Como te ves me vi: Fox y Lula

sábado, 30 de noviembre de 2002
Río de Janeiro (apro) - Los brasileños disfrutan ahora de un gran optimismo postelectoral Las elecciones fueron una gran fiesta democrática en la que, finalmente, la cuarta fue la vencida: ganó Luiz Inacio Lula da Silva, obrero, líder sindical, jefe del Partido de los Trabajadores, y de quien los taxistas de Río de Janeiro dicen, divertidos: éste será muy bueno y robará menos, pues sólo tiene cuatro dedos en la mano izquierda (perdió el índice en un accidente en sus días de obrero metal mecánico) Al oír el ánimo de los brasileños, al palpar sus anhelos de que por fin salgan bien las cosas para este país, que tan sólo hace unos meses volvió a experimentar una devaluación y cuyo sueldo mínimo asciende sólo a sesenta dólares, es difícil no pensar en el ánimo que privaba en México después del 2 de julio de 2000 Lula, como presidente electo, se apresta hoy a tener listo a su equipo de gobierno El primero de enero, Brasilia, la capital construida en un intento fantástico por descentralizar este enorme país de dimensiones continentales, será la sede del cambio de estafeta Se especula que por la fecha habrá poca asistencia de líderes extranjeros Pero este país así es: volteado hacia adentro Si Fox pudiera hablarle a Lula, o más bien si los mexicanos pudiéramos hacerlo, pues nuestro popular presidente parece encantado con su equipo, sin duda la recomendación sería: mucho ojo con el equipo Los mexicanos hemos tenido que soportar a algunos miembros del gabinete que, apenas dos años después, están entendiendo su tarea Pero Fox, al fin más rey que gobernante, insiste en que hay mucho invertido en su aprendizaje El gabinete de Lula, se especula, será uno de equilibrio y que asegure al elector que las promesas de campaña serán cumplidas: programas sociales y seguridad pública, pero un manejo ortodoxo de la macroeconomía Todo parece indicar que Lula se concentrará en la política interna; en convertir a su gobierno en una especie de lubricante entre los empresarios y los trabajadores, pero en lo social será su propio empresario A diferencia de Fox, que el primer año hizo de la política internacional y la relación con Estados Unidos su prioridad, todo indica que Lula se irá con tiento De allí que se especule que el canciller será un miembro del servicio exterior, y los de casa, es decir los de Itamaraty, como en todos los servicios exteriores, por lo general actúan al cobijo de la tradición A pesar que Fox como presidente electo fue a Chile y Brasil, incluso antes de ir a Estados Unidos, Lula ha declinado la invitación para venir a México Lula irá como presidente electo a Argentina y Washington, las dos capitales más importantes para Brasil La visita a Argentina es prácticamente obligada dado la vecindad y la sociedad entre los dos países en el Mercosur Pero así como se entiende el compromiso de Lula, también se le ve como una visita estéril Argentina aún no tiene el rumbo de navegación para salir de la tormenta y Duhalde, en breve, dejará de ser presidente La visita a Washington será la interesante A pesar del conservadurismo de Bush y el izquierdismo de Lula, con el optimismo que se vive en Brasil se está especulando que la relación entre ellos podría ser mejor que la que tenía con su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, pues era ampliamente conocido que su intelectualismo y arrogancia iban mal con la sencillez del inquilino de la Casa Blanca Especulaciones aparte, la visita a Washington pone a Lula en un umbral muy interesante que plantea tres escenarios posibles: la sana distancia, el conflicto y la cooperación Continuidad Lula podría continuar con la sana distancia entre Brasilia y Washington, cooperando en materia de seguridad aunque manteniendo una política exterior no sólo autónoma de Washington, pero especialmente renuente a avanzar en el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) El conflicto Existe la preocupación en Washington e incluso en los altos círculos de negocios de Brasil, de que Lula se convierta en una especie de líder populista, al estilo de Hugo Chávez, de Venezuela Estados Unidos y la elite brasileña esperan que Lula gobierne con un izquierdismo pragmático y atento a los mercados parecido al de Ricardo Lagos, de Chile El tercer escenario, la cooperación, es el favorito de Washington En éste Brasil dejaría sus miedos de lado y se avocaría a negociar un ALCA Este escenario no es del todo descabellado, pues la apuesta de integración de Brasil, Mercosur, está quebrada y sin posibilidades de renovación Lo interesante de la visita a Washington será ver qué tanto Bush y su hábil representante comercial, Robert Zoellick, le insisten a Lula y si le dan las garantías de que Estados Unidos estaría dispuesto a negociar en las áreas en las que más le importa a Brasil obtener concesiones de Washington: antidumping y agricultura Brasil se considera a sí mismo como un “global trader”, es decir como un potencia que comercia con todas las naciones Y a pesar que su volumen comercial es muy bajo, 98 por ciento del producto, mientras que para México es aproximadamente de 50 por ciento, sí han logrado diversificar sus mercados: 22 por ciento con América Latina, 25 con Norteamérica y 29 con Europa Hoy Brasil y Lula son lo que fue México para la administración Bush hace dos años, justo cuando Fox celebraba su luna de miel: la prueba de que está dispuesta a tener una relación más armoniosa con América Latina