Carla logra justicia por violencia en el noviazgo
Julio César García Sánchez tenía un promisorio futuro político. Con 28 años, tras postularse por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), había sido electo regidor del Ayuntamiento de Guanajuato para el trienio 2015-2018.
Desde hacía diez meses, el edil sostenía una relación de noviazgo con Carla*, una bailarina de 31 años del Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato.
Julio César rindió protesta el 10 de octubre de 2015 como parte del Cabildo encabezado por el alcalde priista Édgar Castro Cerrillo. No habían transcurrido ni cuatro meses cuando, el 29 de enero de 2016, el portal de noticias zonafranca.mx reveló que existía una denuncia penal en su contra por violencia familiar, interpuesta por Carla ante el Ministerio Público en Guanajuato.
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Julio César García Sánchez, exregidor del PRD en el Ayuntamiento de Guanajuato. Foto: Cimac Noticias[/caption]
Según consta en la carpeta 5213/2016, de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado, Carla declaró que el 16 de enero había sido golpeada, mordida, azotada contra la pared y sujetada violentamente del cuello por el regidor perredista, quien fue a buscarla a su casa pese a que ella ya había terminado su relación. La agresión le provocó un esguince cervical, entre otras lesiones, y daños emocionales.
En su declaración describió también la violencia psicológica y el acoso que el político le había infligido durante su noviazgo: la obligaba a hacer dieta “porque estaba gorda”; le imponía la ropa que debía vestir; le reclamaba frecuentemente por relaciones anteriores; entraba en sus cuentas de redes sociales sin permiso. Hasta llegó a encontrar en la casa de Julio César una fotografía suya con amenazas escritas en la parte posterior.
Dos meses antes de la agresión, el político había ido a buscarla a la sede del ballet en el que trabajaba y la había jaloneado.
En una carta que hizo pública durante el proceso, Carla relató lo difícil que fue decidirse a interponer la denuncia y lo que pasó cuando acudió al Ministerio Público:
“¿Saben lo que se siente que una persona que quieres te agreda? Más de una persona lo sabrá porque lo ha experimentado, otros tendrán una idea, pero es un golpe más fuerte en el corazón que el daño físico que te haya hecho. Puedo agregar a esto que mi agresor tenía carácter político, ¿qué sentía con esa mezcla de agresión y poder? ¡Miedo, sin duda! Por mí, por mi familia”.
“La decisión de no callarme tardó (…) Me informé, investigué y entonces acudí a presentar mi denuncia. Lo primero que me encuentro es con una mujer que me sugiere, con su pura actitud, falta de ganas de trabajar. ¿Se pueden imaginar lo que se siente cargar con un dolor, llevar temor por denunciar, llegar a un lugar y que al atenderte la mujer te diga: ‘la vía más fácil es conciliar, te pondremos en un lugar y platicarás con él; él se va a comprometer a ciertas cosas y ya, porque abrir una carpeta de investigación lleva mucho tiempo’?”
“No solo llevas el temor y la carga, ahora agregas la ineptitud y falta de tacto de quienes están para ‘atenderte’ y ‘ayudarte’. No puedo dejar pasar que el hecho de solicitar que se abriera una carpeta de investigación no fue de su agrado…”.
Tras la difusión de esta denuncia, la joven pidió ayuda a la organización feminista Las Libres, A. C. Su directora, Verónica Cruz Sánchez, recuerda el proceso en contra del exregidor como “un caso total”, que involucró al Congreso estatal para votar su desafuero, y al Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE) y a dos tribunales federales para asegurar el proceso penal.
“Cuando Las Libres conocimos del asunto y acompañamos a la víctima, ella ya había puesto su denuncia. Es la primera vez, a partir de que comenzamos con este acompañamiento, que veo cómo recomponen una carpeta e incluyen un escrito —que es el protocolo de cómo deberían hacerse todas las carpetas— en el que le piden a dependencias del gobierno como la Secretaría de Salud que informen si el regidor tenía alguna denuncia previa por violencia. Así inicia la carpeta, con un ‘pase de lista’ de cómo debería ser una investigación con perspectiva de género”, señala la activista.
Se logró formular la acusación contra Julio César tras la reforma legislativa al Código Penal de Guanajuato, publicada en el Periódico Oficial el 16 de diciembre de 2014, que cambió el término y el concepto de “violencia intrafamiliar” por el de “violencia familiar”. Este fue el primer caso de violencia en el noviazgo que se juzgó como violencia familiar en Guanajuato.
Así lo explica la directora de Las Libres: “La reforma es resultado de la solicitud de Alerta de Violencia de Género —presentada por la organización en 2013—, es una consecuencia. Antes el delito era violencia intrafamiliar, se entendía que solo se acreditaba si ocurría en el mismo espacio. Eso se modificó y significa que la pareja no necesariamente tiene que habitar o cohabitar el mismo espacio”.
El artículo 221 del Código Penal del estado, relativo a la violencia familiar, establece: “A quien ejerza violencia física o moral contra una persona con la que tenga relación de parentesco, matrimonio, concubinato o análoga; contra los hijos del cónyuge o pareja, pupilos, o incapaces que se hallen sujetos a la tutela o custodia, de uno u otro, se le impondrá de uno a seis años de prisión”.
Para Cruz Sánchez se trata de un cambio fundamental, sobre todo por abarcar las relaciones de noviazgo. “Primero, es muy difícil que las mujeres denuncien la violencia familiar y de pareja, aunque sabemos que normalmente esta empieza en las relaciones de noviazgo. Es muy difícil también que las mujeres denuncien a su novio, porque están en una etapa diferente de la relación, donde se tiene el pensamiento romántico de que, cuando se casen, va a cambiar”.
El 22 de febrero de 2016, Julio César presentó una solicitud de licencia por hasta 25 días a su cargo de regidor, que después amplió a dos meses, para afrontar la denuncia penal en su contra. Su lugar fue ocupado por su suplente, Rubí Araujo, la primera regidora transgénero en México.
Aunque Carla presentó una queja ante la Contraloría Municipal por los actos del regidor, el Ayuntamiento no tomó ninguna acción. “Nos quedó a deber”, afirma la directora de Las Libres, “porque lo protegió y evadió su responsabilidad. Nunca mandó el mensaje de cero tolerancia que debió dar”.
Julio César García Sánchez, exregidor del PRD en el Ayuntamiento de Guanajuato. Foto: Cimac Noticias[/caption]
Según consta en la carpeta 5213/2016, de la entonces Procuraduría General de Justicia del Estado, Carla declaró que el 16 de enero había sido golpeada, mordida, azotada contra la pared y sujetada violentamente del cuello por el regidor perredista, quien fue a buscarla a su casa pese a que ella ya había terminado su relación. La agresión le provocó un esguince cervical, entre otras lesiones, y daños emocionales.
En su declaración describió también la violencia psicológica y el acoso que el político le había infligido durante su noviazgo: la obligaba a hacer dieta “porque estaba gorda”; le imponía la ropa que debía vestir; le reclamaba frecuentemente por relaciones anteriores; entraba en sus cuentas de redes sociales sin permiso. Hasta llegó a encontrar en la casa de Julio César una fotografía suya con amenazas escritas en la parte posterior.
Dos meses antes de la agresión, el político había ido a buscarla a la sede del ballet en el que trabajaba y la había jaloneado.
En una carta que hizo pública durante el proceso, Carla relató lo difícil que fue decidirse a interponer la denuncia y lo que pasó cuando acudió al Ministerio Público:
“¿Saben lo que se siente que una persona que quieres te agreda? Más de una persona lo sabrá porque lo ha experimentado, otros tendrán una idea, pero es un golpe más fuerte en el corazón que el daño físico que te haya hecho. Puedo agregar a esto que mi agresor tenía carácter político, ¿qué sentía con esa mezcla de agresión y poder? ¡Miedo, sin duda! Por mí, por mi familia”.
“La decisión de no callarme tardó (…) Me informé, investigué y entonces acudí a presentar mi denuncia. Lo primero que me encuentro es con una mujer que me sugiere, con su pura actitud, falta de ganas de trabajar. ¿Se pueden imaginar lo que se siente cargar con un dolor, llevar temor por denunciar, llegar a un lugar y que al atenderte la mujer te diga: ‘la vía más fácil es conciliar, te pondremos en un lugar y platicarás con él; él se va a comprometer a ciertas cosas y ya, porque abrir una carpeta de investigación lleva mucho tiempo’?”
“No solo llevas el temor y la carga, ahora agregas la ineptitud y falta de tacto de quienes están para ‘atenderte’ y ‘ayudarte’. No puedo dejar pasar que el hecho de solicitar que se abriera una carpeta de investigación no fue de su agrado…”.
Tras la difusión de esta denuncia, la joven pidió ayuda a la organización feminista Las Libres, A. C. Su directora, Verónica Cruz Sánchez, recuerda el proceso en contra del exregidor como “un caso total”, que involucró al Congreso estatal para votar su desafuero, y al Supremo Tribunal de Justicia del Estado (STJE) y a dos tribunales federales para asegurar el proceso penal.
“Cuando Las Libres conocimos del asunto y acompañamos a la víctima, ella ya había puesto su denuncia. Es la primera vez, a partir de que comenzamos con este acompañamiento, que veo cómo recomponen una carpeta e incluyen un escrito —que es el protocolo de cómo deberían hacerse todas las carpetas— en el que le piden a dependencias del gobierno como la Secretaría de Salud que informen si el regidor tenía alguna denuncia previa por violencia. Así inicia la carpeta, con un ‘pase de lista’ de cómo debería ser una investigación con perspectiva de género”, señala la activista.
Se logró formular la acusación contra Julio César tras la reforma legislativa al Código Penal de Guanajuato, publicada en el Periódico Oficial el 16 de diciembre de 2014, que cambió el término y el concepto de “violencia intrafamiliar” por el de “violencia familiar”. Este fue el primer caso de violencia en el noviazgo que se juzgó como violencia familiar en Guanajuato.
Así lo explica la directora de Las Libres: “La reforma es resultado de la solicitud de Alerta de Violencia de Género —presentada por la organización en 2013—, es una consecuencia. Antes el delito era violencia intrafamiliar, se entendía que solo se acreditaba si ocurría en el mismo espacio. Eso se modificó y significa que la pareja no necesariamente tiene que habitar o cohabitar el mismo espacio”.
El artículo 221 del Código Penal del estado, relativo a la violencia familiar, establece: “A quien ejerza violencia física o moral contra una persona con la que tenga relación de parentesco, matrimonio, concubinato o análoga; contra los hijos del cónyuge o pareja, pupilos, o incapaces que se hallen sujetos a la tutela o custodia, de uno u otro, se le impondrá de uno a seis años de prisión”.
Para Cruz Sánchez se trata de un cambio fundamental, sobre todo por abarcar las relaciones de noviazgo. “Primero, es muy difícil que las mujeres denuncien la violencia familiar y de pareja, aunque sabemos que normalmente esta empieza en las relaciones de noviazgo. Es muy difícil también que las mujeres denuncien a su novio, porque están en una etapa diferente de la relación, donde se tiene el pensamiento romántico de que, cuando se casen, va a cambiar”.
El 22 de febrero de 2016, Julio César presentó una solicitud de licencia por hasta 25 días a su cargo de regidor, que después amplió a dos meses, para afrontar la denuncia penal en su contra. Su lugar fue ocupado por su suplente, Rubí Araujo, la primera regidora transgénero en México.
Aunque Carla presentó una queja ante la Contraloría Municipal por los actos del regidor, el Ayuntamiento no tomó ninguna acción. “Nos quedó a deber”, afirma la directora de Las Libres, “porque lo protegió y evadió su responsabilidad. Nunca mandó el mensaje de cero tolerancia que debió dar”.