"Ya me tenía hasta la madre"

domingo, 2 de noviembre de 2003
Asignado a la plaza de Ciudad Juárez, el subteniente Herón Varela Flores fue víctima de castigos, uno tras otro, ordenados por su inmediato superior, el coronel Salvador Juárez Villa Durante menos de año y medio, el joven oficial acumuló 99 días de arresto El acoso terminó el 14 de febrero de este año, cuando Varela Flores disparó su pistola 9 milímetros sobre la cabeza del coronel Ahora está bajo un proceso que, según su familia, está plagado de irregularidades El disparo sonó seco y retumbó en las paredes del comedor del 20 Regimiento de Caballería en Ciudad Juárez, Chihuahua Los oficiales que comían la tarde del 14 de febrero último voltearon hacia donde se había escuchado la detonación: era la mesa en la que estaba comiendo el comandante de la unidad, coronel Salvador Juárez Villa De pie, a metro y medio del coronel, observaron que el subteniente Herón Varela Flores sostenía en la mano derecha su pistola 9 milímetros El mayor Gerson Madrigal Cedillo, médico cirujano que comía al lado del coronel, comenzó a gritar: "¡Herón, Herón! ¿qué hiciste?" Y rápidamente se acercó al coronel: la sangre manaba en la región occipital de su cabeza Herón solamente respondió: "Ya estaba hasta la madre" El mayor Madrigal, jefe de los servicios de sanidad del regimiento, ordenó al subteniente Gerardo Ventura Segovia que llamara a una ambulancia El capitán Porfirio Jordán Oropeza, preguntó a Herón: "¿Qué pasó? ¿Quién disparó?" Varela Flores entregó en ese momento su arma al también subteniente Jorge Mejía Castañeda y volvió a responder: "Ya me tenía hasta la madre" La boleta de arresto por 48 horas que aquella tarde había recibido el subteniente Varela Flores fue el último documento que firmó el coronel Juárez Villa Sin ley ni reglamentos El expediente del subteniente Herón Varela Flores, cuya copia tiene Proceso, establece que a sus 22 años de edad, en septiembre de 2001, llegó a Ciudad Juárez para cumplir su primera asignación como oficial recién graduado del Colegio Militar Hasta enero de 2003, había acumulado 99 días bajo arresto, producto de las 24 boletas que le levantó, en 14 meses, el coronel Juárez Villa, Diplomado de Estado Mayor (DEM), quien ascendió al rango en noviembre de 1999 Según los reglamentos militares, cuando los soldados u oficiales dan muestras frecuentes de indisciplina, como sería el caso de Varela Flores, deberán ser llevados ante un Consejo de Honor, máximo órgano disciplinario de cada corporación, el cual determina el castigo, que puede ser el cambio de adscripción "en observación de su conducta" o incluso la baja Como norma, los comandantes de las unidades pocas veces dejan que sus subordinados acumulen más de tres sanciones El coronel Juárez Villa sabía que el subteniente Varela era un buen militar Al menos así lo asentó en la hoja de actuación de Herón En diciembre de 2001, Juárez Villa escribió sobre su subalterno: "Oficial de carácter serio, con buen desempeño profesional, cumple con las tareas que se le asignan, con buena capacidad física, sus apreciaciones y recomendaciones son aceptables, con escasa experiencia profesional por ser un oficial de nuevo egreso, requiere de supervisión y de orientación para dar cumplimiento a las órdenes, reacciona con seguridad ante situaciones de presión, respetuoso con sus superiores, compañeros y subordinados" Sin embargo, parece que después de esa fecha cambió su apreciación, pues Varela fue muy castigado: sufrió arrestos de 48, 72 y 96 horas por "no sacar a formar oportunamente a educación física al personal de tropa que se encuentra excedido de peso", por "no seguir adecuadamente las instrucciones en la ceremonia del Día de la Bandera", por "no pintar con aceite quemado un obstáculo de la pista de acondicionamiento físico de la unidad" No hubo mes en que no fuera arrestado al menos una vez En el Regimiento se tuvo entonces la impresión de que el alto mando del mismo tenía cierta animadversión contra el subteniente Varela, como lo declaró el cabo Rodolfo Arámbula en la foja 320 del expediente: "Que le consta el trato riguroso que tenía el coronel para con el subteniente, quien tenía más boletas de arresto que los demás oficiales" La última gota La mañana del 14 de febrero, el subteniente Varela se presentó al pase de lista en las instalaciones del Regimiento, se desayunó en el comedor del cuartel, salió hacia el alojamiento de los oficiales y cuando se disponía a realizar unos trámites en el archivo, el capitán Juan Arenas Chávez le informó que se alistara porque a las 13 horas saldría al aeropuerto al mando de una escuadra para acompañar al general Leopoldo Martínez, comandante de la guarnición Varela le respondió que pensaba solicitarle un permiso al coronel Juárez Villa, pues quería salir para acompañar a su familia, que finalizaba una estancia en esa ciudad fronteriza y esa tarde regresaba a la Ciudad de México El capitán le señaló que considerara cumplir la orden y se retiró El subteniente se dirigió entonces a la oficina del comandante y, después de explicarle lo de su familia, le solicitó el permiso para salir del cuartel Juárez Villa le respondió que si había alguien que lo supliera podía salir, pero que a las 16:30 horas debía estar de regreso para el pase de lista Varela informó al capitán Arenas que había obtenido la autorización del comandante Disgustado, Arenas acudió con el coronel para compobrar si efectivamente había dado su permiso Cuando aquella tarde el subteniente regresó al cuartel, no encontró al coronel en su oficina, por lo que le habló por teléfono y le avisó que se había reincorporado a sus labores Juárez Villa le respondió con un lacónico "está bien" Se dirigió entonces con el teniente Nicolás Antele Pucheta, comandante del escuadrón al que pertenecía, quien le ordenó que preparara unos planes de clase que debería llevar al Centro de Adiestramiento Regional Cuando se hizo el pase de lista, Varela escuchó que él estaba dado como franco, es decir, libre para poder salir del cuartel Pero cuando se disponía a salir, el capitán Arenas lo llamó y le dijo: "¿Qué crees, amigo? Estás en el bote" El subteniente le preguntó: "¿Cuál es el motivo?" "Me ordenó el coronel Juárez Villa que te arrestara por no haberle dado parte de que estabas nombrado para un servicio", respondió el capitán En el expediente, narra Varela: Yo le dije a mi coronel que usted me había nombrado para un servicio, pero usted me dijo que si mi coronel me daba permiso no había ningún problema; el capitán me dijo, de todos modos no te vayas a ir, para que firmes tu boleta de arresto y le dije, está bien, voy a esperar a mi coronel Juárez Villa para que me diera una solución al arresto Esperé a que llegara mi coronel, cuando me di cuenta de que llegó me dirigí a donde estaba en el comedor, llegué ahí y dirigiéndome a la mesa donde se encontraba solicité al jefe médico Gerson Madrigal Cedillo, sentado en la misma mesa, que me permitiera hablar con el coronel, a lo cual él contestó que qué pasaba Le dije que el capitán Arenas estaba ordenando un arresto, por disposición suya, y me dijo: "Yo no ordené, ése no es mi pedo, así que a mí no me digas nada, dile al capitán, que fue él quien te ordenó la boleta" Yo le dije: "oiga, mi coronel, pero si usted es el coronel" Le dije que me permitiera que la orden de arresto la viera, me dirigí con un oficial que la tenía en su poder y que estaba sentado en una mesa del comedor, la traje y le dije al coronel: "Aquí está" Me dijo, "a ver ¿por qué motivo es?", y le contesté que era por no haberle dado parte a usted de que estaba nombrado para un servicio y me dijo el coronel: "Sí, sí me dijiste, pero yo no te hice la orden de arresto, dile al capitán Arenas que es el que te está arrestando En ese momento, el coronel Juárez Villa perdió el control y gritó: "Chingada madre, ya déjame comer" Echó para atrás su asiento y soltó el tenedor que tenía en la mano, con el que comenzaba a comer un pescado empapelado Prosigue el subteniente: Cuando se echó atrás, soltó el tenedor y se agarró la pistolera, cuando yo saqué la pistola cerrojé y no me di cuenta a qué hora salió el disparo, no recuerdo si puse el dedo en el disparador, sólo recuerdo que saqué la pistola de mi funda, pero sí recuerdo que cargué, porque nunca traigo el tiro arriba Al disparo, me quedé parado y el subteniente Mejía me quitó la pistola, el cargador y la desabasteció, parándose en ese momento el mayor médico y dijo: 'Traigan una ambulancia", saliendo corriendo el subteniente Mejía y se paró el capitán Jordán y pensó que había sido el subteniente Mejía y preguntó quién fue el que disparó y le dije que había sido yo Me dijo que por qué Le dije que ya me había cansado de que el coronel nomás estuviera abusando Tortura y amenazas a testigos El pulso ya no se le sentía al coronel Juárez Villa cuando le aplicaron los primeros auxilios En medio del desconcierto, apareció en el comedor el coronel Carlos Ituburu Pegueros, quien ordenó la detención del subteniente Luego de varias horas, y tras haber rendido su declaración ministerial, sin abogado y bajo amenazas de ser enviado a la prisión militar de Mazatlán y no a México, Varela fue trasladado al aeropuerto en un convoy militar, compuesto por tres vehículos con 15 oficiales, quienes lo llevaron con las manos amarradas en la espalda y los ojos vendados En los primeros días después de lo ocurrido, que los mandos militares comenzaron a presionar a los testigos para que declararan contra el subteniente Varela, de acuerdo con la defensa de éste Sus amigos fueron amenazados, a dos de ellos les amarraron la cintura a una camioneta que arrancó, llevándoselos a rastras por el desierto "Todo ello por órdenes del general Roberto Miranda Sánchez", dice al reportero la señora Eva Flores Medina, madre del subteniente acusado oficialmente de "insubordinación con vías de hecho causando la muerte al superior", cargo por el cual podría ser condenado por los tribunales militares a la pena capital (que regularmente se conmuta por 20 años de prisión) El general Miranda Sánchez es comandante de la XII Región Militar con sede en Torreón, Coahuila, bajo cuya jurisdicción se encuentran las unidades militares de Chihuahua Fue jefe del Estado Mayor Presidencial en el sexenio de Ernesto Zedillo Se le considera un militar de mano dura con sus subordinados Por ejemplo, la misma mañana en que falleció, el coronel Juárez Villa le había solicitado un permiso para trasladarse a la Ciudad de México, donde había fallecido su suegra El general le negó el permiso, lo que, según varios testigos, era uno de los motivos del evidente mal humor con el que llegó al comedor La señora Flores Medina, quien es abogada y fue agente del Ministerio Público en la Procuraduría de Justicia capitalina, señala que el juicio está plagado de irregularidades Dice que no sólo ha habido amenazas a los testigos, quienes, en principio, comentaron que el subteniente Varela actuó en legítima defensa, sino que se ha pospuesto tres veces el Consejo de Guerra que juzgará a su hijo, previsto originalmente para el 3 de octubre El reglamento señala que este tipo de juicios una vez fijados no se pueden cambiar más de una vez Explica que llama la atención que después del "accidente", se envió un radiograma a los coroneles en todas las unidades militares del país para que "le bajaran al trato indigno a los oficiales y tropa", y evitar un mal mayor

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