La violencia de los neonazis alemanes

sábado, 5 de julio de 2003
Después de la caída del Muro del Berlín que derivó en la obvia unificación de Alemania del Este y del Oeste separadas por el concreto, las proyecciones de vida de los ciudadanos de esa nación europea son muy inciertas Las perspectivas de empleo inexistentes en un gobierno que pasó del comunismo a la extrema derecha provocan letargo y rencor en sus habitantes Por lo menos así quedó demostrado en Potzlow, un pueblito alemán brandeburgués, a 80 kilómetros de Berlín, donde la manera como neonazis de entre 18 y 20 años asesinaron a un menor de edad dejó muda a la juez del tribunal alemán de Neuruppin, Ria Becher, cuyo caso es presentado por la revista Proceso en su edición que empieza a circular el domingo 6 de julio El texto destaca cómo los neonazis también denominados skinheads (cabezas rapadas) se han extendido por esa nación y han guiado su rencor y su violencia hacia los extranjeros o los más débiles, como el que mataron tres neonazis, enterraron en un establo abandonado de cerdos y se vanagloriaron del hecho, hasta que otro adolescente llamó a las autoridades Proceso presenta también la opinión del psicólogo berlinés, Wolfang Benz, para quien el neonazismo surgido en el Este de Alemania es una válvula de escape para soportar la desesperanza nacional Pero esa energía negativa es descargada contra los extranjeros, extraños o más débiles y no en contra de quienes los vencieron en la unificación: los alemanes del oeste, relata el especialista en el reportaje publicado en este semanario que, en su edición del domingo 06 de julio, narra el referido asesinato

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