Escocia: Más autonomía y poderes

viernes, 26 de septiembre de 2014
Glasgow (apro).- Se acallaron los cánticos independentistas en la céntrica George’s Square en Glasgow, y ya no se ven en Edimburgo las banderas escocesas y pancartas que flameaban entre las multitudes que apoyaron al “sí” para una separación del Reino Unido. Sin embargo, el espíritu independentista en Escocia no se ha apagado. Desde que el pasado 18 de septiembre 55.4% de los escoceses votó en contra de la independencia y 44.7% lo hizo a favor, se abrió un debate profundo acerca de cuál será ahora el futuro de Escocia. En esa consulta popular, poco más de 2 millones de electores votaron a favor de mantener los lazos históricos con el Reino Unido, en tanto que un millón 600 mil –la mayoría de ellos jóvenes y estudiantes– lo hizo para separarse del país. En principio y tras la noticia de la derrota del “sí”, el primer ministro escocés y principal impulsor del referéndum independentista, el nacionalista Alex Salmond, anunció que renunciará a su cargo; en tanto, la primera ministra adjunta, Nicola Sturgeon, se presentó como candidata para reemplazarlo. Previo al referéndum y tras una serie de sondeos de opinión que anunciaban un fuerte avance del “sí”, los jefes de los tres principales partidos políticos británicos –el conservador y primer ministro David Cameron, el laborista Ed Miliband y el liberal democrático Nick Clegg– apoyaron un plan del expremier laborista Gordon Brown para darle más poderes y autonomía a Escocia en caso de que votara contra la independencia. El voto del “no” se impuso y ahora todos esperan que Londres cumpla con su promesa. Las promesas de Londres Horas después de anunciarse el resultado de la consulta popular, Cameron se vio obligado a nombrar al lord Robert Smith como la persona a cargo de la comisión especializada que se encargará de coordinar las negociaciones para la devolución de esos poderes. La promesa de Londres a Escocia incluye que el Parlamento escocés pueda, a partir de 2016, crear sus propias leyes en materia de salud, educación, seguridad, medio ambiente, servicios sociales, vivienda, gobierno local, turismo, agricultura, asuntos forestales, de pesca, y algunas áreas de transporte. También promete que los legisladores escoceses tengan el poder de aumentar o bajar el impuesto a las ganancias en tres peniques de libra esterlina. Bajo el actual sistema, el gobierno británico, con asiento en Londres, tiene el control de las áreas de defensa, seguridad social, inmigración, subsidios públicos, política exterior, empleo, comunicación, comercio e industria, energía nuclear, de petróleo, gas y electricidad, y asuntos constitucionales. La promesa de Cameron, en inglés llamada Devo Max (Devolución máxima de poderes), incluye además mayor autonomía para Escocia en temas fiscales, de endeudamiento, creación de empleo, derechos laborales y servicios sociales. Esa devolución de poderes ha generado que los restantes países del Reino Unido –Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte– también reclamen mayor autonomía, así como el fin de los desbalances, como la llamada “Cuestión de West Lothian”, que permite a los 59 parlamentarios escoceses en el Parlamento de Westminster votar sobre asuntos que sólo le competen a Inglaterra, mientras que los legisladores ingleses no tienen injerencia en los asuntos escoceses. El presidente de la Cámara de los Comunes, el conservador William Hague, quedó a cargo de elaborar el plan de devolución de poderes para Escocia, que para ser ley deberá ser aprobado tanto por los “tories” (conservadores) como por los laboristas y liberales democráticos. Hasta ahora no se ha logrado un acuerdo pluripartidista al respecto, y de hecho muchos parlamentarios conservadores dijeron que votarán en contra al considerar que es un plan “injusto” para el resto del Reino Unido. Como parte del proceso de negociación, para mediados de octubre Brown convocó a una sesión extraordinaria en la Cámara de los Comunes, donde todos los parlamentarios debatirán sobre los puntos del Devo Max El objetivo es que el proyecto de ley esté completado para el 25 de enero, en coincidencia con la “Noche de Burns” o “Cena de Burns” (en inglés Burns Night o Burns Supper), una celebración escocesa en la que se recuerda la vida y obra del poeta Robert Burns (1859-1896), autor de poemas nacionalistas sobre Escocia.   La Comisión Smith Lo cierto es que, según lord Robert Smith –el encargado de supervisar el proceso de concesión de más poderes a Escocia–, el acuerdo para la devolución de dichos poderes al Parlamento de Edimburgo “no será una tarea fácil”. El exfuncionario y empresario sostuvo que aquellos encargados de negociar dicho pacto tendrán que mostrar “coraje” y “compromiso”, aunque aclaró que se llegará a una resolución positiva para todas las partes involucradas. “Contamos con una determinación, compartida por los cinco partidos principales de Escocia, para reforzar los poderes del Parlamento escocés”, destacó Smith en una entrevista con la BBC, el pasado 23 de septiembre. Nacido hace 70 años en Glasgow, Smith tiene mucha trayectoria en el mundo de los negocios, tras haber trabajado en las firmas National Commercial, Glyns Ltd, el Royal Bank of Scotland, el Charterhouse Bank y el grupo Morgan Grenfell. Cuando su ciudad natal fue elegida para albergar los Juegos del Commonwealth, el gobierno escocés lo nombró presidente del comité de organización del evento. Fue presidente de los Museos Nacionales de Escocia, gobernador de la BBC, del Consejo de Emisoras de Escocia y presidente del grupo benéfico Children in Need. Smith es además propietario de Inchmarnock, una pequeña isla inhabitada al oeste de Escocia, donde disfruta de uno de sus hobbies: la cría de vacas Highland. “Mi mensaje es simple: Escocia espera que todas las partes trabajen juntas y acuerden los poderes prometidos”, agregó. El proceso de negociación contará con la participación de organizaciones civiles escocesas y con sugerencias de ciudadanos de a pie. La Comisión Smith busca un acuerdo para el 30 de noviembre entre el gobernante Partido Nacionalista escocés (SNP), el Partido Laborista, los Liberales Democráticos escoceses, los Conservadores escoceses y el Partido Verde de Escocia. El documento "de comando", que establecerá en detalle todos los poderes de devolución acordados, sería publicado el 31 de octubre, para su votación a finales de enero próximo. En todo caso y más allá del acuerdo por los poderes, Escocia se encamina hacia una independencia, que según sus políticos llegará “tarde o temprano”. Así lo detalló Nicola Sturgeon el pasado 24 de septiembre en Glasgow, al confirmar su candidatura a la jefatura del SNP y eventualmente al mando del gobierno de Edimburgo. Sturgeon dijo que está "más convencida que nunca" que Escocia se convertirá algún día en una nación independiente. "Convertirme algún día en la primera ministra principal de mi país, especialmente en este período de tanto entusiasmo y optimismo, será un gran honor, sin lugar a dudas, el mayor honor, y una inmensa responsabilidad", afirmó la funcionaria. Los nuevos cargos de primer ministro y primer ministro adjunto de Escocia serán elegidos en una votación realizada por vía postal. En ella podrán participar los 52 mil afiliados del SNP, y los resultados serán anunciados en el congreso anual de esa agrupación, en la localidad de Perth (norte de Edimburgo), el próximo 13 de noviembre. Para el saliente Alex Salmond, a pesar del inicio de las negociaciones, los electores que votaron por el "no" a la independencia fueron "engañados" por una promesa de los partidos pro-unión para una mayor devolución. Salmond acusó a los principales tres partidos políticos británicos de haber "renegado" de la promesa hecha días antes de la consulta popular. "No me sorprende que estén ahora renegando de estas promesas, sólo me sorprende la velocidad con que lo hacen. No tienen ninguna vergüenza al respecto", subrayó el jefe del SNP. "La promesa fue ideada a partir de la desesperación de los últimos días de campaña y ahora Escocia se está dando cuenta de eso", agregó. Los más recientes sondeos de opinión en Escocia indican que el SNP, que ya se posicionó como el tercer mayor partido político del Reino Unido por número de afiliados, arrasará en los comicios escoceses de 2016, obteniendo un tercer mandato consecutivo. La encuesta, publicada una semana después del referéndum y elaborada por la consultora Survation, concluyó además que la mayoría no quiere por ahora otro referéndum independentista hasta por lo menos en 15 años. Y mientras 35% de los consultados dijo que planea votar al SNP en las elecciones generales en Gran Bretaña de mayo próximo (donde se eligen parlamentarios para Westminster y para elegir al primer ministro británico), el apoyo trepó al 49% cuando se les preguntó a quiénes votarán para los comicios de Escocia en 2016. El 80% de los escoceses consultados apoya más poderes y autonomía para Escocia –especialmente en materia de gasto público–, con 62% que considera que el Parlamento escocés debería estar en control de las pensiones y jubilaciones del país. Además, 71% apoya la devolución de poderes en asuntos fiscales, mientras que 61% considera que el gobierno de Holyrood debería tener la capacidad de determinar si grava o no el IVA. Sin embargo, sólo 44% desea que asuntos como el de defensa sean devueltos a Escocia.   Reconciliación Tres días después del referéndum, un millar de personas, incluidos políticos de distintos partidos, organizaciones civiles y voluntarios, asistieron a una misa de "reconciliación nacional" en la Catedral de St. Giles, en Edimburgo. Esto fue visto como un gesto de acercamiento entre aquellos que votaron por el “sí” y los que lo hicieron por el “no”. A la ceremonia asistieron el secretario de Finanzas escocés, el nacionalista John Swinney, y el ministro de Exterior en la sombra, el liberal democrático Douglas Alexander, quienes elogiaron ante los presentes el gran “ejercicio democrático” que fue el referéndum independentista. Los jefes políticos presentes finalizaron la ceremonia encendiendo una vela “de la unidad”. El moderador de la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de Escocia, el reverendo John Chalmers, envió un mensaje a los 800 ministros de ese credo para que hablen en sus sermones sobre la "reconciliación nacional". "Por qué bando votamos el día del referéndum no nos define como personas. Lo que sí nos define es de qué forma trabajamos todos unidos para establecer una voz democrática del pueblo escocés, tanto como individuos como integrantes de la nación, a la hora de redefinir nuestro lugar como escoceses en el Reino Unido", finalizó.

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