ONU

Sebastián Piñera alerta contra "el virus del populismo" y "el cáncer de la polarización" en América Latina

En su discurso en la ONU, el presidente chileno asegura que "la peste de la fragmentación política" dificulta los acuerdos y la gobernabilidad en el continente
martes, 21 de septiembre de 2021

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El presidente de Chile, Sebastián Piñera, pronunció este martes uno de los discursos más duros de la sesión inaugural del  76 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU que se lleva a cabo en la ciudad de Nueva York.

El mandatario chileno afirmó que aparte de sufrir la pobreza y la desigualdad, y afecciones como la pandemia del coronavirus, las democracias de América Latina padecen una serie de enfermedades “tóxicas y letales” para sus sociedades, como “el virus del populismo, el cáncer de la polarización y la peste de la fragmentación política”.

“El virus del populismo opera prometiendo soluciones demagógicas y fantasiosas que sabe que no puede cumplir. Y a cambio de efímeras satisfacciones presentes, termina siempre por sacrificar el futuro, al debilitar el progreso, las instituciones democráticas y el imperio del Estado de Derecho”, dijo.

Piñera añadió que la polarización impide la consecución de “acuerdos y compromisos” que contamina el tejido social e infecta a las instituciones”, mientras que la fragmentación “hace imposible articular y procesar las diferentes visiones y demandas sociales y dificulta los acuerdos y la gobernabilidad”.

El mandatario chileno no se detuvo ahí y reveló que las democracias también sufren una nueva forma de amenaza: la de los gobiernos elegidos democráticamente que “maniobran para eternizarse en el poder, avasallan la independencia de los otros poderes del estado, cooptan los órganos encargados de supervigilar los procesos electorales y aplastan a los opositores”.

A su juicio, estas formas de intimidación aparecieron en Chile durante el “estallido social de 2019” ya que, aparte de las “legítimas demandas sociales”, se produjo “una ola de violencia irracional, inusitada e inaceptable”.

Una situación que se encauzó mediante “un proceso pacífico, institucional y democrático” basado en la constitución chilena y el estado de derecho.

“Hoy, luego de un plebiscito trasparente y participativo, tenemos una Convención Constitucional, democráticamente elegida, integrada de forma paritaria por hombres y mujeres y con presencia de representantes de nuestros pueblos originarios. Esta Convención deberá proponer a la ciudadanía una nueva constitución, la que deberá ser ratificada o rechazada por la ciudadanía a través de un plebiscito”, recordó.

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