Nadie olvida a Paulina en Acapulco

jueves, 9 de octubre de 2003
* Posible, un segundo desastre debido a asentamientos en zonas de alto riesgo Acapulco, Gro , 8 de octubre (apro)- Para los acapulqueños, el 9 de octubre no se olvida Cómo pasar por alto la fecha en que el puerto sufrió la peor tragedia que se conoce de su historia moderna, las imágenes de cadáveres y extremidades flotando en la costera Miguel Alemán, convertida en un gigantesco río alimentado de cauces que arrastraron todo, casas, autos, rocas gigantescas, cuerpos Cómo olvidar el paso del huracán Paulina En octubre de 1997, no se tenía plena conciencia de qué era “protección civil”, ni las autoridades tomaron las precauciones que ameritaba el fenómeno meteorológico, como después se evidenció, y costó la cabeza del entonces alcalde priista Juan Salgado Tenorio A seis años de esos acontecimientos, derivados de los cientos de asentamientos irregulares en cuencas, la geografía de las zonas de riesgo no ha variado, es más, se ha incrementado el número de personas que viven sobre los lechos de los ríos Hasta ahora, se desconoce a ciencia cierta el verdadero impacto del huracán, “porque no existía un padrón de habitantes de las zonas de alto riesgo, y, mucho menos, una estadística de los daños y personas fallecidas y damnificadas”, reconoció el director de Protección Civil y Bomberos, Sabás de la Rosa Camacho Recordó el funcionario --titular de la dependencia durante las dos últimas administraciones perredistas--, que en los gobiernos priistas protección civil comprendía sólo el espacio de su oficina: un teléfono, un equipo de radiocomunicación y una máquina de escribir mecánica El encargado de la oficina, Efrén Valdez, un dirigente de taxistas, se apoyaba en sus colegas trabajadores del volante para detectar problemas en la ciudad, pero carecía de coordinación con dependencias como las secretarías de Marina o de la Defensa Nacional para combatir las contingencias De ahí, que no haya datos reales del número de personas fallecidas durante la madrugada del 9 de octubre de 1997, cuando Acapulco despertó con la tragedia más grande de su historia A seis años, enormes rocas que fueron arrastradas por la intensa lluvia --se habla de 411 milímetros de agua por 12 horas--, permanecen en algunas calles del puerto, dejando constancia de la fuerza de la naturaleza En 1997, de acuerdo con informes de la Comisión Nacional del Agua (CNA), había en las zonas de alto riesgo dos mil 400 familias, aproximadamente unas 10 mil personas, que llegaron ahí por invasión de terrenos promovidos por dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido de la Revolución Democrática (PRD) Las colonias más afectadas fueron aquellas regularizadas por el gobierno de José Francisco Ruiz Massieu, en 1988: Palma Sola, Fovissste y Lombardo Toledano, que se crearon para restar fuerza al naciente Frente Democrático Nacional, al que se agruparon organizaciones de izquierda como la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y el Consejo General de Colonias de Acapulco (CGCA) –liderada por los exguerrilleros Juan García Costilla y Octaviano Santiago Dionicio-- que a principios de los ochenta encabezaron la lucha por la vivienda popular Actualmente, advirtió de la Rosa Camacho, “dirigentes de ambos partidos siguen liderando las invasiones en zonas de alto riesgo; hace unos meses, cuatro líderes, tres del PRD y uno del PRI, me pidieron dar el visto bueno para regularizar 300 viviendas, pero se rechazó el apoyo porque están en zonas de alto riesgo” Esos asentamientos, carecen de servicios de agua potable y electricidad, y son inaccesibles; pese a ello son invadidos “porque la gente espera a ser reubicados en otro lugar o que llegue un programa de regularización” Después de Paulina, los habitantes de esa zona fueron desalojados, más por la imposibilidad de habitar sus viviendas que por alguna medida gubernamental por evitar que regresaran A la fecha, no existen informes del número de personas que fueron indemnizadas ni la cantidad económica que recibieron, bajo el pretexto de que fueron recursos federales con los que se pagó a los cientos de familias afectadas Esos recursos emergentes para Acapulco, primero para limpiar el puerto y después para la reconstrucción, fueron administrados por el actual gobernador René Juárez Cisneros, entonces secretario de Planeación y Presupuesto del gobierno de Ángel Aguirre Rivero Un año después del huracán, Alberto López Rosas, entonces diputado federal perredista, interpuso una queja ante la Procuraduría General de la República (PGR), por considerar que había malversación de los fondos para la reconstrucción, denuncia que fue archivada, supuestamente, por falta de elementos para iniciar un proceso penal contra los denunciados, entre ellos Juárez Cisneros Fuentes gubernamentales encargadas de la descentralización del parque nacional El Veladero, en la parte más alta del anfiteatro de Acapulco y donde empezó la desgracia, afirman que “es el secreto mejor guardado por el gobierno; no hay ningún informe que se haya dado a conocer de cuántas fueron las familias beneficiadas, mismas que después regresaron a las viviendas abandonadas” Para paliar el problema de vivienda, con recursos del fideicomiso 1995, de más de mil millones de pesos, se construyeron cuatro unidades habitacionales, algunas con apoyos de empresas privadas Sin embargo, esas familias que sobrevivieron a la furia de la naturaleza en 1997, siguen sufriendo las inclemencias del clima en los sitios donde fueron reubicadas, considerados como de alto riesgo Por ejemplo, la unidad Alejo Peralta, a escasos metros del río La Sabana, se inunda en temporada de lluvias En esa colonia, las 48 casas entregadas a damnificados por Paulina, fueron construidas con tabicón y materiales prefabricados; son de una sola habitación con baño, ventilada por una ventana de celosía y otra sólo protegida con herrería En algunos de estos centros poblacionales creados después del huracán, hay casas deshabitadas o rentadas a personas ajenas al desastre, “porque hay gente que prefirió regresar” De ahí que las zonas de alto riesgo sigan habitadas, y con ello el peligro de que haya nuevas desgracias sigue latente Sabás de la Rosa, destacó que el huracán trajo consigo “una verdadera conciencia, al menos en las autoridades, de lo que significa la protección civil” Después del fenómeno natural, inversión federal y estatal se canalizaron a equipar la Dirección de Protección Civil, que ocupa todo un edificio, cuenta con servicio de radiocomunicación, servicio meteorológico por satélite, 15 pluviómetros de alerta, y equipo de rescate “Actualmente tenemos un presupuesto de 27 millones de pesos anuales, recursos suficientes para asistir a la población en caso de desastre”, dijo de la Rosa En 2000, la Dirección de Protección Civil, realizó el primer censo municipal en las zonas de alto riesgo, apoyada por estudiantes del Instituto Tecnológico de Acapulco (ITA), y se realizó un mapa para identificar las zonas de riesgo, base de datos que se actualiza cada año Así, en los últimos dos años, de los 89 sitios de alto riesgo identificados, se pasó de tener cinco mil 906 habitantes en 2000 a 9,115 en el 2003, y de los 102 de riesgo, se pasó de cuatro mil 352 a 6 mil 863 personas, un incremento de casi el 50 por ciento en sólo tres años “Los peligros de un huracán de la magnitud del Paulina son cada año, en la temporada de huracanes; nosotros estamos preparados para atender a la población, pero hasta ahora no hemos logrado hacer entender que si siguen ahí, pueden perder lo que ellos llaman su patrimonio y lo más importante, su vida”, dijo Por lo pronto, de la Rosa Camacho aseguró que en lo que va del año se han realizado 12 simulacros de evacuación en las zonas de riesgo y alto riesgo, en los que participaron cuatro mil personas “En los censos que hemos realizado tenemos definido cuántos niños, jóvenes, adultos ancianos y discapacitados hay en cada sitio de riesgo, y también hemos definido las rutas de evacuación y los cuál de los 128 albergues ocuparían en caso de un siniestro, además de que el municipio esta dividido en 20 zonas, y quienes participan en operativos de rescate como la Armada y el Ejército, saben qué áreas les corresponden; eso es lo bueno que nos dejó el Paulina, que ahora estamos más organizados”, señaló A seis años del desastre, el ayuntamiento encabezado por el perredista Alberto López Rosas, develará un nuevo monumento en memoria de las víctimas, construido sobre los cimientos de otro que levantó la administración priista de Manuel Añorve Baños

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