Mexicanos en Beirut

lunes, 24 de julio de 2006
México, D F, 24 de julio (apro)- En la madrugada del miércoles 12 de julio, cuando Israel inició sus ataques militares contra diversas ciudades de Líbano, Víctor Hugo Andraca Dumit, funcionario de Caminos y Puentes Federales de Ingresos (Capufe) y vecino de Cuernavaca, vivió momentos aterradores en la habitación 304 del Hotel Portemilio, en Beirut, a donde había llegado horas antes acompañado por su familia "Mi hija Ashy me despertó gritando: ?Papi, papi, están bombardeando? No lo podía creer Me asomé a la ventana, y entonces vi las explosiones, escuchamos los disparos y pensé que íbamos a morir", cuenta Andraca Los vuelos rasantes de los caza bombarderos F-16, el rechinar de los misiles rasgando la oscuridad de la noche, las estruendosas explosiones, los reiterados apagones de luz, el constante sonar de alarmas y los gritos de pánico colectivo, inyectaron el dramatismo entre los huéspedes del hotel, donde pernoctaban otros nueve mexicanos "Regresamos de cenar y María Luisa se durmió y después yo Eran las tres, cuatro de la madrugada No teníamos ni 12 horas de haber llegado cuando comenzó el bombardeo", recuerda Andraca El funcionario conversó, vía telefónica desde Beirut, con el reportero el domingo 16 por la mañana La voz se le quebraba y su deseo era regresar lo más pronto posible a México Ante esa situación, Andraca, su esposa María Luisa y su hija Ashyadeth, elevaron sus plegarias a Dios En ese hotel estaba el banquero Alfredo Harp Helú, junto con su esposa, su pequeño hijo, dos sobrinos, el empresario José Font y dos amigos más En por lo menos tres ocasiones, la familia Andraca había pospuesto el viaje Finalmente, el sábado 8 de julio salieron de Cuernavaca hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, donde abordaron un vuelo a Francia El martes por la tarde, después de permanecer casi dos días en París, viajaron a Beirut para visitar a familiares y amigos "Por fin iba a conocer la tierra de mi madre Estábamos contentos y animados", comenta Pero la alegría se transformó en angustia Mientras dormían, los primeros misiles surcaban el cielo de Beirut "Me preguntaba ¿qué es lo que se necesita hacer? y no podía pensar, respirar; era una pesadilla "Por la mañana ?continúa? encendí la tele y vi el bombardeo israelita sobre Líbano Llegamos al comedor y la gente estaba desconcertada, tensa y desconsolada" El momento de mayor tensión, platica, fue al salir de la habitación para buscar resguardo "Bajar las escaleras se nos hacía eterno y todo el mundo estaba angustiado Nadie sabía qué hacer; es cuando uno piensa todo, incluso que te va a caer una bomba" Indolencia consular Andraca recuerda que, "desde el viernes 14 por la tarde, nuestra embajada dejó de trabajar y de contestar los teléfonos De hecho, el jefe de la cancillería, Tonatiú Romero, nos dijo que esperáramos al lunes para ver qué se hacia La verdad no podíamos dejar pasar el tiempo Era como estar en la antesala del infierno" Los primeros reportes periodísticos midieron la dimensión de lo contado por Andraca: ese día, los ataques israelíes causaron la destrucción de tres aeropuertos, entre éstos, el internacional Rafik Hariri de Beirut Los cazas bombarderos derribaron dos bases del ejército libanés, así como las instalaciones del canal televisivo Al Manar, perteneciente al grupo Hezbollah "A cada rato pasaban aviones Caza israelitas para bombardear la ciudad Varias embajadas conseguían salvoconductos y sacaban a sus compatriotas, mientras que a nosotros, ni siquiera, repito, nos contestaban el teléfono", afirma Fueron largas horas de pánico para los miembros de la familia Andraca, quienes, afirma el funcionario, bregaron sin éxito durante cuatro días para que el consulado de México en Líbano les brindara apoyo para salir de la zona de conflicto No hubo respuesta Por la mañana del lunes 17 en Beirut (24:00 horas del domingo en México), la familia acudió a la embajada de España en busca de un salvoconducto para salir vía terrestre hacia Siria Lo consiguieron, y por la noche, al fin, cruzaron la frontera con Siria rumbo a Damasco, donde viajarían a Francia "La embajada española llevaba a su gente en un autobús, pero como ya no había lugar, tuvimos que rentar una camioneta Le pegaron su bandera y viajamos con el contingente escoltado por soldados libaneses El riesgo era alto, pero confiábamos en Dios No teníamos opciones y no podíamos quedarnos sin hacer nada", comenta el funcionario mexicano Horas después, el gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), anunció que el apoyo que solicitaron 280 mexicanos para regresar a suelo nacional tardaría varios días Un total de 860 connacionales residían en Líbano y otros 200 se encontraban en ese país como turistas "Tramitamos con autoridades libanesas y sirias la salida de todos ellos", aseguró, en entrevista televisiva, Arturo Puente, embajador de México en ese país Después de nueve horas detenidos en la frontera con Siria y una agotadora travesía, la familia Andraca logró llegar a Damasco y un día después, el martes 18, a París Finalmente, el viernes 21 regresaron a México "No termina uno de darle gracias a Dios, a las oraciones de todos los que estuvieron al pendiente de nosotros", fueron las primeras palabras de Andraca Dumit al pisar suelo nacional En su casa de Cuernavaca, conmovido, reflexiona sobre su viaje al medio Oriente: "Dios nos dio la oportunidad de volver a nacer Hoy estamos sanos y salvos y eso es lo más importante De aquí para adelante, simplemente hay que seguir", concluye