial[/caption] Con el estilo inconfundible y lleno de color de Spaik, el espectador puede ver un búho, símbolo de la sabiduría, en posición de vuelo. Con sus garras protege un libro donde se lee "Oaxaca" del ataque de una rata, que porta una especie de banda presidencial. En su segunda gira europea, el artista mexicano comenta por teléfono que esta ocasión quiso expresar su inconformidad: "Estoy harto de la violencia y la corrupción. No sólo es Nochixtlán, es también Guerrero, Michoacán...Con mi muro quisiera sembrar una semilla en los jóvenes que me siguen; causar un impacto social positivo". Habrá que esperar. Mientras tanto el street art mexicano en Europa está dejando plantadas esas "semillas de conciencia". Petit Biscuit Dirigido por la universidad suiza de Lausana, el Consejo Europeo de Investigación llevará a cabo un proyecto de estudio de una duración de cinco años (2016-2021) titulado ARTIVISMO, en el que se explorarán las nuevas formas artísticas de expresión política. En particular se estudiarán los murales artísticos latinos ubicados en California. "Arte y activismo: creatividad y representaciones como formas subversivas de la expresión política", expone la universidad que será el tema de investigación.

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