Siria: Masacre de niños

viernes, 29 de noviembre de 2013
LONDRES (apro).- Más de 11 mil niños fueron asesinados durante la sangrienta guerra civil de Siria, muchos de ellos en ejecuciones sumarias y actos de tortura indescriptibles. Esa fue la demoledora conclusión del think-tank británico Oxford Research Group (ORG, por sus siglas en inglés), un organismo de investigación con sede en Londres que hace análisis sobre la seguridad global. De acuerdo con el informe, el primero que evaluó el impacto de la guerra civil siria en la muerte de menores, 25% de todos los niños asesinados en Siria murieron como consecuencia de disparos con armas pequeñas, mientras que 70% perdió la vida por explosiones. El ORG registró exactamente 11 mil 420 menores muertos entre marzo de 2011 y agosto de 2013, una cifra que incluye niños atrapados en el llamado “fuego cruzado”, como también otros que fueron blanco de francotiradores, de ejecuciones sumarias y, en algunos casos, de torturas. El estudio, titulado Stolen Futures: The hidden toll of child casualties in Syria (Futuros robados: El número escondido de niños muertos en Siria, reveló además que 764 pequeños fueron asesinados en muertes sumarias y 112 torturados, entre ellos un niños de edad infante. De las 11 mil 420 víctimas menores de edad, 389 fueron asesinadas por francotiradores apostados en edificios o techos de viviendas. Los niños de más edad, principalmente aquellos de entre 13 y 17 años, fueron más atacados que los más pequeños, y en total los varones sufrieron más bajas que las niñas, casi una proporción de dos a uno, según el ORG. Entre los adolescentes asesinados, la mayoría fue por disparos de francotiradores, en ejecuciones o por torturas. El mayor número de niños asesinados fue en la región de Aleppo --con 2 mil 223 muertos--, pero relativo a su tamaño, la gobernación más afectada fue la de Daraa, donde 400 niños fueron asesinados. Además, del total de los menores muertos, 128 perecieron como consecuencia de armas químicas, todos ellos tras el ataque de Ghouta, el 21 de agosto pasado, por el cual Estados Unidos y otros países occidentales responsabilizaron al régimen del presidente Bashar al-Assad. El conflicto mismo puede rastrear sus comienzos en el arresto en marzo de 2011 de niños escolares en Daraa, quienes supuestamente fueron torturados por realizar pintas antigubernamentales. Los niños representan incluso la mitad de todos los refugiados sirios. Hamit Dardagan, coautor del reporte, declaró que las cifras de la investigación “indican que sólo las bombas y las balas pusieron fin a las vidas de decenas de miles de niños sirios en los 30 meses de guerra”. “El mundo debe prestar mucha más atención a los efectos del conflicto en los niños de Siria”, agregó. El ORG que indicó las cifras no están completas por falta de acceso a ciertas regiones, compiló el reporte utilizando la misma base de datos de la sociedad civil siria que consultó para producir estadísticas previas de muertos en Siria, aunque ahora examinó en mayor detalle la información sobre las víctimas y cómo murieron. Otra de las autoras del informe, Hana Salama, sostuvo que lo más perturbador de las cifras del reporte “no sólo es el enorme número de niños asesinados en este conflicto, sino la forma en que fueron asesinados”. “Bombardeados en sus hogares, en sus comunidades, durante actividades diarias como esperar en fila por un poco de pan o al asistir a la escuela; disparados con balas en el fuego cruzado, atacados por francotiradores, ejecutados sumariamente, incluso gaseados o torturados”, agregó. “Todas las partes del conflicto deben tomar responsabilidad por la protección de los niños, y finalmente hallar una solución pacífica a la guerra misma. Este estudio demuestra por qué los explosivos nunca deberían ser utilizados donde viven y juegan niños, cuán fácilmente los menores se vuelven blancos en una guerra, e incluso los más jóvenes sufren los peores abusos”, continuó Salama. De acuerdo con la experta, los datos “terribles y oscuros” muestran “por qué una paz sustentable, el fin de las bombas y las balas, es la única forma de garantizar la seguridad de los niños". ORG pidió que aquellos que cometieron semejantes atrocidades “enfrenten la justicia”, y recomendó acceso y protección a los periodistas y otros voluntarios que buscan esclarecer los números de muertos en ese país. Por su parte, el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos indicó que la guerra civil en ese país ha dejado, hasta el momento, más de 110 mil muertos, de los cuales 40 mil son víctimas civiles, 45 mil soldados del gobierno y 21 mil rebeldes. Además de los más de 11 mil niños asesinados, la guerra terminó con la vida de 7 mil mujeres. El Observatorio sostiene que las ciudades con más muertos son Damasco rural (17 mil), Homs (15 mil), Aleppo (12 mil), Damasco (10 mil), Idlib (8 mil), Daraa (6 mil) y Hama (5 mil). El conflicto bélico, cuyo índice de atrocidades lo convierte en la más brutal crisis de la Primavera Árabe y una de las peores guerras del siglo XXI, ha dejado también más de 3 millones de refugiados, de los cuales 1.5 millones serían niños. La mayoría de ellos se encuentra en Jordania, el Líbano y Turquía, aunque también en Irak, Egipto y muchos países del norte de África. En el caso de los desplazados interiores, se estima que cerca de 4.5 millones de personas se encuentran refugiadas dentro del territorio sirio. También provocó una devastación en la mayoría de las ciudades del país, dejó a 40% de la población siria en situación de crisis humanitaria y elevó el número de desplazados a escala mundial a su máximo nivel en los últimos 18 años. Respecto del daño total a la economía de Siria, se estima entre en más de 100 mil millones de dólares, una de las pérdidas económicas más grandes en los últimos años. Y contando sólo el último año, el PIB sirio cayó 20%, a pesar de que hasta 2010 mostraba un crecimiento estable de 5%. Si antes del conflicto el ingreso per cápita era de 5 mil 100 dólares, se espera que en 2013 se sitúe aproximadamente en 2 mil 200 dólares, con una tasa de desempleo que se ha duplicado. “La guerra en Siria ha tenido un efecto catastrófico en Siria y todas las partes del conflicto deben detener de una vez por todas los ataques a civiles, aunque también a edificios como escuelas, hospitales y lugares de oración”, concluyó el documento de ORG dado a conocer en Londres. Por su parte, el director ejecutivo de la ONG británica Save The Children, Justin Forsyth, sostuvo que más allá de quién gane en la guerra de Siria “el mundo debe ayudar a los niños sirios”. “En septiembre pasado, en la frontera siria, conocí a Majed (ese nombre no es el real), un pequeño que me contó una historia. Dijo que vio cómo 15 vecinos y amigos eran ejecutados con ametralladoras en su calle. En el funeral realizado al día siguiente, estaba parado junto a su mejor amigo, quien en ese momento fue blanco de un disparo de un francotirador. Murió en el instante”, contó Forsyth. “Majed es ahora un refugiado: y a medida que lleva el invierno boreal, el sufrimiento de millones como él se vuelve desesperante. El ha visto cosas que incluso ni un adulto debería ver. Majed tiene sólo 13 años”, agregó. Forsyth contó que al visitar a niños refugiados en el Líbano y preguntarles por qué creían que habían sido blanco de ataques, “respondieron que se les dijo era por su futuro”. “Estamos en peligro de perder a una generación de niños por este conflicto”, continuó. “Más allá de que esta guerra termine o no, tenemos y debemos hacer más para asegurarnos que los niños reciban ayuda. En las semanas posteriores a que el Consejo de Seguridad de la ONU acordó su resolución por las armas químicas de Siria, también demandó acceso humanitario sin prerrogativas”, continuó el experto. “Pero aunque los inspectores de armas químicas lograron cruzar esa barrera y cuentan con acceso completo a esos sitios, los trabajadores humanitarios no. Muchos niños siguen aislados, sin ayuda”, narró Forsyth. En ese sentido, pidió que todas las partes del conflicto deben acordar en Ginebra “permitir que llegue ayuda a toda la población de Siria, sin importar dónde estén y de qué forma, y de llevar de inmediato, incluso mientras continúan las negociaciones (para poner fin al conflicto)”. También pidió a las partes “detener los ataques a escuelas y hospitales, y dejar de usar explosivos de alta potencia en áreas muy populosas, ya que estas armas matan y mutilan a personas y niños de forma indiscriminada”. “Es fácil sentirse impotente ante semejante horror, pero podemos hacer más para ayudar a los niños de Siria. La mejor solución para ellos es que el conflicto termine pero, mientras tanto, podemos protegerlos durante la guerra y asegurarnos que reciban la ayuda que precisan. Tal vez todas las partes puedan ser persuadidas para mirar con atención al futuro. Sin embargo, para que haya futuro, Siria necesita de sus niños”, finalizó el directivo de Save the Children.

Comentarios