Estados Unidos: la caza del voto hispano

sábado, 2 de noviembre de 2002
Washington -- Las elecciones presidenciales de noviembre del 2000 pusieron al “voto hispano” definitivamente en el mapa político de Estados Unidos Más aún: la sombra del mandatario electo en aquellos comicios, George W Bush, está marcando de manera notable las lealtades de los latinos de este lado de la frontera: aunque siguen siendo abrumadoramente demócratas, los hispanos parecen dejarse tentar por el canto de sirenas que llega desde la Casa Blanca Es el sonido que muchos comentaristas y políticos de la oposición llaman despectivamente “mariachi politics” Desde que el censo del 2000 estableció que los 35 millones de hispanos que viven en Estados Unidos forman –con el 13% de la población total-- la primera minoría del país, los dos grandes partidos políticos norteamericanos comenzaron a dedicar, esta vez en serio, importantes esfuerzos para conquistar al electorado que habla en español Las acciones de los demócratas resultaron menos novedosas, incluso si se tiene en cuenta que la mayoría de los pocos legisladores hispanos en el Congreso pertenecen a este partido Por eso el detalle más colorido de esta campaña viene de los republicanos: están a la caza del voto latino y el presidente Bush intenta hablar en español cada vez que puede “Mi Casa Blanca es su Casa Blanca” y “gracias amigos” fueron palabras que llegaron al paroxismo cuando, el 9 de octubre en la East Room de la residencia presidencial, Bush recibió al acostumbrado grupo de notables latinos para lanzar el mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos Después de las risas y de repasar otros temas, Bush no se olvidó de lanzar su habitual advertencia contra el régimen de Irak, pero esta vez –como estaba entre latinos-- concluyó su frase con un inédito “¡Venceremos!”, probablemente sin saber que ese era una frase del Che Guevara y uno de los lemas centrales de la campaña de Salvador Allende en 1970 Aquel día, la abundancia del estereotipado colorido latino en la Casa Blanca despertó la inmediata crítica del presidente del Partido Demócrata, Terry McAuliffe, para quien “la comunidad hispana merece más que una amable palmadita en la espalda y unas pocas palabras en pobre español de parte del presidente Bush" Según McAuliffe, “mientras los demócratas ponen a punto un significativo proyecto de ley que ofrece una oportunidad para que los inmigrantes --que trabajan duramente y pagan sus impuestos-- puedan vivir legalmente en Estados Unidos, los republicanos pasan el día perfeccionando el arte de la 'política mariachi'" Sin embargo, los dirigentes opositores no pueden arrojar la primera piedra en este caso “Cuando el presidente Bush y los políticos en general --incluyendo en menor medida a los demócratas-- tratan de buscar el voto hispano, lo único que hacen es ofrecer mole y tamales, creyendo que eso es todo lo necesario para hacer que se sientan confortables… pero la política es diferente”, dice a Apro el profesor de Ciencias Políticas Henry Flores, de la Universidad de St Mary, en San Antonio, Texas “Mariachi politics” al margen, el peso del voto latino –según las encuestas-- parece dirigido a repetir sus tendencias históricas y apoyar mayoritariamente a la oposición demócrata Entre los votantes hispanos registrados para sufragar, el 45% sostiene que el Partido Demócrata está más preocupado que los republicanos en las cuestiones que interesan a los latinos, según un reporte del autorizado Pew Hispanic Center difundido a fines de octubre El informe agrega que, de todas maneras, un 40% cree que no hay mayores diferencias entre ambos partidos Pero cuando llega el turno de la economía, la ventaja para los demócratas crece, con un 53% de los latinos, quienes afirman que confían más en la actual oposición que en los republicanos POLÍTICA MARIACHI Sin embargo, a pesar de estos índices generales, los hispanos resultan ser, sugestivamente, el sector étnico más sensible a la figura del presidente Bush Cuando a los latinos registrados para votar se les preguntó si confían más en Bush o en los legisladores demócratas para el manejo de la economía, “la ventaja desaparece”, dice el informe del Pew Hispanic Entre los votantes registrados, un 42% dice tener más confianza en Bush y un 43% se inclina por los diputados y senadores demócratas “Aunque el presidente Bush obtiene mejores marcas que el partido Republicano en todos los segmentos del electorado –consigna el informe--, es solamente entre los hispanos donde su popularidad personal altera sustancialmente la ecuación partidaria” Según el documento, “los votantes blancos registrados comienzan a favorecer a los republicanos cuando se les consulta sobre el manejo de la economía (46% contra 36% de los demócratas), y el agregado del presidente Bush como factor solamente amplía el margen a 59% contra 29%” Una situación inversa se registra entre los votantes afroestadounidenses registrados, quienes “favorecen de manera abrumadora a los demócratas en el manejo de la economía (77% contra 7% de los republicanos), y también favorecen a los demócratas en el Congreso (55%) por sobre el presidente Bush (26%) Según la columnista María Elena Salinas, del Hispanic Magazine, “los esfuerzos del presidente Bush por alcanzar a los votantes latinos están dando sus frutos” Después de formular una alegoría citando las telenovelas en español, Salinas afirma que “también en el terreno de la política, los latinos son románticos perdidos”, una teoría que suscribe el encuestador Sergio Bendixen, muy activo en el panorama hispano estadounidense, según el cual “al votante latino le gusta que le hagan la corte” Sin dudas, esta descripción de la relación entre políticos estadounidenses y votantes hispanos cuaja perfectamente con la estrategia que viene desarrollando la Casa Blanca “Muchos líderes políticos apuntan que hablar español, tocar música mariachi en el Rose Garden y dar grandes ‘abrazos’ a un selecto grupo de ‘amigos’ no es suficiente para mostrar a los hispanos que está preocupado por ellos… Pero al menos es un comienzo”, afirma Salinas sobre Bush Si se toman en cuenta los datos revelados por el informe del Pew Hispanic, la estrategia de Bush está teniendo efecto entre el electorado latino, aun en medio de las duras críticas de la oposición demócrata Los eventos organizados en la Casa Blanca por el “amigo” Emilio Estefan –quien rodea al presidente de notorios artistas y deportistas hispanos--, las celebraciones del 5 de Mayo y los risueños intentos de Bush por hablar español le estarían dando dividendos al presidente, quien deberá recoger los eventuales frutos en los comicios generales del 2004, cuando se juegue su reelección “Es difícil entender por qué muchos hispanos votan a Bush --admite Flores--, ya que su posición hacia este sector viene siendo la misma desde que era gobernador de Texas Sólo hay que ver los indicadores de educación nacionales: no nos ha ayudado mucho” Según el profesor, “él continuó con su misma política, pero hay mucha gente entre los hispanos que cree que hay que darle una oportunidad… Creo que eso nos demuestra que hay una tarea pendiente, que lo que tenemos que hacer es educar mejor a los hispanos sobre cuestiones políticas” En ese punto coincide Federico Subervi, director del Departamento de Comunicación de la Pace University, de Nueva York “Como parte de su estrategia, que no es solamente de ‘política mariachi’ sino también de ‘política de salsa y merengue’, los republicanos incluyeron en sus campañas y actos públicos más símbolos y personajes destacados del mundo cultural hispano”, dice a Apro “Los republicanos tienen una maquinaria de propaganda muy bien aceitada, y eso ayuda a crear la impresión de que se están ocupando realmente de los intereses de los hispanos”, agrega En contraparte, dice que “los demócratas dieron por sentado durante años que el voto latino es mayoritariamente para ellos, pero los republicanos, sabiendo esto, hacen esfuerzos por al menos ganar la batalla de la imagen” Frente a esta andanada de mensajes, “el problema no es sólo que los hispanos no tienen educación política, sino que tampoco cuentan con información de calidad a mano”, agrega Subervi, quien pide “analizar los titulares más destacados en la prensa hispana en general, tanto escrita como radial y televisiva, y preguntarse dónde está la crítica o el análisis en profundidad, el cuestionamiento a este tipo de propaganda” que se genera en particular desde la Casa Blanca MOLE Y TAMALES Pero las elecciones de medio término del 5 de noviembre son para gobernadores y legisladores, y el peso de la popularidad del presidente Bush y la “política mariachi” podrían no ser suficiente para cambiar la lealtad de la gran mayoría del voto hispano El “voto cambiante” hispano es “un mito”, afirma categórico Ruy Teixeira, investigador de la Century Foundation Citando datos de la prestigiosa encuestadora Gallup difundidos a principios de octubre, Teixeira recuerda que los demócratas disfrutan de 22 puntos de ventaja entre los hispanos cuando se trata de intención de voto para el Congreso (52% contra 30% de los republicanos) También exhiben una brecha de veinte puntos a favor de los demócratas en cuanto a identificación partidaria (39% contra apenas un 19% de latinos que se identifican como republicanos) Eliminado el “factor Bush” --cuyo verdadero peso se medirá dentro de dos años--, los hispanos siguen apoyando netamente a los demócratas, mientras que, “por comparación, la población en general aparece partida en mitades” cuando se trata de votar a alguno de los dos partidos, señala Teixeira Así, mientras se espera pacientemente la llegada de las presidenciales del 2004, las elecciones de medio término del próximo martes serán un buen ensayo para medir el alcance del poder del voto hispano, en especial en algunos distritos en los que puede resultar efectivamente decisivo Según diversas mediciones, al menos un cuarto de todos los distritos electorales estadounidenses tienen por lo menos 100 mil votantes latinos, y los hispanos forman un 29% del electorado potencial de Texas, el 28% de California, el 21% de Arizona y el 17% de Florida Según un estudio del investigador Adam Segal, de la Johns Hopkins University, las campañas electorales del 2000 invirtieron 9 millones de dólares en anuncios televisivos en español La tendencia sigue este año, con candidatos en estados como Colorado, Illinois y Massachusetts programando fuertes campañas dirigidas a los latinos, tanto los nacidos en el país como en el exterior En Texas incluso la carrera tiene como gran protagonista a un hispano, el magnate Tony Sánchez, quien gastó ya nada menos que 60 millones de dólares de su propio dinero para intentar vencer a su rival republicano, Rick Perry Con un total de 64 millones (sumados los fondos partidarios y estatales), la de Sánchez es la campaña más costosa en la historia de Texas, pero eso parece no servirle para descontar la ventaja de 15 puntos que, según las encuestas de octubre, le está llevando Perry Quizás los candidatos que quieran captar el voto latino deberían prestar atención a ciertas verdades obvias si quieren tener éxito en su cacería de sufragios Con la reciente encuesta de Gallup en la mano, mostrando que la lealtad de los votantes hispanos no cambiará en estas elecciones, los expertos recuerdan que “la tradición del partido Republicano respondió siempre a los negocios y las grandes empresas, y no necesariamente a la gente”, dice Flores “En el caso de los hispanos, la mayoría de ellos son trabajadores, no empresarios, y la realidad es que la agenda de los republicanos no es compatible con las necesidades de los latinos, que en su mayoría pertenecen a la clase media trabajadora” Gabriela Lemus, directora de Política y Legislación de la League of United Latin American Citizens (LULAC), es todavía más dura en sus apreciaciones “La verdad es que nos sentimos frustrados con los dos partidos –dice a Apro--, ya que nos buscan cuando nos necesitan, pero cuando los que necesitamos somos nosotros, recibimos poco y muy tarde” La dirigente recuerda el poco apoyo que está recibiendo de parte de la Casa Blanca los proyectos legislativos que benefician a los hijos de inmigrantes en materia de educación y la iniciativa de ley para la reforma migratoria “Habría que preguntarle a Richard Gephardt, el líder demócrata en la cámara de representantes, por qué tardó tanto para presentarla”, señala Lemus, según la cual tampoco los republicanos “piensan que el tema de la inmigración sigue siendo importante” Sin embargo, denuncia: “La verdad es que muchos de los problemas que vivimos a nivel doméstico tienen que ver con la violación de los derechos civiles de los inmigrantes” “Creo que han habido cambios --admite la dirigente hispana--, cambios fuertes en la forma en que los partidos ven a nuestra comunidad, pero al mismo tiempo veo que no están tomando nuestras necesidades en cuenta y no están respondiendo con políticas que nos afecten de manera positiva” El 5 de noviembre toda la polémica quedará atrás por un momento y llegará el momento de los hechos En este frente, los datos del reporte de la Pew Hispanic recordó que en los comicios del 2000, un estimado de 59 millones de latinos concurrió a sufragar, sumando apenas el 5% del total de los votos Las razones de esta escasa representación electoral en comparación con el porcentaje total de la población, es que un 60% de los hispanos no son elegibles para votar, ya sea porque son menores de 18 años o inmigrantes recientes Además, señala el informe, el nivel de registro para sufragar sigue siendo relativamente bajo entre los latinos respecto de otros sectores étnicos del país Los expertos coinciden en que los hispanos de Estados Unidos todavía no logran convertir en peso político su condición de primera minoría del país Por ahora son vistos como un electorado colorido aun atado a las consignas sociales que siguen representando mejor los demócratas y una base electoral que puede resultar decisiva en algunos distritos Quienes parecen más despiertos a la hora de captar la atención de los latinos son los ejecutivos de las grandes empresas y cadenas de ventas Según la empresa de marketing PlayDate, uno de los diez juguetes que más se venderán durante la inminente temporada de festividades será la muñeca de “Dora la exploradora”, basado en el personaje del canal de televisión infantil Nickelodeon “Dora”, explican sus productores, la fabrica Mattel, baila y canta y dice frases en inglés y en español, casi lo mismo que hace el presidente Bush cada 5 de Mayo

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