Italia: un escenario poselectoral complicado

viernes, 2 de marzo de 2018
ROMA (apro).- Los italianos están convocados este domingo 4 a las urnas en unas elecciones generales que se han desarrollado en un clima social y político tenso, con un alto porcentaje de electores indecisos y el riesgo de la ingobernabilidad tras el voto. En la semana previa a las votaciones, Italia vivió varios episodios de violencia entre manifestantes de ultraderecha, de la izquierda radical y las fuerzas del orden, una circunstancia que recuerda la época violenta de los años setenta 70 del siglo pasado. En este clima, Silvio Berlusconi, líder de la principal fuerza de centroderecha, Forza Italia, presentó a última hora del miércoles 28 de febrero al candidato de su partido a primer ministro, Antonio Tajani, el actual presidente de la Eurocámara. “Le doy las gracias a Berlusconi por el gesto de confianza”, tuiteó Tajani el jueves 1 ya entrada la noche, poco después de que Berlusconi dio a conocer la primicia durante un programa de la televisión italiana. Ahora, Tajani deberá lograr que Forza Italia (FI) sea el partido más votado de la coalición de centroderecha, en la que se encuentran el xenófobo partido llamado Liga y el derechista Hermanos de Italia. En el frente opuesto se encuentran el Partido Democrático (PD), la principal fuerza de izquierda; y el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), el grupo político que más ha crecido en estos años capitalizando el malestar popular por el aumento de la desigualdad social y la austeridad en las políticas socioeconómicas impuesta por la crisis. Precisamente por ello, el escenario postelectoral italiano se presenta complicado, sobre todo porque el M5S no parece dispuesto a aliarse con fuerza alguna tras los comicios, y porque la centroderecha y la centroizquierda han declarado públicamente que prefieren repetir las elecciones si de las urnas no sale un ganador claro. A ellos, se suman una constelación de partidos menores, algunos completamente nuevos, como Poder al Pueblo (Pap) y Libres e Iguales (LeU), éste último nacido de la reagrupación de varios políticos que abandonaron al PD, el partido que ha gobernado el país durante los últimos cinco años. De manera paralela también se han presentado a las urnas formaciones de extrema derecha, algunas de las cuales, según las encuestas, podrían ganar escaños, en particular el movimiento neofascista CasaPound, que en los últimos cinco años ha duplicado el número de sus sedes en Italia. El listado de partidos que se presenta en las elecciones del domingo 4 está asimismo integrado por fuerzas centristas y por los radicales de Emma Bonnino, antigua ministra de Exteriores de Italia y hoy líder de la lista Europa Más. Batalla por la inmigración Se cierra así una campaña electoral que se ha centrado en la seguridad pública y en la ficticia “invasión” de inmigrantes, argumento promovido en particular por la xenófoba Liga Norte que encabeza Matteo Salvini, y el M5S. Una situación que ha empeorado después de que a comienzos de febrero un simpatizante de la Liga hirió a tiros a seis inmigrantes africanos. Menor, en cambio, ha sido el énfasis en clave negativa sobre la situación económica, que es la materia que ha suscitado alguna alegría en el último año en Italia, dado que el PIB creció 1.6% en 2017, el dato más alto desde 2010, como certificó también la OCDE en su más reciente informe. “Italia está entre los primeros cuatro o cinco mayores exportadores en el mundo”, ha declarado el actual primer ministro, el progresista Paolo Gentiloni, quien también ha reivindicado en la lista de éxitos de su Ejecutivo saliente la aprobación de una ley que endurece las normas contra los feminicidios, de otra que permite el testamento biológico y la introducción en el Código Penal del delito de tortura. Todo ello no ha servido para cautivar el voto de los más afectados por la crisis económica, en particular los del sur del país, donde la recuperación económica no se ha hecho sentir en las calles. Razón por la que, según los expertos, triunfará allí un voto de protesta que favorecerá el M5S. Tras el voto, y aunque todo pronóstico demasiado puntual está abocado al fracaso en un país como Italia, no es descartable que esta nación logre formar un gobierno de coalición o uno técnico, liderado por burócratas o políticos moderados y bien vistos en los distintos bandos; o que, como han sugerido otros observadores, se elija un gobierno de transición para celebrar nuevas elecciones. No sería novedad en este país. Después de que Berlusconi fue apartado del poder anticipadamente en 2011, Italia tuvo un Ejecutivo técnico, el de Mario Monti (desde noviembre de ese año hasta abril de 2013), seguido por una elección que abocó en tres gobiernos surgidos del maridaje entre el PD y formaciones de centroderecha: el de Enrico Letta (hasta febrero de 2014), Matteo Renzi (hasta diciembre de 2016) y, por último, el de Gentiloni. El poder de los indecisos En todo caso, la decisión está en manos de los indecisos y de los que todavía no saben si irán a votar. De acuerdo con el diario económico Il Sole 24, este bando alcanza 41.3 % del electorado; para el rotativo Il Corriere della Sera, equivale a 34%; y, según La Repubblica, 45%. En total, según el más reciente censo difundido la semana pasada por el Ministerio de Interior, un total de 50.7 millones de italianos —46.6 millones residentes en Italia y 4.17 millones en el extranjero— están llamados a elegir a 630 diputados y 315 senadores. Además, en las regiones de Lacio y Lombardía se celebrarán comicios para elegir a las asambleas regionales que deberán gobernar en los próximos cinco años. Una incógnita es el efecto que tendrán las llamadas noticias falsas que han proliferado en los últimos meses, sobre todo la relativas a la inmigración y un ficticio aumento de la inseguridad en Italia. Tanto es así que desde el año pasado han surgido en el país diversas iniciativas para frenar el fenómeno. Entre estas, destaca una inédita alianza de Facebook con una micro-empresa de cazadores de mentiras profesionales italianos. Fake news “Desde el pasado 5 de febrero hemos empezado a trabajar para Facebook para cazar y desmontar las fake news italianas que circulan en esta red social”, comenta a Apro Giovanni Zagni, periodista, fact-checker y desde 2016 director de Pagella Politica. “Somos un pequeño grupo de unas diez personas, entre ellas periodistas, abogados y economistas y, aunque acabamos de empezar, de promedio estamos desmontando entre una y dos noticias al día”, añade. “El interés de la gente es evidente, pues recibimos a diario decenas de señalizaciones sobre posibles noticias falsas”, comenta. Y explica que su labor de verificación de los hechos consiste sobre todo en comparar las noticias más sospechosas que salen publicadas con la información corroborada por las fuentes oficiales. Este proyecto se suma a otras dos iniciativas llevadas adelante en el último año por el gobierno de Gentiloni. La primera, lanzada en octubre, es un plan de alfabetización digital previsto para 8 mil escuelas para educar a los más jóvenes (un colectivo altamente sujeto a las noticias falsas en Italia), a través de un decálogo de ocho reglas y consejos a seguir, como aprender a reconocer una URL original —de un diario, de una institución o de un centro de estudios— de otra que se le asemeja pero que es una imitación; o verificar una noticia antes de compartirla. Esta iniciativa se suma a una campaña publicitaria del gobierno italiano destinada a incentivar a los ciudadanos a señalar las noticias falsas a la unidad de la policía postal de Italia encargada del tema. No obstante, según Michelangelo Coltelli, fundador de otra página de fack-cheking BUTAC, existe un problema: las técnicas de las fábricas de mentiras son cada día más sofisticadas.