La mea culpa en San Pedro y la crisis vaticana

martes, 15 de junio de 2010

CIUDAD DEL VATICANO, 11 de junio (apro).- “Pedimos insistentemente perdón a Dios y a las personas involucradas en los abusos cometidos por sacerdotes y religiosos contra los menores”, afirmó el viernes pasado el Papa Benedicto XVI ante unos 15 mil sacerdotes reunidos en la plaza de San Pedro en la misa que daba por terminada el encuentro del Año Sacerdotal.

Fue el enésimo mea culpa de Joseph Ratzinger cuando se decidió a pedir perdón con todas sus letras por las numerosas víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia católica, que ya no pudieron detener ante la cantidad de los escándalos de pedofilia. Después de Semana Santa, cuando ya se había destapado la grave crisis de Irlanda, donde al menos 2 mil 500 niños fueron abusados de 1930 a 1960,  y otros 320 sólo en Dublín de 1975 a 2004, el Papa comenzó a hablar claro.

Desde la Plaza de San Pedro y frente a sacerdotes de 97 países del mundo, el máximo líder de la Iglesia Católica, volvió a pedir perdón, pero además hizo la promesa que durante las pruebas de admisión a los seminarios y ministerios sacerdotales, es decir, en la formación de nuevos sacerdotes “se hará de todo” para verificar la verdadera vocación de los aspirantes.

“Queremos acompañar, todavía con mayor fuerza, a los sacerdotes en su camino con el fin de que el Señor los proteja y los custodie en situaciones penosas y peligrosas de la vida.

“Así como el pastor tiene necesidad del bastón contra las bestias salvajes que quieren irrumpir en su rebaño, también la Iglesia debe usar el bastón como el pastor, el bastón con el cual proteger la fe contra los falsificadores, contra los desorientados, contra el odio que quiere acabar con la Iglesia”, dijo el Papa en la misa de sacerdotes más numerosa que se tenga memoria, según informó el Vaticano.

El vaticanista Sandro Magister explica que este año dedicado a los sacerdotes, había sido destinado a San Pablo, y había nacido con la idea para reflexionar sobre la figura de los religiosos en una sociedad cada vez más secularizada, es decir, fuera de las reglas religiosas; sin embargo, fue sin duda el año de los escándalos de pedofilia dentro del clero.

“Han sido meses sin tregua, con un sin fin de revelaciones, de denuncias, artículos de prensa, investigaciones que han golpeado violentamente a la Iglesia desde su base hasta llegar al vértice supremo, es decir, al mismo Sumo Pontífice”.

Ya un día antes, el pasado jueves 10 de junio, el Secretario de Estado Vaticano, Tarcisio Bertone, reconoció también que la infidelidad de algunos miembros del clero ha golpeado de manera muy cruda la credibilidad de la Iglesia.

Por ejemplo, con el número de sacerdotes que en los últimos años ha ido a la baja, al menos en Italia, donde la Iglesia siempre ha tenido una fortísima presencia, pero que también comienza a resentir la crisis.

De acuerdo con un estudio realizado por el sociólogo italiano Luca Diotavelli, solicitado por la Conferencia Episcopal Italiana en el 2005, el número de sacerdotes en Italia era de 32 mil 900, de los cuales el 16% cuanta con más de 80 años. La edad media de los sacerdotes en este país, señala el estudio “La parábola del clero” de Diotavelli, es de 60 años.

Según otro estudio realizado recientemente por el Instituto de Investigaciones Políticas y Socioeconómicas de  2004 a 2010, el porcentaje de jóvenes de 18 a 29 años que se declaran católicos ha caído del 66 al 52%. En otras palabras: hoy, sólo la mitad de los jóvenes son creyentes y será entre ellos en donde la Iglesia encuentre los 300 y 500 nuevos sacerdotes que necesita cada año para mantener la presencia en las parroquias italianas.

La caída en la vocación sacerdotal se ha enfrentado en los últimos años con los sacerdotes extranjeros, principalmente aquellos que llegan de Polonia, Zaire, Colombia e India.

Otro ejemplo en donde se palpa la crisis, es en el dinero que llega al Vaticano, sea a través de limosna o donaciones.

De acuerdo con datos de la Santa Sede, las limosnas ya no son las mismas de un tiempo para acá. Hay dos datos que lo dicen muy claro: en el 2007 al Vaticano se contaron un total de 94 millones de dólares sólo por el rubro de limosnas. Un año después, en el 2008, sólo registró una entrada de 75 millones de dólares.

Lo mismo ha ocurrido con las donaciones que los italianos hacen año con año a la Iglesia al presentar sus declaraciones fiscales, con el llamado “8 por Mil” que es un porcentaje que cada ciudadano con empleo destina a alguna institución para ayudar, ya sea católica o de investigación médica por ejemplo.

En el 2005, el porcentaje de italianos que donaba de manera directa a la Iglesia era del 90%. Para el 2007 este porcentaje cayó al 85% y en el último año, otros 100 mil ciudadanos dejaron de destinar sus recursos a la Iglesia Católica.

Quizá por esto, la publicidad en los diferentes medios de comunicación sobre la labor que hace y ayuda que da la iglesia se ha incrementado en las últimas semanas.

Así, a pesar de que ha sufrido una baja en los últimos años, por el llamado “8 por Mil”, este año llegaron al Vaticano 33.5 millones de euros.

“Por el mecanismo de proyección a tres años del cálculo, sólo a partir del 2013 experimentaremos de verdad las consecuencias de la actual crisis económica”, señaló monseñor Mariano Crociata, secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana, quien también acaba de anunciar un monto de 30 millones de euros, sacados de los fondos de reserva, para tratar de amortiguar esta caída.

 

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