Migración humana

Los pensamientos suicidas y las autolesiones crecen entre los refugiados atrapados en Grecia

El psicológico infantil Thanasis Chirvatidis, que trabaja en Lesbos, contó que hay niños que "quieren estar dentro de la tienda todo el tiempo, no quieren socializar y desean morir de verdad, para detener el dolor, para dejar de sentirse así".
jueves, 17 de diciembre de 2020

MADRID (EUROPA PRESS).- La incertidumbre sobre el futuro y las malas condiciones de los centros de recepción en las islas de Grecia comienzan a hacer mella en los migrantes y refugiados.

Organizaciones no gubernamentales han detectado, por ejemplo, un incremento de los pensamientos suicidas y de las autolesiones en estos campamentos.

El gobierno griego estima que unas 17 mil personas viven en los campos de las islas de Lesbos, Samos, Quíos, Kos y Leros. El incendio en septiembre del enclave de Moria, en Lesbos, dejó a unos 7 mil migrantes –2 mil 500 de ellos niños--, viviendo en tiendas, en una zona proclive a las inundaciones y al barro cada vez que llueve.

Los psicólogos infantiles de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabajan en Lesbos han tratado 49 casos de niños con ideas suicidas e incluso tentativas de suicidio, mientras que seis de cada diez nuevos pacientes de la clínica de salud de la ONG en Samos reconocieron que pensaban en quitarse la vida.

El Comité Internacional de Rescate (IRC) ha detectado tendencias similares, como lo demuestra el hecho de que tres de cada cuatro personas ayudadas en los últimos años por esta ONG hayan mostrado síntomas de alguna enfermedad mental. El 35% expresó tendencias suicidas y el 18% había intentado quitarse la vida.

Los psicólogos calculan que las autolesiones han crecido un 66% en los campamentos desde que se impusieron las primeras restricciones para contener la pandemia de coronavirus en marzo. Tras estas medidas, el IRC ha detectado un aumento del 71% en la cifra de pacientes con síntomas psicóticos.

La psiquiatra Lindsay Solera-Deuchar, que trabaja con MSF en Samos, ha apuntado que después de un evento "crítico y dañino", como pueden ser los incendios, el reciente terremoto o las medidas de confinamiento, se detecta un incremento de los casos graves en la clínica, con "un aumento muy preocupante de pensamientos suicidas y autolesivos de las personas atrapadas en el campo".

"La contención prolongada en condiciones de vida precarias y la continua incertidumbre con respecto a las solicitudes de asilo contribuyen a agravar las dificultades de salud mental entre los residentes del campo, muchos de los cuales ya han experimentado eventos traumáticos en su país de origen o durante su viaje a Grecia", añadió en un comunicado.

Niños que quieren morir "para detener el dolor"

El psicológico infantil Thanasis Chirvatidis, que trabaja en Lesbos, también ha percibido "desesperanza" y "desesperación", con casos graves en los que los propios menores afirman que quieren estar aislados o incluso manifiestan el deseo de terminar con sus vidas:

"Quieren estar dentro de la tienda todo el tiempo, no quieren socializar y desean morir de verdad, para detener el dolor, para dejar de sentirse así".

Han pasado ya más de cinco años desde que Grecia estableció estos centros de recepción para responder a la llegada masiva de migrantes desde Turquía y las ONG se quejan de que, ni siquiera tras el incendio del campo de Moria, se ha resuelto el futuro de estas personas o se les han brindado la oportunidad de vivir en condiciones que no sean "deplorables".

El coordinador de MSF en Grecia, Stephan Obberreit, aseguró que las "promesas" de la UE no han bastado en estos últimos meses para poner fin a la "lógica dañina de la contención" en las islas del Egeo, donde se avecina ya un nuevo invierno "en condiciones inhumanas".

Por su parte, la directora de IRC en Grecia, Dimitra Kalogeropoulou, dijo que las ONG intentan "llenar el hueco" que queda por la falta de apoyo de la UE y del Gobierno griego y que permite, por ejemplo, que no haya ningún psiquiatra al margen de las organizaciones trabajando en los campamentos. En este sentido, cree que es necesario hacer más para garantizar que estas personas no están "abandonadas".

Una distopía en Grecia

MSF advirtió que las perspectivas en la zona "son aún más descorazonadoras", en palabras de Stephan Obberreit. A cinco kilómetros del campo de Vathy, se construyó un nuevo centro de recepción, mientras que en Lesbos también está previsto que se levante otra instalación, con un alambre de espino que rodea a los migrantes e incluso los parques infantiles.

"Seamos muy claros, estos planes distópicos solo renovarán la inaceptable estrategia de migración de la UE, estrategia que provocará un sufrimiento humano mayor y, a la par, lo hará aún más invisible", sentenció el responsable de la ONG.

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