Un año de gobierno: atorones y optimismos desbordados

viernes, 30 de noviembre de 2001
De entre los numerosos deslices cometidos por el presidente Fox en su primer año de gobierno, los más inolvidables son los relativos a la situación económica, quizá porque la realidad siempre fue contradictoria con su optimismo desbordado Fox llegó a la Presidencia con la promesa de que habría un crecimiento económico de 75% al final de su gobierno y de 45 por ciento en el primer año Sin embargo, ya para el 1 de diciembre del 2000 se habían dado las primeras señales de la desaceleración económica en Estados Unidos El 26 de mayo el Banco de México expuso la aclaración sobre lo que se debía esperar para el 2001 A la par de informar que la economía mexicana había crecido únicamente dos por ciento en el primer trimestre, dijo que para diciembre la cifra no sería mayor a tres puntos porcentuales Conforme pasaron los meses, la meta de crecimiento económico se fue reduciendo cada vez más La desaceleración de Estados Unidos se agravaba, a pesar de los reiterados anuncios de que ya había terminado En junio, el secretario de Economía, Ernesto Derbez, dijo que "de persistir la desaceleración económica estadounidense" el crecimiento para todo el año sería menor al 2%" Sin embargo, oficialmente, la meta de crecimiento se fijó en 25% Un mes antes, frente a la confusión, Fox censuró a las "almas timoratas" que predecían una crisis, y en junio, cuando ya era evidente que la situación norteamericana no se resolvería rápidamente, Fox admitió la realidad, pero a su modo: La economía mexicana "está en recesión, está en un atorón", dijo, sin diferenciar entre ambas definiciones, de tan distinto signo Aceptó que el país no contaba con los recursos suficientes para sacar adelante los rezagos, pero destacó que el poder adquisitivo de los trabajadores había aumentado por encima de la inflación En julio, el coordinador de políticas públicas de la Presidencia de la República, Eduardo Sojo, dijo que la desaceleración había tocado fondo y que la recuperación iniciaría para el segundo semestre Esto fue desmentido por Derbez, quien dijo que la recuperación no se daría este año Este parecer fue confirmado por los resultados económicos del segundo trimestre, que arrojaron un crecimiento cero A esto, Fox dijo que los resultados no estaban "nada mal", puesto que con el promedio del primer trimestre y el cero del segundo, el primer semestre salía bien librado Poco después, ante el aluvión de críticas que trajo el cero, con dos recortes del gasto a cuestas y miles de empleos perdidos, Fox intentó la técnica de la descalificación a los críticos: "No se vale sólo apanicarse y hablar de crisis cuando la realidad es diferente" sentenció "Somos 118 millones de mexicanos ¿Quién nos va a detener? ¡Absolutamente nadie! Ni los apáticos, ni los timoratos, ni los que les falta audacia, aquellos que les falta visión y que se achican cuando sólo hay una desaceleración económica" Así, contradijo lo que había señalado antes, al hablar de "recesión" término técnico diferente a "desaceleración" Pero más allá de las expresiones pintorescas, con que el presidente intentó quitarle carga psicológica a la cada vez más complicada situación económica, Fox y su gabinete llevaron adelante una política de acciones contradictorias en materia económica Fox sabía de la recesión en EU, pero seguía creando altas expectativas económicas, excesivamente confiado en que la reforma fiscal se aprobaría casi sin discusión, a los pocos días de enviada al Congreso Después, mientras su gobierno insistía en la solidez de la economía y las finanzas sanas y en que México era la "envidia de otros países"?otra frase de Fox--, se deploraba la falta de capacidad de su administración para hacer frente a las necesidades sociales Hubo una completa negativa a usar la palabra "emergencia" para definir la situación y a poner en marcha un programa de reactivación económica Se dieron tres ajustes presupuestales y un "programa de reajuste económico" A la par que se deploraba la falta de dinero ?y a partir de ahí se destacaba la necesidad de la reforma fiscal?, trascendían los muy altos sueldos del gabinete, de las grandes comitivas que acompañaron los frecuentes viajes del presidente, además del "toallagate" --el primer escándalo de su sexenio--, que tuvo origen en la divulgación de los gastos excesivos realizados para equipar las cabañas de la residencia oficial de Los Pinos Al paso de los meses, las contradicciones se fueron agudizando El gobierno urgía --por todos los medios que pudo--, al Congreso a aprobar la reforma fiscal para allegarse más recursos y diputados federales reportaron importantes subejercicios presupuestales El primer año de Fox cerró sin haber cumplido una sola meta en este rubro: ni reforma fiscal, ni crecimiento, ni empleo, ni presupuesto holgado para el 2002, ni confianza de la población