Los mercaderes del santuario

martes, 5 de agosto de 2003
México, D F, 4 de agosto (apro)- Lucrar con la fe ha sido siempre una manera fácil de obtener dinero, sobre todo tratándose de la devoción a la Virgen de Guadalupe, una de la más extendidas a nivel mundial, al grado que su santuario, el del Tepeyac, es el segundo centro de peregrinaje más importante en la actualidad: recibe alrededor de 20 millones de fieles al año Sólo la Basílica de San Pedro, en Roma, le lleva la delantera Horacio Sentíes, cronista de la Basílica de Guadalupe, refiere que la fe guadalupana ha sido un jugoso negocio para los administradores del santuario Cuenta que, durante el periodo anterior a las Leyes de Reforma, las arcas de la basílica eran más ricas que las de la propia hacienda pública, puesto que, aparte de las limosnas comunes, recibían donativos en obras de arte, oro, plata y piedras preciosas Aparte, estaban las cuantiosas herencias que le dejaban –y le siguen dejando-- los fieles a la Virgen morena A esos bienes que recibe la basílica por obra y gracia de la fe, se suman las utilidades que conlleva la producción en masa de artículos religiosos, la venta de bendiciones, la trasmisión televisiva de sus ceremonias litúrgicas y las redituables visitas papales que casi siempre tienen como centro la basílica De esta manera, los avances de la mercadotecnia y los modernos medios de comunicación empiezan a ser utilizados por los directivos del santuario, que cada día se asemejan más a los altos ejecutivos de una empresa privada Fue precisamente esa mentalidad empresarial la que llevó al arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, y al actual rector de la basílica, Diego Monroy, a vender en exclusiva, por 125 millones de dólares, los derechos de propiedad de la imagen guadalupana, para su explotación comercial en todo el mundo Es muy significativo el hecho de fue Viotran la empresa que compró esos derechos: es una trasnacional estadunidense que nada tiene que ver con lo religioso, su negocio es la transferencia de dinero de un país a otro Las revelaciones de la empresaria María Teresa Herrera Fedyk, quien era propietaria de Viotran cuando se hizo la transacción, vienen a confirmar que los encargados del santuario ven a éste como si fuera una empresa –‘Basílica de Guadalupe SA de CV’--, y a la imagen guadalupana como una marca comercial, uno logo más en el mercado global Herrera Fedyk, en la entrevista que publica esta semana la revista Proceso, se expresa en términos empresariales, habla de “estrategia de mercadotecnia”, “estudios de mercado”, “público consumidor”, “proyecto comercial”, etcétera Y no sólo eso También menciona a las grandes trasnacionales con las que ella y el cardenal Rivera Carrera pensaban aliarse para explotar comercialmente a la Guadalupana: Coca Cola, Sony Music, Kellogg’s, Ford, General Motors, Pepsi, Jumex Sin olvidarse, claro está, de los prominentes empresarios mexicanos que fueron llamados a invertir: Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean y Olegario Vázquez Raña De ahí que el actual pleito entre la empresaria y el cardenal sea exclusivamente por dinero Piensa demandar al prelado por “fraude”, por “daños y perjuicios”, por los 250 millones de dólares que le hizo perder a su empresa Las orientaciones pastorales y teológicas nada tienen que ver en esta disputa Sin embargo, la mercantilización de lo sagrado no es un fenómeno exclusivo de la basílica Desde hace algunos años se viene dando en varios países, sobre todo en Estados Unidos, donde en la actualidad se vive el ‘boom’ de los ‘tele-evangelistas’, esos pastores que también venden bendiciones y compiten por el raiting televisivo Otro caso notable es el del llamado reverendo Moon, líder religioso coreano que celebra multitudinarios casamientos por televisión y acrecienta su emporio empresarial en todo el mundo En los Evangelios se narra el clásico pasaje de Jesucristo expulsando a los mercaderes del templo Es un pasaje simbólico que, a lo largo de los siglos, nunca ha perdido vigencia Diego Monroy, el cardenal Rivera Carrera y María Teresa Herrera Fedyk son los mercaderes del santuario Son la versión moderna, actualizada, de aquellos primitivos comerciantes bíblicos que lucraban con la fe Sólo que ahora se valen del Internet, la bolsa de valores y los medios de comunicación masiva Eso es todo

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