Colombia: Tras la firma de la paz, el veredicto de las urnas

martes, 27 de septiembre de 2016
BOGOTÁ (Proceso).- Este lunes 26, el presidente Juan Manuel Santos y el jefe máximo de las FARC, Timoléon Jiménez, Timochenko, firmaron el Acuerdo Final de Paz en Cartagena. Este acto sólo tendrá validez si los votantes colombianos aprueban ese acuerdo en el plebiscito del domingo 2 de octubre. Y aunque la mayoría de las encuestas anticipan un triunfo del “Sí” en esa consulta, el expresidente Álvaro Uribe y su partido, el Centro Democrático, han desarrollado una enconada campaña contra los acuerdos de paz que tiene eco en un segmento importante de la población. Por eso, la firma de la paz entre Santos y Timochenko se convirtió, en muchos sentidos, en un acto de campaña que, según dirigentes políticos y analistas, puede terminar de inclinar la balanza a favor del “Sí” de cara al plebiscito del próximo domingo­. El presidente del partido Alianza Verde, Antonio Sanguino, dice a Proceso que en Colombia existe un apoyo mayoritario a la paz con las FARC y que esta tendencia se ratificará con la firma de los acuerdos porque los ciudadanos entienden “lo que se juega” en el plebiscito. “Es un paso histórico, sin duda, y la mejor noticia que hayamos tenido los colombianos en los últimos 50 años. No sólo porque es el fin de la guerra con las FARC, sino porque los acuerdos tienen una dimensión social por las inversiones que habrá en el campo”, señala Sanguino, quien fue integrante de la guerrilla del ELN. Según los sondeos de las firmas Gallup, Cifras y Conceptos y Datexco, el “Sí” se impondría con entre 59% y 67% de los votos, mientras que el “No” a los acuerdos obtendría entre 28% y 33% de los sufragios. El sacerdote jesuita y activista social Francisco de Roux ha comparado la campaña por el “No” con la que realizaron en el Reino Unido los promotores del “Brexit”, el referendo mediante el cual los electores decidieron abandonar la Unión Europea. De acuerdo con De Roux, en el plebiscito colombiano hay un riesgo, aunque mínimo, de que ocurra lo que pasó con el Brexit, lo que sería “una tragedia para el país”. La paz en marcha Con los acuerdos de paz ya suscritos por Santos y Timochenko, las FARC –una guerrilla en proceso de transformación en partido político– deberán comenzar a concentrarse en los próximos días en 27 puntos del país. En ellos, unos 15 mil guerrilleros y milicianos de ese grupo insurgente entregarán su armamento a una misión encabezada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Para hacerlo, tienen un plazo de seis meses que contará a partir de este lunes 26. El acuerdo de participación política le permitirá a esa guerrilla tener al menos cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes (de diputados) durante los próximos dos periodos legislativos. Según los planes de las FARC, que el pasado viernes 23 concluyó su décima y última Conferencia Nacional Guerrillera, en los próximos meses, tentativamente en mayo, concretarán su transformación en partido político. A partir de abril próximo, los guerrilleros desmovilizados recibirán un subsidio de 205 dólares mensuales durante un máximo de 24 meses. Además, gozarán de una ayuda de 660 dólares por una sola vez para emprender proyectos productivos. Todo esto, desde luego, será letra muerta si el próximo domingo los votantes colombianos dicen “No” a los acuerdos que se firmarán este lunes. Sin plan B Y aunque el mes pasado una encuesta de Ipsos encendió las señales de alarma en el gobierno al estimar que el “No” ganaría con el 50% de los votos, los recientes sondeos y el entusiasmo que produce la firma de los acuerdos han dado confianza a los partidos promotores del “Sí”. A buena parte de la comunidad internacional le cuesta trabajo entender por qué un sector significativo de ciudadanos colombianos está dispuesto a rechazar en las urnas la paz, pero eso se explica por la enconada campaña de Uribe y su partido contra los diálogos con las FARC. Desde el inicio de éstos, en noviembre de 2012, hasta que concluyeron los diálogos, el mes pasado, Uribe ha sostenido que lo negociado en La Habana –sede del proceso de paz– es un pacto “de impunidad entre el Estado y un grupo narcoterrorista”. Según el exmandatario, los jefes de las FARC responsables de delitos graves gozarán de “impunidad total” porque no serán sancionados con prisión efectiva, sino con penas alternativas, como restricción de la movilidad y trabajo comunitario. La directora de la maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes, Angelika Rettberg, asegura que uno de los grandes logros de los acuerdos que se firmarán este lunes 26 es que contienen un modelo de justicia transicional que se adapta a los estándares de la Corte Penal Internacional (CPI). El gobierno ha afirmado que no cuenta con un plan B en caso de que gane el “No”. Lo único que ha dicho el presidente Santos al respecto es que, en ese caso, sería imposible renegociar los acuerdos, como pide Uribe. “Un triunfo del ‘No’ crearía una circunstancia difícil y absolutamente inexplicable, porque sería tanto como decirle ‘No’ al desarme de 15 mil guerrilleros. Pero esto no va a pasar”, confía Antonio Sanguino.

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