Argentina apuesta por Brasil

viernes, 25 de enero de 2002
Washington - Pasaron ocho años desde que el entonces canciller argentino Guido Di Tella atrajo un maremoto de críticas por su humor sardónico al anunciar que aspiraba a desarrollar una "relación carnal" con Estados Unidos La insólita declaración repercutió y causó asombro desde Buenos Aires hasta Washington por la osadía del lenguaje y su desafío a la tradicional política del Palacio San Martín, sede de la cancillería argentina, que presumía en ser la rival de Estados Unidos para liderar a Latinoamérica durante la mayor parte del siglo XX En Brasilia y Santiago de Chile los repudios oficiales no se hicieron esperar No obstante, Di Tella, un connotado profesor de relaciones internacionales de la Universidad de Oxford que jamás tuvo pelos en la lengua, no se inmutó Durante los dos periodos del gobierno de Carlos Menem logró lo inimaginable: convertir a Argentina en "aliado estratégico no-OTAN" de Estados Unidos Fue uno de los cuatro países que merecieron ese calificativo Significaba que Washington le otorgaría el tipo de ayuda militar que solo gozaban los países del Tratado del Atlántico Norte, además de Egipto, Israel e Indonesia Ahora, con la catástrofe económica por la que atraviesa Argentina, el presidente Eduardo Duhalde parece apostar por una relación económica y política más íntima con Brasil "No veo porque no podemos ser polígamos", ironizo Carlos Ruckauf, el canciller de Dualde y exgobernador de la provincia de Buenos Aires, imitando la metáfora legal de Di Tella Según el politólogo Carlos Escude --quien fue asesor del canciller Di Tella--, esta reorientación "va mucho mas allá de un cambio retórico y cosmético" "Hasta ahora el tono de las declaraciones ha sido moderado y se ha mantenido dentro de un contexto diplomático, pero el gobierno de Duhalde puede estar guiando al país hacia un serio enfrentamiento con el gobierno de Bush", anotó el catedrático, autor de varios libros de historia y sociología y, en años recientes, profesor visitante en la Universidad de Harvard Por cierto, desde la creación de un acuerdo aduanero, Brasil se convirtió en el primer mercado para las exportaciones argentinas, lo que produjo un marcado cambio en la actitud de desprecio que mostraban los porteños hacia los brasileños Y es que, quién no había escuchado a algún argentino musitar: "Brasil será más grande, pero nosotros somos europeos y más cultos", una aspiración geopolítica que jamás le ganó a Argentina un notable grado de popularidad en Latinoamérica No hay duda de que en buena parte dicha reorientación es una reacción al rígido rechazo de presidente George W Bush de prestar el tipo de bailout que el anterior gobierno de Bill Clinton prestó a México y Brasil cuando sus economías enfrentaron severas crisis en la década de los 90 Bush fue categórico en advertir que, antes de ir al rescate de Argentina, el FMI debía insistir en draconianas medidas de austeridad, las mismas que provocaron las tumultuosas protestas públicas y que empujaron a la renuncia de Fernando de la Rúa Pero también surgen otras razones ideológicas asociadas más bien con el peronismo ortodoxo, que nunca vio a Washington con buena cara Esto ha creado alarma entre algunos especialistas del departamento de Estado: temen que Argentina esté por entregarse en "cuerpo y alma" a las "ambiciones hegemónicas" de Brasil Para ilustrar esta tesis, los especialistas del departamento de Estado apuntan a la iniciativa lanzada por el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, para crear una "Comunidad Sudamericana" Dichos especialistas consideran que puede crear una traba para la iniciativa del Area de Libre Comercio de las Americas (ALCA), que Estados Unidos espera concretar antes de enero de 2005, cuando ya Cardoso haya dejado el poder Sin embargo, ha pasado desapercibida la estrecha colaboración entre los presidentes Bush, Cardoso y Ricardo Lagos, de Chile, a quien Bush primero le presentó la idea de una "colaboración internacional" Esta consistiría en enviar a un grupo de asesores económicos para ayudar a Argentina a salir de su crisis financiera "Esta idea la presentaron ya en los últimos días del gobierno de De la Rúa", me reveló el embajador de Argentina, Guillermo González, quien indicó que pensaba que el presidente del Banco Central de Brasil, Arminio Fraga, seria uno de los "sabios" Según el embajador González, este tema sería abordado por el canciller Ruckauf, quien tiene prevista una visita a Washington este lunes 28 de enero para reunirse con altos funcionarios del gobierno de Bush, así como con representantes de la banca privada, del FMI, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo En una evaluación retrospectiva, no se necesita ser un Metternich o un Henry Kissinger para entender que la maniobra Menem-Di Tella sobre la "relación carnal" con Estados Unidos causó poca gracia a las cancillerías de Brasil y Chile Además, la decisión fue anunciada con un mínimo de consulta previa con los asesores del departamento de Estado o de la Casa Blanca, muchos de los cuales fueron tomados por sorpresa Sin embargo, Washington pareció tomarle la palabra al entonces gobierno argentino La secretaria de Estado, Madeleine Albright, se refirió a Argentina como "aliado estratégico" Aparentemente lo dijo sin tener la más remota idea del impacto que ese gesto tendría sobre Itamarati, la cancillería brasileña, ni sobre el canciller chileno, José Miguel Inzulza, quien justamente se encontraba de visita en Washington "Nos dejaron atónitos," me confió aquella vez Inzulza Y cuenta que después, la secretaria Albright no encontraba palabras para calmarlo Los menemistas tienen otra explicación: "Estados Unidos y Argentina padecieron una relación conflictiva durante medio siglo antes de Menem," señaló la semana pasada el viceministro de Di Tella, Jorge Campbell, al diario The New York Times "Pero la política Menem-Di Tella tenía como objetivo abrir a Argentina hacia el resto del mundo, y esa apertura continúa", añadió, tratando de atajar las fulminantes críticas que lanza contra Menem el sector derechista del peronismo, representado por el actual presidente, Eduardo Duhalde Ahora, sin embargo, en algunos sectores oficiales y privados en Washington corre la voz de que Duhalde esta "empeñando" la soberanía argentina mediante un notable estrechamiento de los lazos económicos y políticos con el gobierno de Brasilia

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