Assange, mil días de reclusión

viernes, 20 de marzo de 2015
LONDRES (apro).- “Liberen a Julian Assange”, “Basta de encierro”, “Wikileaks = libertad”. Las pancartas en colores se iban sumando fuera de la embajada de Ecuador en Londres, sobre la calle Hans Crescent, a unos metros de la exclusiva cadena comercial Harrods. Era la noche del domingo 15 de marzo, y esa madrugada se cumplían mil días de que Julian Assange, fundador del sitio Wikileaks, ingresó al edificio diplomático, para solicitar asilo político tras un pedido de captura europeo por parte de Suecia. La vigilia de simpatizantes de Assange incluía velas y mensajes de apoyo, cantos y plegarias para pedir por la libertad del australiano, que el viernes 13 había recibido además la noticia por parte de la fiscal general sueca, Marianne Ny, de aceptar interrogarlo en la misma embajada sobre las acusaciones de supuesta violación a dos mujeres en Suecia, como también permitir que le tomaran muestras de su ADN. Assange ingresó a la sede diplomática el 19 de junio de 2012. Ha admitido que su encierro le ha provocado problemas físicos y psicológicos. En caso de que ponga un pie fuera de la embajada, agentes de la policía –apostados fuera del edificio—podrían detenerlo de inmediato. Dentro de su pequeña habitación de dos por tres metros, Assange, de 43 años, cuenta con una cinta de correr donde se ejercita a diario y donde, según él, ha corrido hasta 4 mil millas, casi la misma distancia entre Londres y Washington, la capital estadunidenses a la que Assange teme podría ser extraditado acusado de espionaje. El fundador de Wikileaks cree que si es enviado a Estocolmo como piden las autoridades suecas, ello facilite su eventual extradición a Estados Unidos donde sostiene podría enfrentar la pena de muerte por haber filtrado cientos de miles de documentos secretos del Pentágono sobre las guerras de Irak y Afganistán, entre otros asuntos comprometedores no sólo para el gobierno estadounidense sino para multinacionales, corporaciones y bancos de varios países del mundo. A pesar de que la justicia sueca aceptó interrogarlo en la embajada ecuatoriana, el proceso podría demorar meses, incluso después de agosto, cuando se vence el plazo para que la Fiscalía General sueca presente evidencia fehaciente de sus acusaciones contra el fundador de Wikileaks. En específico es buscado por los delitos de coerción ilegal, abusos sexuales y violación a dos mujeres. Assange niega categóricamente esas acusaciones y considera que se trata de una campaña de desprestigio en su contra por la labor que ha llevado a cabo su organización Wikileaks. Desde su ingreso a la embajada, Assange ha recibido a un gran número de visitantes célebres: estrellas de pop, políticos, escritores, activistas de derechos humanos y pensadores, quienes se han pronunciado a favor de su pronta liberación. Desde esa misión diplomática ha ofrecido entrevistas de prensa para medios impresos, estaciones de radio y cadenas de televisión. También desde ahí coordina las labores de Wikileaks. Se ha convertido en su “búnker” de operaciones, su sala de prensa y su hogar. El australiano no cuenta con ninguna cocina en las habitaciones de la embajada, y depende en gran medida de servicios de “comida para llevar”, como pizzas, hamburguesas y papas fritas, que le acercan a diario los empleados diplomáticos. En su pequeña habitación el australiano cuenta con una cama individual, una lámpara solar, su computadora portátil, y una ducha. El dormitorio no tiene ventanas a la calle. La presencia policial fuera de la embajada, con al menos un policía armado por turno tanto fuera del edificio como en la salida de emergencia, ha elevado los costos de seguridad desde el ingreso de Assange a la embajada: más de 17 millones de dólares desde 2012, como confirmó el mes pasado el alto comisionado para Scotland Yard, Bernard Hogan-Howe. En entrevista con Apro desde Islandia y en relación a los últimos acontecimientos del caso, el portavoz de Assange, Kristinn Hrafnsson, sostuvo que la reciente decisión de la Fiscalía sueca demuestra “la farsa absoluta de la justicia” en Suecia, al considerar además que el anuncio habría sido ideado para “influenciar” a la Corte Suprema de ese país. El máximo tribunal decidió aprobar un pedido de apelación de Assange para que se levante la orden europea de detención y captura en su contra. “Esto debe ser considerado como una victoria importante para Assange, pero al mismo tiempo es absolutamente increíble que les llevara a los fiscales cuatro años y medio llegar a esta conclusión, especialmente después de haber dicho una y otra vez que sería ilegal para la Fiscalía conducir el interrogatorio en Londres. También es interesante conocer porqué la Fiscal General sueca, Marianne Ny, mantiene que la entrevista en Londres sería de ‘peor calidad’ que si se realizara en Suecia. Esto es algo que encuentro absolutamente increíble y necesita de clarificación. Es un insulto para los interrogadores decir que una interpelación en Londres sería de ‘peor calidad’”, afirmó Hrafnsson. El vocero de Assange contó también que el australiano tomó la noticia “muy positivamente”, y agregó que “está contento, y piensa que después de todos estos años hay un avance en el caso”. “Assange había ofrecido que lo interrogaran en Londres desde hace casi cinco años, así que esto es claramente un avance. De todos modos, Julian es muy cuidadoso en cuanto a respetar la ley. Este pedido para un interrogatorio en Londres será analizado cuidadosamente ya que hay algunas condiciones atadas a ello, lo cual es de por sí un tema delicado. Los abogados se están tomando su tiempo para considerar este pedido con mucho cuidado”, agregó. De acuerdo con Hrafnsson, la decisión de la Fiscalía sueca “es un intento obvio por influenciar la decisión de la Corte Suprema”. “Es muy evidente que la Corte Suprema quiere avanzar en el caso de apelación de Assange, y cuando demandó clarificación y explicación a la Oficina de la Fiscal General sueca para que considerara los aspectos del interrogatorio en Londres, y respondiera cuestiones sobre la proporcionalidad, estoy seguro que la Fiscalía sueca consideró que era muy probable que la Corte Suprema dictaminara a favor de Assange y que el pedido de captura sería levantado de todas formas, ya sea en algunos días o semanas”, sostuvo. El vocero se mostró optimista por una salida de Assange de la embajada, aunque dijo que durante todo el período de encierro, “las autoridades de Estados Unidos han preparado una investigación criminal por las actividades de Julian y otras personas que trabajan para Wikileaks”. “Tenemos que preocuparnos por ello. También por el hecho de que las autoridades del Reino Unido sigan manteniendo que incluso si se levanta el pedido europeo de detención de Assange, él será arrestado en el momento que ponga un pie fuera de la embajada de Ecuador. Hay bastantes temas que deben resolverse antes de que podamos ver una salida lógica al reconocimiento de Assange como refugiado político”, señaló. “Mi mensaje es que hay que seguir luchando, hay que seguir apoyando a Julian y a Wikileaks, porque la batalla no ha terminado. La decisión de la Fiscalía sueca es un paso en la dirección correcta y claramente demuestra que se trata de una farsa de la justicia y una mancha negra muy grande para el récord de derechos humanos de Suecia, así que le pido a los seguidores de Julian que sigan con nosotros hasta el final de esta lucha”, concluyó. Para Gavin Macfayden, director del Centro de Periodismo de Investigación, la situación de Assange se está volviendo “cada vez más frustrante”. “Es la causa más larga en décadas y aún no han presentado ningún cargo en su contra, a pesar de una investigación de 42 mil folios iniciada por el FBI estadounidense. Aunque todos esperamos que Assange quede en libertad muy pronto, su caso es muy complicado”, admitió. “Si fuera extraditado por cualquier razón y no se cumplen las garantías ofrecidas por la Fiscalía sueca, entonces demostraría que todo este caso es una farsa”, concluyó. No bien se enteró de la noticia, Assange afirmó en una entrevista con la cadena Telesur, publicada el 14 de marzo, que los últimos mil días “han sido muy difíciles” y que dentro de la embajada se siente “como en una cápsula espacial”. “No es tan difícil para mí, sino para mi familia. En mi caso tengo muchas cosas en qué concentrarme que no están vinculadas directamente con la embajada. Estoy al frente de una organización. Tenemos una decena de casos judiciales en el mundo que estamos enfrentando”, contó. Según Assange, a medida que pasa el tiempo “la situación política y legal se va clarificando, dejando en evidencia que se trata de una injusticia obvia”. “Esa es la posición dominante ahora en Suecia, en el Reino Unido y en muchos otros países. En Estados Unidos es un poco más difícil. Hubo una retórica mucho más hostil allí, incluso se pidió por mi asesinato, para que Wikileaks sea puesta en una lista como una organización terrorista y se solicitó igualmente una ley ante el Congreso que me definiera a mí y a todos mis empleados como combatientes enemigos que pueden ser asesinados y secuestrados. Sin embargo, Estados Unidos es un país muy grande y tiene medios más pequeños que me apoyan, y hasta los grandes como Fox”, continuó. “Aquí en el Reino Unido y como consecuencia de mi caso, modificaron el año pasado la ley para que no haya más extradiciones sin cargos previos. Esto a mí sólo me beneficia por el cargo (en Suecia), porque tenemos aún el caso de Estados Unidos al que hacer frente. De todos modos, hay una mayor concientización acerca de que lo que está ocurriendo conmigo es una injusticia. No puedo seguir detenido aquí en Europa por cuatro años y medio sin que se hayan elevado cargos en mi contra. Todo el mundo puede ver claramente que se ha cometido una injusticia enorme y que esto es un error”, concluyó.

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