El gobierno de Fox apuesta por Bush

lunes, 11 de octubre de 2004
Washington (apro) - Oficialmente el gobierno de Vicente Fox se autodenomina como “observador” del proceso electoral de Estados Unidos Sería diplomáticamente incorrecto declarar una preferencia en favor de cualquiera de los candidatos a la presidencia de ese país, al menos así lo dice Carlos de Icaza, embajador de México en Washington El gobierno foxista no se quiere meter en camisa de once varas y es mejor que no lo haga Sin embargo, se apuesta más a la reelección de Bush que al triunfo del demócrata John Kerry “Por los intereses que tenemos en términos de la reforma migratoria nos conviene más Bush que Kerry”, admite un funcionario de la Secretaria de Relaciones Exteriores que pidió no ser identificado porque según él: “Me metería en broncas muy gruesas con el canciller” Luis Ernesto Derbez Suena lógico: Fox quisiera que en su legado como presidente de México se escribiera el capitulo referente a la reforma de las leyes de inmigración en Estados Unidos Podría quedar en la memoria su amistad con Bush y hasta sus esfuerzos como “negociador” En septiembre de 2001, cinco días antes de los ataques terroristas a Nueva York y Washington, Fox desde la Casa Blanca dijo que haría todo lo necesario para que un plazo de 4 o 6 años se constituyera un acuerdo migratorio entre México y Estados Unidos Su objetivo: regularizar el estatus migratorio de más de 6 millones de trabajadores mexicanos indocumentados, además de crear empleo temporal en la Unión Americana para varios cientos de miles de “paisanos” La gran ilusión foxista se derrumbó el 11 de septiembre de 2001 junto con las Torres Gemelas y una de las cinco caras del Pentágono Las posibilidades de un compromiso, por lo menos a mediano plazo, quedaron sepultadas con la invasión a Irak en marzo de 2003 “Somos realistas, pero también sabemos que tarde o temprano tiene que haber una reforma a las leyes de inmigración y nos estamos preparando para eso Suena feo, pero sí nos convendría más la reelección de Bush que la elección de Kerry”, anota el funcionario La visión futurista del gobierno foxista coincide con el análisis de varios expertos en materia migratoria y política Primero, sería hasta finales de 2005 o principios de 2006 cuando inicie formalmente el debate en el Capitolio sobre la reforma a las leyes de inmigración Segundo, en Washington los círculos políticos saben que, más allá del resultado de las elecciones presidenciales del martes 2 de noviembre, el Partido Republicano retendrá el control en la Cámara de Representantes y en la de Senadores del Congreso federal Eso, en términos prácticos, facilitaría cualquier negociación migratoria patrocinada por un presidente republicano, en este caso Bush Si es electo presidente de Estados Unidos, Kerry promete presentar al Congreso en sus primeros 100 días de gobierno un proyecto de ley de reforma migratoria que garantice la residencia legal para varios millones de inmigrantes indocumentados, en su mayoría mexicanos Promete, además, crear miles de plazas de empleo en el sector agrícola para trabajadores huéspedes o temporales La propuesta de Kerry sería una maravilla, sobre todo si se toma en cuenta que Bush en casi 4 años de gobierno lo único que hizo fue hablar de un plan de reforma migratoria que ofrecía trabajo temporal de tres años para los trabajadores indocumentados mexicanos, pero que implicaría su posterior deportación Bush, sin embargo, nunca entregó su proyecto de manera formal al Capitolio El problema con la propuesta de Kerry es que no tendría ningún futuro con un Congreso dominado por republicanos en sus dos cámaras Jamás sus enemigos políticos le permitirían al demócrata anotarse una victoria de este calibre en sus primeros 100 días como presidente de Estados Unidos “Con Bush el proceso podría ser más largo, pero más seguro; tendría la capacidad política para negociar y torcerle el brazo a los republicanos para que avanzara cualquier proyecto de reforma a las leyes migratorias”, añade el funcionario mexicano La reforma migratoria en Estados Unidos es un tema difícil de vender en el Congreso La mayoría de los republicanos pertenecen al ala conservadora que se destaca por su desprecio a la inmigración indocumentada, pero aun si tendría más futuro con un presidente republicano que con uno demócrata El dilema de la apuesta del gobierno foxista a la reelección de Bush es que el mandatario estadunidense fue quien directamente se encargó de bloquear hace unas semanas la votación y casi segura aprobación en el Senado de un proyecto de ley que hubiese dado empleo temporal en el sector agrícola a 500 mil trabajadores de México La Casa Blanca se opuso porque era una idea patrocinada mayoritariamente por demócratas y no estaba dispuesta a darles una victoria política a sus enemigos en año electoral “No tenemos candidato y aunque no queramos y no podamos decirlo, en este gobierno sabemos que con Bush tiene más futuro una reforma migratoria en Estados Unidos y eso es una realidad, no una apuesta política”, insiste el funcionario de la Cancillería

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