Pura alternancia

sábado, 31 de mayo de 2003
La reforma del Estado fue más un compromiso de campaña de Vicente Fox que un proyecto articulado, señalan Gastón Luken y Virgilio Muñoz, autores del libro Escenarios de la transición en México Se dio la alternancia a través del voto, apunta Luken —consejero general del IFE—, pero nunca hubo un acuerdo nacional para la transición; “así lo comentan incluso algunos de los entrevistados en el libro; el gobierno entra a situaciones de coyuntura y abandona el proyecto de reforma del Estado, lo cual deriva luego en una serie de condiciones y conflictos que tienen que ver con la gobernabilidad” Pero hay otros elementos que frenan la reforma del Estado, dice Muñoz, autor de textos educativos y articulista en diarios de su natal Baja California: “la ausencia de voluntad, la falta de generosidad, de talante, de madurez; la falta de sentido de la autocrítica de todos los actores políticos Uno de nuestros entrevistados, José Antonio Crespo, habla de la deficiencia estructural del esquema; es decir, con el esquema que tenemos, las minorías en la oposición se requieren para sacar adelante una reforma, y en la medida en que lo hacen están ayudando al partido en el poder, lo que propicia una especie de juego perverso, de que si te ayudo en aras del país, yo me perjudico” En entrevista con Proceso, Luken y Muñoz cuentan que el propósito de su libro fue propiciar el encuentro de actores políticos que “usualmente no se juntan”, con el ánimo de que abordaran temas de fondo La mayoría de los actores, sobre todo los partidistas, “dan la impresión de que se instalan más en la perspectiva electoral, en la disputa del voto, que en la discusión de un proyecto” Pese a las diferencias políticas de los entrevistados, afirman Luken y Muñoz, muchos de ellos tienen objetivos comunes “Todo el mundo quiere una reforma para la salud, mayor educación, mejores condiciones de seguridad, más infraestructura Esta coincidencia se explica en parte porque cada entrevista se dio por separado, de manera que el entrevistado no tuvo que reaccionar a lo que dijo el otro, como suele ocurrir en un foro o debate” —Ustedes eliminaron las preguntas de cada entrevista, lo cual impide saber si el entrevistado eludió o no determinado asunto —se comenta a los autores, que se alternan para contestar —Ciertamente, la pregunta da una idea del valor de una declaración Pero desde el principio decidimos que fuera un testimonio libre —¿No presionaron al entrevistado? —No, nunca Las entrevistas se hicieron con el compromiso de llegar hasta donde ellos querían y en el tono que querían Procuramos que se sintieran cómodos, que reflexionaran con toda libertad Dicen que “los lectores juzgarán bien a unos, mal a otros, pero nosotros hemos encontrado que hay personajes que, al margen de que nos caigan bien o mal, tienen ideas que resultan atractivas y que aportan algo al tema del libro Creo que una de las conclusiones del libro es que no todos los malos lo son ni todos los buenos lo son, todos tienen algo que aportar” —O hay malos que acusan a otros de ser más malos, como Bartlett, quien dice que Salinas es el malo de la película del 88 —Así es

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