Estados Unidos: la invasión cultural cubana

martes, 26 de abril de 2011

LA HABANA, 22 de abril (apro).- La cultura hecha en Cuba –desde el polémico grupo contestatario Los Aldeanos, hasta Silvio Rodríguez– ha inundado en el último año los principales centros  culturales, artísticos y de diversión de Estados Unidos.

El llamado “diálogo e intercambio cultural” entre Cuba y Estados Unidos, avalado por el gobierno de Barack Obama, sigue su paso agigantado de La Habana a Nueva York o Miami, pero cauteloso y lento desde el país del norte hacia la mayor isla de las Antillas. 

En tan sólo 12 meses, alrededor de mil cubanos integrantes de grupos de diferentes géneros (música, teatro, cine, ballet, folclor, humor, entre otros), así como una centena de afamados artistas, investigadores e intelectuales, han logrado obtener el permiso del Departamento de Estado de EU para actuar en conciertos, simposios, charlas y festivales, lo mismo en Miami que en Nueva York.

Es algo que no existía hace dos años para los intelectuales, académicos o artistas con residencia en la isla, y mucho menos para aquellos cercanos al gobierno comunista de Cuba.

La nueva historia del intercambio entre Cuba y Estados Unidos inició en marzo de 2009, cuando el Congreso estadunidense permitió viajar (una vez al año) a los cubanos y flexibilizó las restricciones para la venta de alimentos y medicinas.

La decisión fue considerada como otro paso hacia el cambio histórico de una casi cincuentenaria política de prohibiciones hacia la isla por parte de Washinton.

Los intercambios entre las dos naciones tocaron fondo en 2003-2004, debido a restricciones del gobierno de George W. Bush, pero el intercambio cultural registró un repunte importante a partir del 14 de enero de 2011, cuando el presidente de Estados Unidos anunció un nuevo paquete para flexibilizar el embargo contra Cuba impuesto en 1962, que impide un flujo de intercambio cultural mayor.

Las nuevas medidas anunciadas por el gobierno del país del norte permiten las visitas a la isla de estudiantes y profesores, por motivos académicos, y de grupos religiosos, así como los envíos de remesas –de hasta 500 dólares trimestrales– de ciudadanos estadunidenses a cubanos que no sean familiares.

 

De La Habana a Nueva York

 

Mientras los organizadores del Cine de Nueva York exhibían, a principios d abril, la polémica y crítica película cubana Boleto al paraíso, del director Gerardo Chijona, en La Habana los cubanos abarrotaban el cine Yara, el más grande y famoso de la capital, para ver la misma cinta sobre la vida de unos jóvenes que se infectan con sida para ingresar a un “cómodo” hospital.

Cineastas, actores, coreógrafos, investigadores, escritores, profesores, antropólogos, economistas, poetas, humoristas, bailarines, músicos, intelectuales, trapecistas, universitarios y funcionarios de cultura del gobierno comunista de Cuba han invadido literalmente los espacios culturales en por lo menos seis estados del país del norte.

Los Muñequitos de Matanzas fue la última agrupación cubana radicada en la isla que realizó una amplia e historica gira por Estados Unidos: Georgia, Los Ángeles, Atlanta, Florida, Tampa y Washington. El grupo hizo bailar a los estadunidenses con su show Tambor de Fuego.

Al mismo tiempo, unas dos docenas de cineastas y actores presentaban sus cintas en los Festivales Latinos de Chicago y de Nueva York. Las películas cubanas Casa Vieja, La salsa cubana, Habana Eva, Boleto al paraíso y Lizana se  exhibieron del 1 al 14 de abril en el Museo de las Artes del Bronx, el Quad Cinema, Carnegie Hall o el Centro Rey Juan Carlos I de la Universidad de Nueva York.

Omar Everleny Pérez y Pavel Vidal, dos de los economistas más reconocidos en Cuba, formaron parte de un panel en el Simposio Internacional Futuros de Cuba, Pasado y Presente  que organizo la Universidad de la Ciudad de Nueva York.

El pianista y compositor cubano José María Vitier (La Habana, 1954) se presentó por primera vez en Miami en el mes de marzo. El músico cubano, conocido por su obra para cine, llegó al estado de Florida con su concierto Del Espacio y la Memoria, un trabajo con el que, dijo, quiere crear una ámbito de “confluencia y comunicación” con la comunidad cubana de esta ciudad para recuperar la memoria contra el olvido.

Vitier tiene entre sus trabajos la composición de la banda sonora de la cinta Fresa y Chocolate (1993), dirigida por el desaparecido realizador cubano Tomás Gutiérrez Alea. La película fue candidata al Oscar.

A ellos se agregan varios artistas cubanos que también viajaron a Estados Unidos: Juan Formell y Los Van Van, David Calzado y su Charanga Habanera, Adalberto Alvarez y su son, Gente de Zona, Elio Revé y su Charangón, Habana de Primera, José Luis Cortés y NG La Banda, Vocal Sampling, Moneda Dura, la cantante Diana Fuentes, el dúo Buena Fe y la conductora de televisión Edith Mazzola.

         En la invasión de los escenarios estadunidenses también han participado la cantante del Buenavista Social Club, Omara Portuondo; el humorista Osvaldo Doimeadiós; el cineasta Tomás Piard; los cantautores Pablo Milanés y Silvio Rodríguez; la bailarina Alicia Alonso, y el Ballet Nacional de Cuba, así como el Conjunto Folclórico Nacional y la legendaria Orquesta Aragón, por mencionar algunos.

Pero la presencia en Miami –a fines del año pasado– del grupo Los Aldeanos, del cantante Silvito el Libre (hijo de Silvio Rodríguez) y del sonero Cándido Fabré, desató la ira de los grupos de cubanos-americanos opositores al gobierno comunista de la isla, pues los consideran cercanos al gobierno de Raúl Castro.

Manuel Prieres escribió en su blog Villa granadillo: “Fabré es un redomado apologista del régimen de toda la vida. Su actuación es parte de un intercambio orquestado en Cuba, en el que los artistas son ‘internacionalistas’ que, en vez de llevar AK-47 como hicieron en Angola, traen aquí bongós y tambores”.

 

De allá para acá

 

El arribo de grupos de artistas e intelectuales estadunidenses a Cuba lleva un ritmo más lento, casi invisible para la mayoría de la población.

En los tres primeros meses del año, sólo un Coro y el Ensemble de Cuerdas del Colegio St. Paul de Estados Unidos y la agrupación “Los ciegos del barrio” de Manhattan, en Nueva York, han pisado tierras cubana.

El Coro y el Ensemble de Cuerdas del Colegio St. Paul se presentaron el 12 de marzo en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís de La Habana, junto a los coros Nacional y Nacional Infantil de Cuba.

Los jóvenes del Colegio St. Paul, un internado mixto de enseñanza preparatoria que fue fundado en 1856, también asistió a un taller musical en el Oratorio San Felipe Neri, con la presentación de obras de compositores cubanos como Leo Brower y Harold Gramatges.

La banda estadunidense de ciegos se presentó en la segunda quincena de febrero en la Feria del Libro en Cuba.

El grupo, formado por cinco jóvenes invidentes de origen latino, tuvo su primera presentación la noche del miércoles 16 de febrero en la Casa del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas), en el céntrico barrio habanero del Vedado.

La presencia de músicos y artistas de Estados Unidos en La Habana es casi nulo frente a los cientos de músicos y artistas cubanos que han viajado a la nación norteamericana.

En contraste, las compañías y agencias de viajes de Estados Unidos crecen como hongos.

La American Tours International (ATI), por ejemplo, inició en el presente año el lanzamiento de su página digital CubaATI.com con el objetivo de facilitarles información a los estadunidenses que desean visitar Cuba y quieren hacerlo sin violar el bloqueo, que el gobierno de su país mantiene contra Cuba desde 1962.

El sitio juega con las cuatro letras de la palabra Cuba para crear el lema publicitario Connect Understand Became Amigos, y elabora una suerte de acróstico que estimula a conectarse con gente cálida y amistosa, comprender la cultura cubana y su historia, convertirse en un voluntario de proyectos humanitarios, y participar en programas académicos, religiosos y profesionales.

En la portada del sitio aparece una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, junto a unos versos del prócer indepedentista José Martí.

Pero no sólo son compañías las que intentan estimular a los estadunidenses y a los cubanos-americanos a viajar a la isla comunista. La propia Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro anunció el 14 de febrero la apertura de nuevas oficinas autorizadas para realizar turismo con Cuba.

La mayoría de ellas están ubicadas en el área de Miami, pero otras se encuentran en ciudades como Tampa, Las Vegas (Nevada) y North Bergen (Nueva Jersey).

En octubre pasado, el Departamento del Tesoro había ya permitido la apertura de otras nueve agencias de viajes a la isla y la expansión de cinco sucursales. Unas 260 agencias operan viajes, envíos de paquetes y remesas a Cuba desde Estados Unidos.

Estadísticas oficiales confirman que alrededor de 340 mil cubanos y cubanos-americanos residentes en Estados Unidos viajaron a la isla el año pasado. Esta cifra forma parte de un crecimiento de más de 660 mil turistas que no aparecen identificados por nacionalidad específica en los registros de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) de Cuba, pero que va en ascenso.

El aumento de las agencias especializadas en negocios con Cuba se ha manifestado como tendencia desde el año 2009, cuando la administración de Barack Obama flexibilizó las restricciones de viajes familiares y remesas a la isla.

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