Haití: El crimen perfecto de Michel Martelly

martes, 12 de abril de 2011

MÉXICO, D.F., 8 de abril (apro).- A Michel Martelly, el presidente electo de Haití, le hubiera gustado morir en un atentado. La escena, que fabricó un día antes de la primera vuelta electoral, el 26 de noviembre de 2010, fue así: A las 22:05 horas, un par de sujetos dispara desde una camioneta Toyota en las calles de Aux Cayes, una ciudad al sur de Haití. Martelly corre y sale ileso. En su lugar, uno de sus seguidores cae asesinado.

       Con base en esa mentira, la esposa de Martelly, Sophia Faint Rémy, dio aviso del supuesto atentado a Edmond Mulet, responsable de la Minustah, la misión de la ONU encargada de mantener el orden en Haití.

       Sophia acusó del ataque a dos candidatos del partido oficialista (Inite) al Parlamento haitiano. La acusación –ésta si real y concreta– activó la emergencia, y rápidamente la policía y la misión de la ONU buscaron a los asesinos, así como el cuerpo del simpatizante. No encontraron nada.

        A la mañana siguiente, el primo de Martelly, Richard Ross, explicó que hubo un incidente violento con hombres armados. El asesor del candidato de la formación Respuesta Campesina, Antonio Solá –el español que en 2006 fue el artífice de la campaña en contra del candidato del PRD de México, Andrés Manuel López Obrador–, confirmó la veracidad de los hechos y que “la información es confusa, pero nadie confirma el muerto”.

        Los medios hicieron escarnio de la violencia: “Dos muertos deja la violencia preelectoral en Haití”, se leía en los portales de noticias en Internet. CNN transmitió escenas donde la gente corría despavorida por la represión policiaca. El noticiario dejó una huella imborrable: los haitianos son salvajes y violentos. 

           “Más de 5,000 tiros de ametralladoras, al mando del diputado Carlos Lebon y el senador Franky Exius, ambos del partido oficialista Inite, fueron dirigidos a la multitud reunida pacíficamente para escuchar a su líder, Michel Martelly”, reportó el sitio Ultimapalabra.mx

           Ni la policía haitiana ni la misión de la ONU, Unpol, ofrecieron datos sobre el incidente. “Hubo un enfrentamiento entre seguidores de dos partidos, pero no creo que hubiera muertos o heridos”, dijo Jean Francois Vezine, el portavoz de Unpol.

Un crimen perfecto, sin homicidas y sin muertos.

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La agencia de noticias francesa AFP, que fue la encargada de difundir el rumor, nunca desmintió su nota; sin embargo, el diario español La Vanguardia reveló que todo fue un artificio.

           Ese día, Martelly se situaba en tercer lugar, rumbo a las elecciones del domingo 28 del mismo. Cuando se reportó el supuesto atentado, Martelly efectuaba el cierre de su campaña, confirmó a Proceso su portavoz Layla Rousciani. Después de las elecciones, el candidato ya contaba con más de 38% de votos, según una encuesta del Consejo Electoral Provisional (CEP).

           Bajo el guión de Solá, Martelly debía mantenerse en la opinión pública después de las campañas electorales y desplazar a toda costa a su principal contendiente, la veterana Michel Manigat.

       En su sitio web, Michelle Martelly se anuncia como “un símbolo de la renovación de la industria de la música haitiana” y como “puente entre el pasado destructivo y las aspiraciones de la nueva generación a la que le importa convertirse en uno de los países más prósperos en el Caribe.”

       Martelly —el popular cantante de kompa (un ritmo musical haitiano), mejor conocido como Sweet Mickey— sólo terminó el bachillerato. “Como un artista natural, un piano y un micrófono fueron las únicas herramientas necesarias para llegar a ser conocido. Dejó la escuela en Haití y viajó a Estados Unidos, donde trabajó en la construcción”, dice su biografía en el sitio web www.martelly2010.com.

       En la portada de su último disco aparece abrazado a una palmera y con una sonrisa coqueta. Entre su repertorio de frases se encuentran: “El sufrimiento de Haití no está a la venta” y “Haití es demasiado rico para ser pobre”.

       Martelly ama los micrófonos, las luces y los aplausos, como si fuera un rockstar. Según su sitio web, es “un líder que sabe tomar al toro por los cuernos y ganar las batallas que emprende”.

       El cantante es un farandulero de la máxima francesa “libertad, igual y fraternidad”, que improvisa discursos en los que siempre habla de la miseria y la defensa de los pobres. Dice ser un redentor de la sociedad, cuando para los observadores diplomáticos es su sepulturero.

        “No podemos esperar nada de un candidato que en su propia página web se define como un comediante y un artista”, dice a Proceso un diplomático español que pide no ser identificado.

       Orador interminable, Martelly cautiva a las masas analfabetas con la palabra democracia, y además ocupa citas bíblicas en su campaña: “¿Cómo podemos seguir siendo cómplices de esta situación indignante? ¿Cómo que no se puede buscar la justicia, ayudar a los oprimidos, defender a los huérfanos y luchar por los derechos de las viudas? (Isaías 1:17)”.

       Martelly quiere construir un país de ensueño. Ahora es el primer cantante de kompa en llegar a la presidencia. Toda su elegía a la democracia, al pueblo y las votaciones, es un verso en sus canciones.

       Martelly asumirá la presidencia en mayo próximo. Ganó el cargo después de una segunda vuelta electoral, con 67.57% de los votos, frente a 31.74% de su rival, la exprimera dama Mirlande Manigat, según datos del CEP.