Mexicanos en Israel: Entre la integración y la nostalgia

lunes, 29 de mayo de 2006
Tel Aviv, 29 de mayo (apro) - Los mexicanos en Israel pueden vivir en un kibutz, en el sur del país, o en el Jerusalén árabe; tener ideas distintas sobre lo que debe ser el proceso de paz con los palestinos y sobre el futuro de la región, pero en algo todos están de acuerdo: no hay nada como la comida mexicana Y se las ingenian para conseguir lo que más extrañan: los chiles y las tortillas Bárbara Avrabanel llegó por primera vez a Israel en 1974 para realizar una visita de seis meses a un kibutz, donde conoció a un argentino del que se enamoró Ya de novios a la distancia, el galán sudamericano "hizo un buen trabajo de convencimiento y me vine definitivamente dos años después", dice a Apro Bárbara completó aquí los estudios de biología que había iniciado en la UNAM, pero recuerda que le tomó por lo menos un año aprender el idioma hebreo, requisito necesario para graduarse A los 50 años, esta secretaria del departamento de marketing de una empresa de alta tecnología y también escultora, dice que una de las cosas que le costó más trabajo acostumbrarse fue la personalidad de los israelíes, conocidos por ser "muy directos" para "decirlo de una manera que no suene demasiado rudo", bromea "La gente en México es abierta y amable", afirma Bárbara, quien actualmente reside en los alrededores de Tel Aviv, después de haber pasado gran parte de su vida en el kibutz Alumot, en el norte del país Aaron Levy, de 25 años de edad, originario de la ciudad de México y fanático del América, cuenta que en 2001 decidió aprovechar la oportunidad de continuar en Israel sus estudios de ingeniería civil y "tener una visión de lo que había afuera" de su país de origen Ya cumplió con dos años en el ejército israelí y todavía sigue en las fuerzas armadas como reservista, como ocurre con la mayoría de los jóvenes israelíes La experiencia militar, confiesa, le hizo cambiar parte de su mirada sobre la situación en Israel, la cual observaba, dice, con un cristal más bien de izquierda "Me hice más de centro, después de comprender cómo funciona el campo de juego" Levy asegura que, al vestir la ropa de soldado "me di cuenta de que la lucha no es contra el pueblo palestino, sino contra los terroristas que se esconden entre ellos y los usan como escudo" La cotidiana situación de tensión que viven los israelíes es un tema delicado para Bárbara, la escultora Cuenta: "Me costó muchísimo adaptarme al temor constante de posibles atentados, en especial desde que mis hijas se hicieron grandes" La pareja argentino?mexicana tiene ahora tres hijas de 19, 22 y 27 años La menor de ellas es actualmente miembro de una unidad de combate del ejército de éste país "Las vuelvo locas", cuenta Abravanel, quien revela que sus hijas reciben constantes llamadas telefónicas maternas para "saber por dónde andan y para decirles que no se suban a los autobuses" durante las épocas de mayor tensión entre israelíes y palestinos Por lo demás, Bárbara afirma que se siente tan israelí como mexicana "Nunca corté mi relación con México y, generalmente, viajó allí cada dos años", a diferencia de sus familiares que viven entre el Distrito Federal y en Cuernavaca, "y me visitan cada tanto", relata De esos viajes al continente americano, la escultora se trae a Medio Oriente una buena provisión "de salsas, chiles y dulces mexicanos" para cocinar aquí deliciosos platos de su tierra de origen También libros, de autores sudamericanos y de Angeles Mastretta, entre los mexicanos "La comida mexicana me encanta", dice Bárbara por si hiciera falta una confirmación Y también Aaron confiesa que de vez en cuando consigue aquí, en una tienda de la sureña ciudad de Beer Sheva, donde vive, algunos productos mexicanos, pero "muy caros" Por eso, cuando visita la Ciudad de México, éste futuro ingeniero civil regresa con "chiles en lata, mole y harina para preparar tortillas" Además de la comida, otra cosa que extraña Levy es "ese toque latino de tomar las cosas con más calma", algo imposible de pedir a un israelí "Es terrible que no haya un día como el domingo", se queja, al señalar que aquí, el día feriado, es el sábado, el shabat Contenido Sindicado:   No sindicado Sindicado   Información adicionaEn cuanto a la seguridad, "algo que debo responder a todas las personas que se enteran que vivo en Israel -?dice?-, es que nunca subo con miedo a un autobús, ni siquiera en las zonas consideradas más peligrosas, como Jerusalén o Tel Aviv" El estudiante mexicano señala que "aquí la gente es más conciente de la vida y de la muerte", una actitud de la que ya se ha contagiado Explica que, para él, recorrer las calles y rutas de Israel, es "como subir a un avión: se puede caer, pero uno espera que eso no pase" Mexicanos en Tierra Santa Franscico Alonso es el encargado de la oficina de representación de México ante la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y tiene una visión de Israel desde otro lugar La razón: su oficina está en Ramallah, en Cisjordania, y su residencia en Jerusalén, "en el lado árabe", aclara Su día comienza en la ciudad bíblica, donde cada mañana sale para la capital de la autonomía palestina "Es un recorrido de media hora en automóvil, pero se hace una hora por todos los puestos de bloqueo" militares israelíes, señala La oficina mexicana ante la ANP abrió oficialmente en setiembre del año pasado y comparte edificio con las misiones de Brasil y Chile, entre otras El diplomático depende de la embajada mexicana en Tel Aviv y sus contactos habituales son funcionarios de la estructura de poder palestino, liderada por el presidente, Mahmoud Abbas, y no los del nuevo gabinete de Hamas, porque éstos últimos están confinados a Gaza Indica: "será difícil cambiar la plataforma política en poco tiempo" y renunciar de manera concreta a su objetivo de destruir a Israel De todas maneras, el enviado mexicano es optimista y afirma que "la situación se tiene que definir pronto" hacia algún entendimiento de paz, "porque este conflicto ya tiene demasiados años" Aunque los contactos diplomáticos con los palestinos se realizan de manera cautelosa "mientras se espera que esto aclare", Alonso asegura que "aquí no te puedes aburrir porque no hay lugar en el mundo donde las cosas cambien a esta misma velocidad enorme" Además, en esta región, estima Alonso, "nunca te vas a sentir solo, porque siempre hay alguien que habla en español" Luego, explica que de la pequeña colectividad palestina en México, unas 50 personas vinieron hasta los territorios controlados por la ANP, en particular para residir en Belén Ninguno de ellos, sea diplomático o ciudadano común, debería tener problemas para sentirse cerca de la tierra de origen, opina Los mexicanos judíos están al otro lado y entre todos forman un mercado lo suficientemente grande como para que por aquí se consiga "tortillas, guacamole, productos de La Costeña", señala Alonso "Faltan algunas cosas, pero se puede preparar tranquilamente un menú mexicano", añade, al ponerse en sintonía con sus otros compatriotas en Tierra Santa