Palestina: Historias del asedio

jueves, 19 de agosto de 2010

MÉXICO, D.F., 19 de agosto (apro).- Siga este relato: Fadel Al-Ja’bari se plantó frente a un bulldozer israelí. Ese día los militares israelíes le prohibieron el paso a toda su familia. Iban a podar la cosecha que estaba enfrente de su vivienda. La administración de Israel lo acusó de instalar una red ilegal de regadío. Lo golpearon y lo detuvieron.

 “El corazón de los soldados es más duro que una roca. Los gritos de su niño no les impidieron detener a su padre, arrancarle las manos que se agarraban a su camiseta y darle patadas”, dijo el padre de Fadel a la agencia de noticias palestinas Ma’an.

En Youtube un niño de cuatro años suplica por la detención de su padre en el este de Hebrón. Es Jalid, el hijo de Fadel. “Dame a mi papá. Quiero a mi papá. Quiero a mi papá. Dame a mi papá”, grita. Los militares lo sacuden. Forcejean. De nada sirve. La tierra agrícola será destruida, y probablemente, construirán un muro.

“No hay Palestina sin olivos. Su corazón está enraizado en las aceitunas”, cuenta John Ross, activista y periodista, a propósito del asedio que viven miles de palestinos en Cisjordania y Franja de Gaza y que convoca a un ciclo de reuniones “Aprender viviendo: visiones de mexicanos y extranjeros en Palestina”, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Ross ha sido testigo de cómo los militares israelíes son capaces de dispararle a la cabeza de los palestinos. Sus explicaciones eluden las excusas religiosas y se orientan en función de intereses geopolíticos y económicos. 

El activista junto con la recién fundada organización mexicana ¡Palestina ya!, insisten, no es una guerra eterna. Hay decenas de organizaciones de judíos que bajo el lema “¡Palestina libre!” protegen a la población civil del acoso militar y el aislamiento.

El gobierno israelí desembolsa 2 millones de dólares por cada kilómetro de “la barda de seguridad” que separa a su país de los territorios palestinos. La prensa israelí afirma que el gobierno de Tel Aviv ha gastado mil 727 millones de euros en esa obra.

La Corte Internacional de Justicia de La Haya lo condenó por violar los derechos más elementales de los palestinos y la ONU insiste en que debe desmantelarse.

La presión internacional ha logrado frenar un poco las ambiciones israelíes, pero aun así el muro y los espacios de seguridad que lo rodean ocupan ya 4.5% de los territorios palestinos. 

Para su edificación, cientos de viviendas palestinas fueron arrasadas, lo mismo que miles de frutales y olivos. La barda corta pueblos en dos e impide que niños y jóvenes asistan a sus escuelas, que los enfermos acudan al hospital, que los campesinos cultiven sus tierras, que las familias se visiten (Proceso 1723).

El bloqueo en Cisjordania y Gaza no sólo es físico, insisten los miembros del colectivo Palestina Ya, sino que se extiende a los medios de comunicación y a rigurosos controles militares e interrogatorios en el camino que va de Tel Aviv a Jerusalén. 

John Ross atañe el bloque informativo en México a la vinculación de la comunidad sionista en México con los grupos de poder en el país. Asimismo al documentado asesoramiento en seguridad de Israel en el país.  

“No es un problema religioso”, asegura el colectivo Palestina Ya. “Hay un bloqueo permanente de información. Nos resulta muy difícil enterarnos sobre lo que pasa en Palestina”, dice Marco Arturo Candelas, observador en aquel territorio. 

Y atiza: 

“El gobierno sionista utiliza al pueblo de palestina como un laboratorio para hacer experimentos de todos los sistemas que generan horror, terror e inmovilidad. Luego los reproducen en todos los países en desarrollo.

"Durante la segunda guerra mundial no se le podía dar la espalda a los judíos que eran asesinados. Eso es un hecho real y verdadero. El Holocausto ocurrió. Y ahora ocurre con Palestina.”

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