Italia: el acecho de la 'Ndrangheta

domingo, 10 de octubre de 2010

ROMA, 10 de octubre (apro).- “En Reggio Calabria se está viviendo el clima que se vivía en Palermo antes de las masacres de los jueces en 1992”, afirman decenas de periodistas amenazados por la ‘Ndrangheta reunidos en el centro de esta ciudad la noche del jueves 7 de octubre.

No son los únicos amenazados. En los últimos meses una serie de atentados muestran que la tensa calma que se vivía en la región italiana de Calabria se ha acabado.

Las recientes amenazas de la ‘Ndrangheta hacia los magistrados de Reggio Calabria comienzan a causar efecto. El Ejército italiano se prepara para llegar a Calabria después de que la madrugada del martes 5 la mafia de la región dejó una bazuca afuera de la Procuraduría de esta ciudad apuntando directamente hacia la oficina del procurador jefe, Giuseppe Pignatone.

Esta ha sido la última de las amenazas que ha lanzado la ‘Ndrangheta en este año contra los magistrados de la región y, por primera vez en 15 años, contra el procurador general de la ciudad.

 “Vayan a la calle de San Giorgio extra, sobre Calopinace (nombre de otra calle en Reggio Calabria). Encontrarán una sorpresa para Pignatone”, fue el mensaje que un individuo dejó al número de emergencia de la policía, el 113.

Las indicaciones eran precisas. Ahí estaba el lanzagranadas, un arma de guerra modelo M80 de 66 mm apoyada en la tierra junto a un viejo colchón. El antitanque portátil de fabricación yugoslava ya era conocido en Calabria, pues armas de este tipo fueron utilizadas durante los años setenta en la llamada “guerra de la mafia”.

Pignatone había recibido el pasado 27 de mayo otra amenaza. Entre la correspondencia de su oficina llegó un sobre con una bala y una nota con frases amenazantes. Un mensaje oficial respondió que tanto los procuradores como los policías y carabineros seguirían con su labor contra la ‘Ndrangheta y otras formas de criminalidad.

Durante los meses de junio julio y agosto otros atentados se llevaron a cabo hacia otros procuradores de Calabria.

El 16 de junio, por ejemplo, una de las llantas del automóvil del procurador general de Reggio Calabria, Salvatore di Landro, fue saboteada. El 14 de julio hicieron lo mismo con el auto de la procuradora sustituta de Di Landro, Adriana Fiamini.

También en julio, pero el día 20, balas de fusil aparecieron dentro del el auto de Giuseppe Creazzo, procurador de la ciudad calabresa de Palmi.

Posteriormente, el 28 de agosto, una bomba casera explotó frente a la puerta del edificio en donde vive el procurador general de Reggio Calabria, Di Leandro, en pleno centro de la ciudad.

De hecho, desde enero pasada otros explosivos han sido detonados en las puertas de la Procuraduría.

Así, después de todos estos atentados, el Estado italiano decidió el envío de entre 80 y 140 soldados para que se encarguen específicamente de vigilar y cuidar las instalaciones de la Procuraduría de la República y el Palacio de Justicia.

Nicola Gratteri, procurador sustituto de Reggio Calabria, criticó la medida gubernamental de enviar soldados a esta región, ya que, desde su punto de vista, lo que se debería hacer es llenar los espacios de las fuerzas del orden ya establecidas: policía de Estado, carabineros, magistratura y policía financiera.

A Gratteri le ocurrió un hecho extraño: el pasado 25 de septiembre se quedó sin escoltas cuando arribó al aeropuerto de Toronto, Canadá, a donde llegó a dictar unas conferencias. En Canadá la policía ha detenido a importantes capos de la ‘Ndrangheta.

“La medida de mandar soldados a Calabria es la misma política de emergencia de actuar un día después de los avisos que manda la ‘Ndrangheta. En los 25 años que llevo como magistrado en Calabria ya son tres veces las que he visto llegar a los soldados y después irse… Siempre se actúa así, de emergencia, pero lo que se necesitan son más magistrados que puedan ir cerrando los casos que están pendientes y por los cuales no se puede detener a más personas”, afirmó Gratteri, en entrevista con Apro.

El mismo martes 5, unos mil 700 agentes de la policía, del cuerpo de Carabineros y de la Guardia de Finanzas realizaron un operativo conjunto para buscar armas. Realizaron cateos en 250 lugares de la región calabresa.

Sin embargo, señala Renato Cortese a Apro, los avisos de la mafia no han sido en respuesta de un solo un operativo, como el que ocurrió el mismo día que encontraron la bazuca, sino porque desde hace algún tiempo las cosas en este lugar también han comenzado a cambiar y la ‘Ndrangheta ha comenzado a resentirlo.

Según datos de la policía de Reggio Calabria, en los últimos 24 meses se ha arrestado a más de mil personas, muchas de ellas prófugas de la justicia, sobre todo de las áreas conocidas como Lócride y la Plana. La justicia les aplicó el artículo 41 bis, mejor conocido como el de ‘cárcel dura’, el cual establece, entre otras cosas, limitarles la comunicación con el exterior.

Incluso, a principios de septiembre, gracias a un extenso operativo entre las policías de Reggio Calabria y Milán, se detuvo al considerado “jefe de jefes” de la ‘Ndrangheta: Domenico Oppedisano, un campesino de 80 años originario de Rosarno. Es decir, por primera vez se reveló que la ‘Ndrangheta podría tener una jerarquía horizontal como la Cosa Nostra, cuando una de las características de esta organización era que había varios jefes que actuaban de manera independiente unos de otros.

Sin embargo, de acuerdo con los investigadores, hay otro dato que quizá esté moviendo los equilibrios en esta región: la participación de un colaborador de justicia. El hecho es relevante, pues la ‘Ndrangheta ha impedido que existan “arrepentidos” que colaboren con la justicia, debido a que su estructura es básicamente familiar. Ello ha ayudado al cártel a posicionarse como una de las organizaciones criminales  más potentes del mundo y controlar la mayor parte del narcotráfico en Europa.

Roberto Moio se llama la persona que desde el 30 de septiembre ha decidido colaborar con la justicia. Moio no es un personaje cualquiera, se trata de un sobrino de un jefe de la ‘Ndrangheta llamado Giovanni Tegano, detenido apenas el 27 de abril de este año. Un mammasantissima, que en el lenguaje de las coscas calabresas, equivale al capo dei capi.

Giovanni Tegano, de 70 años, hermano de otro capo, Pasquale Tegano (ambos del barrio de Archi, en Reggio Calabria), llevaba 17 años prófugo y era considerado, hasta el momento de su arresto, uno de los 30 prófugos más peligrosos de Italia. Este personaje, que cuando fue detenido era esperado en las calles frente a la Questura de Reggio Calabria por decenas de personas que le aplaudían y gritaban que era un hombre de paz, en realidad encarnaba el último gran prófugo que quedaba de la última guerra de la mafia que se llevó a cabo en Calabria entre 1985 y 1991.

Giovanni Tegano estaba condenado ya a cadena perpetua por homicidio, tráfico de armas y estupefacientes y asociación mafiosa, entre otros delitos.

Así que el hecho de que actualmente uno de sus sobrinos haya decidido colaborar, explica un investigador que pidió el anonimato, es sin duda un caso muy significativo, tomando en cuenta que desde la mitad de la década de los noventa no existen colaboradores de la justicia que provengan de la ‘Ndrangheta.

Este colaborador, dice el investigador, podría revelar casi 20 años de actividades de esta organización que se encuentran en el misterio. De ahí que la policía crea que este pueda ser un motivo para reactivar los ataques contra la magistratura.

Pero en Calabria ha habido otras señales que hacen notar que los ‘ndranghetistas están al acecho.

El 23 de septiembre pasado, en una operación en el puerto de Gioia Tauro se encontraron dentro de un contenedor siete toneladas de un potente explosivo conocido como T4, cuyos supuestos destinatarios finales no eran los miembros de la mafia en Calabria sino los grupos de Hezbollá o Hamas en Siria.

“Gioia Tauro era solamente una etapa del viaje explosivo”, confirmó ese día Carmelo Casabona, comisario de Reggio Calabria.

Dos días después del hallazgo, en la ciudad se llevó a cabo una marcha con la participación de 40 mil personas en contra de la ‘Ndrangheta y para apoyar la labor de los magistrados.

La mayoría de participantes eran jóvenes que señalaron a las organizaciones del crimen organizado como responsables de las malas condiciones de esta tierra, por la falta de empleo, por las muertes, por las extorsiones, por la relación con la política.

“La ‘Ndrangheta marcha junto con nosotros… desgraciadamente”, se leían en decenas de mensajes que portaban los participantes.

 

mav

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