la difícil tarea de "pensar en euros"

sábado, 12 de enero de 2002
Ladifícil tareade pensar en euros Anne Marie Mergier No hubo drama, ni psicodrama Tampoco hubo particular euforia Sin embargo, la entrada en circulación del euro es un hecho perturbador en la vida de millones de europeos comunes y corrientes que han tenido que renunciar a su moneda nacional y se empeñan en una tarea nada sencilla: hacer operaciones cotidianas entre una moneda en desuso y una en pleno estreno ParÍs- Los tecnócratas de Bruselas se congratulan Los políticos europeos involucrados se felicitan La transición al euro —— en 12 de los 15 países de la Unión Europea es todo un éxito Desde su estricto punto de vista, tienen razón: no hubo rebelión alguna contra la irrupción de esa nueva moneda; 96% de los 190 mil cajeros automáticos de la zona euro distribuyeron sin problema alguno los nuevos billetes Ninguna terminal de tarjetas de crédito se colapsó Después de tres años de intensos preparativos, todo estuvo listo a tiempo y globalmente bajo control No hubo drama ni psicodrama Tampoco hubo particular euforia A partir del 1 de enero de 2002, los 304 millones de habitantes de Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal empezaron a despedirse de sus marcos, schillings, pesetas, francos, libras, liras, dracmas, florines o escudos y a descubrir el euro Históricamente el hecho no tiene precedente: es la primera vez que, al unísono, una docena de países aceptan renunciar voluntariamente a su moneda nacional para adoptar otra, nueva y común, pero todavía no única, ya que Gran Bretaña, Suecia y Dinamarca decidieron mantenerse al margen del proceso de integración monetaria de la UE Pero concretamente, el surgimiento del euro en la vida cotidiana de millones de europeos comunes y corrientes deja de ser tan idílico como lo pintan sus creadores y propagandistas No es el infiern ni mucho menos, pero el cambio es bastante perturbante: asimilar el valor real de estos flamantes billetes y monedas e integrarlo mentalmente dista de ser tan fácil como lo pretenden los líderes europeos Pasarán meses y meses antes de que sea posible pensar en euros Hacer compras a diario y debatirse entre una moneda en vía de desuso y otra nueva puede convertirse en una auténtica hazaña, a veces exasperante, a menudo divertida, siempre desconcertante Alemania es el único país que renunció del todo al marco desde el 1 de enero Por lo menos oficialmente En los demás países las dos monedas circularán juntas: hasta el 28 de enero en los Países Bajos, el 9 de febrero en Irlanda, el 17 del mismo mes en Francia, el 28 en Austria, Bélgica, España, Finlandia, Grecia, Italia, Luxemburgo y Portugal El primero de marzo sólo circulará el euro Pero mientras, ¡cuánto enredo! Según los tecnócratas de Bruselas y los secretarios de Hacienda de los 12 países europeos involucrados, el próximo 21 de enero 80% de las monedas nacionales habrá desaparecido ya ¡Ojalá! Deshacerse de ellas es sencillo, explican: basta ir a cualquier banco para cambiar gratuitamente o pagar sus compras con dinero antiguo, ya que los comerciantes tienen la obligación de devolver el cambio en euro Pero hay un abismo entre la teoría y la práctica Por lo menos en Francia Tomadas por asalto, muchas sucursales bancarias no se dan abasto, sólo aceptan cambiar el dinero de sus clientes y rechazan a las demás personas Por temor a no tener suficiente efectivo en euros, limitan el total cambiable a mil francos Mientras que los afectados protestan y alegan, quienes tienen que hacer otro tipo de trámites en el banco pierden horas en colas interminables ¿Por qué tanta precipitación si seguirá siendo posible convertir los francos en euros tanto en los bancos como en las oficinas de correo hasta junio próximo y luego en el Banco de Francia hasta el 17 de febrero de 2005 (monedas) y el 17 de febrero de 2012 (billetes)? Misterio ¡Cómo me encantaría ver a unos de estos sesudos burócratas de Hacienda en mi lugar durante uno solo día! exclama, exasperado, el gerente de una Maison de la Presse, donde se venden revistas y periódicos Al lado de la caja registradora, tiene tres calculadoras Dos personas extras lo ayudan a hacer malabarismos con los francos y los euros Su tienda está llena desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche Los clientes pasan largos minutos volviendo a contar el nuevo cambio, extrañados, risueños o sospechosos Sacan los francos de un monedero y guardan los euros en otro En la panadería contigua, después de una semana de transición al euro, se siente crecer el nerviosismo La gente nos paga una baguette que cuesta sólo 70 centavos de euro con un billete de 500 francos (76 euros) Nadie quiere hacer colas en los bancos A ese ritmo, me voy a quedar sin euros en tres días, se lamenta la panadera En esa misma calle del barrio popular parisino donde vive la corresponsal, el peluquero suplica a su clientela que le paguen con tarjetas de crédito o cheques en euros, los únicos legales desde el 1 de enero: su ayudante está enferma y él no tiene tiempo de hacerse bolas en la caja La dueña de la tintorería, una señora ya no muy joven, mendiga francos y se persigna cuando recibe euros De todos modos, devuelve el cambio en francos si se le paga con esa moneda y hace lo mismo con los euros No le importan en lo mínimo las drásticas instrucciones del secretario de Hacienda En la tabaquería vecina, el gerente es categórico: Estoy hasta la coronilla de la doble moneda A partir de la semana próxima sólo aceptaré euros No soy un banco ni una caja de cambio No me importa si pierdo clientes, mientras que el carnicero fulmina: Acabo de atender a una clienta a la que le faltaba cambio para pagarme en euros, quiso completar con francos, se enojó porque la mandé a volar Nos van a volver locos Si eso sigue así, vamos pedir a la Secretaría de Salud que regale Prozac a todos los pequeños comerciantes En el supermercado cercano hay una empleada que pasa el día entero tratando de explicar a los ancianos y a los depistados el valor de cada billete y moneda, también intenta hacerles entender el funcionamiento de sus convertidoras: unas calculadoras especiales que indican el equivalente en euros de los precios en francos y viceversa Ahora ningún francés se atreve a salir a la calle sin una de ellas Más les vale ¡Un euro corresponde a 655957 francos! ¡Que no cunda el pánico!, piden los sabios expertos de Hacienda, que obviamente pagan exclusivamente con tarjetas de créditos y nunca pisan la tienda de la esquina Pontifican que basta con hacer unos pocos de cálculos mentales: para conocer el precio en francos, es preciso multiplicar el precio en euros por 10 y restar la tercera parte del resultado obtenido Un producto que cuesta 12 euros equivale a 80 francos, o sea 120 menos 40 Para pasar de los francos a los euros, es igual de simple: la cantidad de francos se divide a la mitad, se suman y dividir en 10 Por ejemplo, 400 francos equivalen a 60 euros: 400 más 200, igual a 600, entre 10, igual a 60 ¿Pero qué pasa cuando el precio es de mil 32994 francos o 35872 euros? Es tan sencillo que las convertidoras se han vuelto tan vitales como el aire que uno respira En las cajas del supermercado también hay largas filas, pero hasta el momento, el ambiente es tranquilo Los toscos parisinos, que siempre llevan prisa y no suelen hablar espontáneamente con desconocidos, aprovechan la espera para reaprender a dialogar Lo hacen con una mezcla de humor y fatalismo: comparan los méritos de sus respectivas convertidoras, se burlan de su propia torpeza ante la nueva moneda, platican de esa Europa más integrada pero todavía muy abstracta y lejana, filosofan sobre los tiempos que cambian y la necesidad de adaptarse, recuerdan lo lindos que eran los francos o se ríen del carácter demasiado frío e impersonal de estos euros ecuménicos El dinero sólo es dinero Sobre este último punto en particular, tienen toda la razón: con tal de no herir ninguna susceptibilidad nacional y para no privilegiar a ningún país, quienes concibieron los siete billetes en circulación (5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 euros) optaron por adornarlos exclusivamente con elementos arquitectónicos que van de la antigüedad grecorromana hasta la época contemporánea: ventanales, puertas y puentes, símbolos de apertura sobre el mundo y enlace entre los pueblos El diseño de esas obras es tan estilizado que es imposible ubicarlas geográficamente Mientras más crece el valor del billete más moderna es la arquitectura Por supuesto ese diseño provocó y sigue provocando numerosas polémicas: ¿Por qué tanta abstracción que sólo acentuará el carácter abstracto que ya tiene Europa para millones de personas? ¿Acaso no hubiera sido más humano haber escogido a grandes personajes como Homero, Leonardo de Vinci, Erasmo, Newton, Bach, Mozart o Marie Curie? ¿Por qué no se consultó a expertos europeos que llevan años investigando lo emblemático y lo simbólico y por qué se despreció a la muy competente Academia Internacional Heráldica? ¿Acaso estos especialistas no hubieran podido ayudar a concebir billetes más cargados de sentido fuerte? ¿Cómo vivirán los europeos esa transición abrupta de una moneda familiar, casi íntima, parte integrante de su identidad a estos billetes tan neutros, con sus colores pastel tan fofos? No pasa día sin que filósofos, historiadores o sociólogos ofuscados cuestionen la nueva moneda Para Francesa Pollock, psicoanalista francesa, hija y sobrina de los talentosos pintores estadunidenses Charles y Jackson Pollock, esa polémica es absurda Le recuerdan las discusiones que tuvo en Estados Unidos, donde acaba de pasar dos semanas Se quedó aterrada al comprobar que la mayoría de sus amigos estadunidenses le dieron su pésame: Al perder el franco vas a perder tu identidad francesa, le dijeron compasivos Cuenta a la corresponsal: Me resultó imposible hacerles entender que el dinero no es el fundamento de la identidad de un pueblo, les hablé de la importancia de un idioma común, de una historia compartida, de ciertos modos de vida, de la gastronomía y de tantas otras cosas En vano Hay que volver a pisar tierra El euro es tan sólo un epifenómeno El carácter casi anónimo, estrictamente funcional de estos nuevos billetes no es nada chocante No causará estragos en la conciencia ni en el inconsciente de nadie Por el contrario, es muy sano Liberado de todo peso afectivo, simbólico o nacional el dinero vuelve a ser lo que es: simple y meramente dinero No tiene otro valor ni otro sentido que eso Es algo que permite comprar, vender, pagar Punto Cuidado con el redondeo Menos polémicas provocaron las monedas Son ocho: de 2 y un euro y de 50, 20, 10, 5, 2 y 1 eurocents (centavos de euros) A diferencia de los billetes, que son idénticos en los 12 países europeos, las monedas tienen una cara común en la que aparece una cifra al lado del mapa de Europa rodeado por estrellas, y una cara correspondiente a cada país con distintos símbolos propios Todas tendrán validez en cualquiera de los 12 países Sea como sea, las controversias que agitan los intelectuales no apasionan a la mayoría de los franceses que, además de tener que aprender a manejar los euros, están pendientes de las trampas del redondeo perpetrado tanto por el sector privado como por el público Inagotables cuando se trata de denunciar sus problemas con la doble moneda, los comerciantes se vuelven mucho más discretos cuando se toca el tema de los precios redondeados gracias a la conversión al euro Un café tomado en la barra, que solía costar seis francos, cuesta ahora un euro (65 francos), el precio de la baguette subió, según los lugares en 5% o 7% , en numerosos restaurantes desaparecieron los precios en francos, lo que impide cualquier comparación y despierta sospechas El matutino Libération, que informa sobre ese redondeo cada vez más generalizado, cayó en lo mismo y su precio pasó de 750 francos (114 euros) a 120 euros, lo que implica un aumento de 49 %; los cigarros aumentaron en 75% En las iglesias, los sacerdotes no esconden su inquietud Las limosnas dominicales de sus parroquianos solían ser de 10 francos: ¿Cómo convencerlos de que los redondeen en dos euros y no en uno? Algunos curas confían en la misericordia divina, pero la mayoría salpica sus sermones de santas alusiones a la moneda de dos euros Siguen en eso el ejemplo del Vaticano que acaba de subir todas las tarifas de sus servicios religiosos Los franceses no son las únicas víctimas de esa conversión que los desfavorece Informó el diario español El Mundo: Tanto la administración pública como buena parte de los comerciantes van a aprovechar la transición al euro para aumentar los precios Da ejemplos: tomar el metro o el autobús en Madrid costará 7% más Los peajes en las autopistas aumentaron en 38%, los boletos de tren en 2% y 3% según los casos, los estacionamientos públicos en 38% para la primera hora, la comida corrida en muchos restaurantes baratos está pasando de mil pesetas (601 euros) a siete euros (mil 165 pesetas) Los cines no se quedan atrás con un aumento de 57% En Italia pasa lo mismo: viajar en tren cuesta ahora 9% más, estacionar su coche puede resultar 50% más caro y así por el estilo Pero lo que resulta difícil para los italianos no es solamente enfrentar esos aumentos, sino volver a acostumbrarse a usar monedas Sólo tenían billetes Los centavos habían desaparecido del país desde hace décadas Mal de muchos, consuelo de tontos Las marroquinerías no se dan abasto Nunca se vendieron tantos monederos en tan poco tiempo Mucho más grave fue la renuncia del ministro italiano de Asuntos Exteriores , el euroentusiasta Renato Ruggiero, que se enfrentó con la mayoría euroescéptica, para no decir eurofóbica, del gobierno de derecha y neofascista encabezado por Silvio Berlusconi El asunto preocupa mucho a los 11 socios monetarios de Italia En un momento tan crucial no pueden permitir que uno de los miembros de la zona euro dé un paso falso Al igual que los líderes de la UE, Wim Duisenberg, presidente del Banco Central Europeo, sigue muy de cerca el caso italiano En cambio calificó como casos aislados los aumentos de precios que se dan en todas partes Aseguró que todavía el fenómeno no había sido objeto de investigaciones Para cerrar el debate recalcó: Acabo de comprar una hamburguesa Big Mac y una malteada de fresa Eso me costó 445 euros, que es exactamente lo que solía pagar en marcos La transición al euro plantea también un problema espinoso a muchísima gente: ¿Cómo deshacerse de los ahorros que tienen bajo sus colchones y que escaparon al fisco, sin caer en las garras de los controladores del Tesoro Público? Se calcula que los franceses tienen guardaditos así 150 mil millones de francos En el marco de la lucha contra el lavado de dinero, los bancos deben avisar al fisco cuando realizan operaciones de cambio superiores a 50 mil francos (7 mil 622 euros) Aparentemente se toleraría inclusive el equivalente de 10 mil euros Sin embargo, si se deposita esa suma en una cuenta bancaria, en cualquier momento el fisco puede iniciar una investigación De todos modos la mayoría de estos ahorradores no declarados, prefieren evitar los establecimientos bancarios Por eso circula tanto dinero en efectivo en este momento, y sobre todo tantos billetes de 500 francos, por eso también es cada vez más difícil comprar dólares en las oficinas privadas de cambio

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