Nicola Sturgeon, nueva estrella política de Gran Bretaña

viernes, 24 de abril de 2015
LONDRES (apro).- A dos semanas de unas cruciales elecciones generales en Gran Bretaña, previstas para el próximo 7 de mayo, la nacionalista escocesa Nicola Sturgeon se ha consolidado como una figura política en el país que ofrece una alternativa al izquierdismo del tradicional Partido Laborista. Con perfil de mujer trabajadora, sobria e interesada en la justicia social y en combatir los recortes presupuestales que proponen los conservadores y liberales democráticos, Sturgeon, de 44 años, presentó la semana pasada la plataforma de su agrupación, el Partido Nacionalista Escocés (SNP), en la que prometió luchar por un aumento en el gasto del presupuesto, terminar con los recortes a los gastos sociales y aprobar la construcción a bajo costo de al menos 100 mil nuevas viviendas. La política escocesa dijo que si es votada como la próxima primera ministra británica aumentará el salario mínimo a 8.7 libras esterlinas (unos 13 dólares) la hora para 2020 e introducirá una serie de impuestos a las grandes mansiones y a los banqueros más ricos. También prometió suspender la renovación del sistema de disuasión nuclear con misiles Trident --que tiene su base en el puerto de Clyde, en Escocia-- y mejorar las pensiones de los jubilados. Según el plan político de la jefa del SNP, “Escocia será más fuerte en (el Parlamento de) Westminster”, y a partir de más bancadas en la Cámara de los Comunes podría ejercer influencia en la agenda de las políticas nacionales. Sin embargo, sus oponentes políticos, principalmente los conservadores y los liberales democráticos, sostienen que el partido nacionalista, en caso de ganar, llevará al país “a la deuda”, generará más déficit fiscal y reducirá el crecimiento económico. Los más recientes sondeos de opinión, que fueron elaborados tras una serie de debates políticos en la televisión con los principales jefes de partidos políticos, indican que el 7 de mayo ningún partido obtendrá una victoria por mayoría, aunque revelaron que el SNP podría ser la agrupación clave a la hora de conformar una coalición de gobierno, podría ser el partido minoritario que defina las elecciones. Sturgeon indicó que no hará ningún acuerdo que lleve a los conservadores de David Cameron nuevamente al poder, aunque dijo que su partido podría utilizar su influencia para ayudar a un gobierno laborista “más sólido y mejor”. Un acuerdo entre Sturgeon y el jefe laborista, Ed Miliband, ha estado en boca de los principales analistas políticos y en las planas de la prensa británica, que ve ese acuerdo como una posible alternativa a la actual coalición conservadora-liberal democrática. “Esta es una plataforma para hacer que Escocia sea más fuerte en Westminster”, dijo la política al presentar su plan de gobierno. También se refirió a los votantes de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, a quienes pidió votar a favor de ella “para balancear mejor el poder en Gran Bretaña”. Sturgeon, que apoya la independencia de Escocia del Reino Unido y que fue clave en la campaña independentista de su país, admitió además que respetará la decisión de la mayoría de los electores escoceses que votó el año pasado para mantenerse dentro de la Unión, aunque sólo a cambio de una mayor autonomía en materia fiscal y de asuntos internos. La ministra principal de Escocia quiere que su país obtenga más poderes para gravar impuestos y controlar mejor las ganancias que obtiene por los hidrocarburos en el Mar del Norte; quiere además independizarse del gobierno central de Londres, que durante años enfrentó a las autoridades inglesas y escocesas. Sturgeon se convirtió el año pasado en la principal política de Escocia tras asumir la jefatura del SNP y luego que que el entonces líder del partido, Alex Salmond, renunció después de perder el referéndum independentista. Salmond dio el guiño de aprobación para que Sturgeon no sólo lo reemplazara en el poder de Escocia, sino también para que intente competir por el máximo puesto: primer ministro de Gran Bretaña y despachar en el número 10 de Downing Street. Nacida en el pueblo rural de Irvine, en el norte de Ayrshire, en 1970, Sturgeon se sumó a las filas del SNP a los 16 años, tras sentirse inspirada por las mujeres de esa época que se dedicaban a la política y repudiaban el estado de cosas de los setenta: un alto índice de desempleo, cierre de minas e inestabilidad económica. “Margaret Thatcher era por entonces primera ministra, la economía no andaba bien, mucha gente a mi alrededor estaba desempleada y eso me dio ciertamente un sentido de lucha por la justicia social, y también me hizo ver que era erróneo que Escocia fuera gobernada por un gobierno conservador que nosotros no habíamos elegido”, manifestó Sturgeon a la radio 4 de la BBC, al hablar de sus inicios en la política. Luego de estudiar derecho en la Universidad de Glasgow, donde se graduó con honores, y de trabajar como abogada en el Centro Legal de Drumchapel en esa ciudad, Sturgeon ingresó de lleno a la política a los 29 años, cuando fue elegida al nuevo Parlamento de Holyrood en 1999, como parlamentaria por la circunscripción electoral de Glasgow, su bastión político desde entonces. Se especializó en las áreas de justicia, salud y educación, trabajando para mejorar un sistema que había padecido ajustes presupuestales y era escasamente financiado. Después de una exitosa campaña dentro del SNP, en 2007 logró convertirse en la primera mujer viceministra de Escocia, secundando a Salmond, cargo que renovó nuevamente en 2011, cuando el SNP obtuvo la mayoría absoluta en el gobierno escocés. Fue una de las principales caras de la campaña independentista de Escocia, forjando un perfil de mujer trabajadora, sobria, aunque también directa a la hora de enfrentar a sus pares varones, con un interés especial en la lucha por la justicia social y los derechos de los trabajadores. Desde 2014 y aconsejada por el propio Salmond, Sturgeon decidió cambiar su imagen pública: bajó de peso y se mostró más abierta a dar entrevistas con la prensa, poniéndose a la par de jefes políticos, como Cameron y Miliband. Casada con Peter Murrell, directivo del SNP, Sturgeon dice ser fanática del sistema político de Dinamarca, que cuenta con la primera mujer al frente del gobierno, Helle Thorning-Schmidt, ya que ese país “respeta mucho los derechos de los trabajadores, es equitativo y distribuye bien sus riquezas”. “Si de algo pueden acusarme es de ser muy ambiciosa, pero mi ambición tiene como objetivo que mi partido salga exitoso. Para eso estamos trabajando y hacia allí vamos”, expresó. Un sondeo de la consultora YouGov para el periódico publicado el pasado 21 de abril indicó que Sturgeon ha logrado un "éxito fantástico" tras los debates televisivos de las últimas semanas. La encuesta indicó que casi la mitad de los votantes en Escocia votarán por el SNP en las elecciones generales. Un 49% de los electores escoceses elegirían a Sturgeon para representarlos en Westminster, la misma cifra que hace un mes. El apoyo al Laborismo en Escocia se mantiene en 25%, mientras que a los conservadores bajo a 17% y a los Liberales Democráticos, a 5%. Angus Robertson, director de la campaña electoral del SNP, afirmó que el sondeo "es un fuerte indicativo" acerca de que los votantes en Escocia "están respondiendo positivamente al mensaje del SNP, para llevar inversión por la creación de empleos y a los servicios públicos, en lugar de recortes propuestos por los partidos de Westminster". “Nos incentiva a seguir trabajando duro para fortalecer a Escocia dentro de Westminster, eligiendo a un grupo de parlamentarios del SNP", agregó. Según Robertson, la encuesta da cuenta del gran avance que ha logrado Sturgeon a nivel nacional. “Ha conseguido un éxito fantástico en los recientes debates televisivos con líderes políticos de Escocia y el resto del Reino Unido. Aunque le damos la bienvenida al sondeo, no subestimamos nada. Seguiremos hablándole a la gente y a las comunidades en todo Escocia, para ganarnos la confianza de la gente", continuó. Para los laboristas escoceses, la única opción para frenar el avance los conservadores es que sean votados en Escocia. "Si este sondeo es repetido el día de las elecciones, David Cameron volverá a Downing Street, e impondrá otros cinco años de austeridad fallida en Escocia. No podemos permitir que esto ocurra", indicó un portavoz de los laboristas escoceses. Lo cierto es que Sturgeon podría dar un batacazo en las elecciones del 7 de mayo y “patear el tablero” de la política británica, presionando a conservadores y laboristas para formar una coalición más justa y menos preocupada en seguir reduciendo el gasto nacional. Resta por verse si los electores británicos irán por el cambio o votaran por un status quo que logró un crecimiento económico y una baja masiva del desempleo tras la peor crisis económica en Gran Bretaña en décadas a costas de un fuerte achicamiento del Estado y del despido de miles de trabajadores públicos.

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