Drogueros

lunes, 25 de octubre de 2004
México, D F, 25 de octubre (apro)- Patéticos adictos al dinero: la presente, como lo prometí en mi anterior a este buzón, es para hablarles de los que, a mi juicio, son los principales drogueros de esa su sociedad En los dos sentidos, en el de personas que comercian con droga y, en el particular del español de México y Perú, de tramposos y engañadores Recordarán que en aquella carta, motivada por los escándalos causados por el dopaje de algunos de los deportistas que participaron en los Juegos Olímpicos de Atenas, evidencié que los humanos que viven en ese su mundo de hoy, globalizador y neoliberal, lo hacen dopados, dependientes, adictos al más poderoso estimulante: el dinero, que se les ofrece para ser libres y generalmente los convierte en hombres de librea Hay excepciones, sí… que confirman la regla Entremos en materia Esa su sociedad de hoy, imposible que lo nieguen, es la del capitalismo triunfante, cuyo hijo predilecto es el libre mercado, basado en la libre competencia para la ganancia producida por el consumo de todo lo habido y por haber Al respecto tengo que informarles que un servidor, en vida, tuvo la ocurrencia de definirlo con el término de “consumo conspicuo”, en el sentido de que el humano consume, más allá de sus necesidades elementales, por ansia de prestigio ¡Carajo! Nunca lo hubiera hecho, pues resulta que esa ansia de mostrar lo que se es por medio de exhibir lo que se puede consumir, comprar, se ha convertido en el nervio que mueve a las agencias de publicidad, a los publicistas y sus clientes, al punto que el anuncio publicitario representa el primer papel en la supremacía que ejercen los negocios en esa su sociedad como nunca antes Y eso tiene sus bemoles, como dicen La publicidad actúa haciendo que todo posible comprador se sienta, y en ello pone todos sus recursos que no son pocos, como un ser insatisfecho con su vida, que puede elevar y hasta enriquecer si gasta su dinero comprando esto y aquello… aunque en realidad sean más pobres por haberlo gastado Por si lo anterior fuera poco, tenemos que la publicidad, los publicistas, al incidir e insistir con su astuta persuasión sobre el ansia de prestigio, están fomentando, instintiva y hasta descaradamente a veces, uno de los sentimientos más tristes y destructivos del hombre: la envidia… sórdido trabajo ¿O no? Luego está que la publicidad, los publicistas, al basarse no en hechos ya realizados y sí en posibles que se pueden adquirir, consumir por medio del dinero, mete al consumidor en un círculo perverso en que todo se fundamenta en el dinero, en hacerse del mismo, en no pocos casos sea como sea, para así poder, gastándolo, satisfacer la manipulada ansiedad de prestigio ¡Dantesco!, digo ¿Qué piensan ustedes, estimados lectores? No ignoro que la publicidad se explica y justifica bajo la idea de que ofrece libertad de elección al comprador, alcanzando incluso así la felicidad, claro, siempre que cuente con el dinero suficiente para poder ejercer esa opción de libertad que se le presenta… lo cual me parece un sarcasmo en ese su mundo donde el reparto de las ganancias es cada vez más inequitativo, y las mismas se están concentrando más y más en menos manos Por último, la publicidad, los publicistas, al incidir y persistir en la ansiedad de prestigio que fomentan en el consumidor con todos los medios que tienen, como móvil y fin de su propio quehacer, el vender todo lo habido y por haber, contribuyen no poco a compensar y encubrir tantas realidades antidemocráticas que aún subsisten en ese su mundo globalizador, que si de algo presume, es precisamente de eso, de demócrata, incluyente y equitativo ¡Uta, qué faena! Por lo expuesto, digo y sostengo que si, refiriéndose a su época, Platón pudo decir con toda razón que “la necesidad es la madre de la inventiva”, un servidor puede enmendarle la plana, con la misma o más razón, repitiendo y aplicándola al mundo en que hoy viven, lectores, mi conocida frase que dice: “La invención es la madre de la necesidad” Creo que deben pensar en esto Por su parte, mis estimados, ustedes dirán si lo expuesto no explica y justifica lo que dije al inicio de la presente: que la publicidad, los publicistas, son los principales y más esforzados drogueros de ese su mundo en que viven Con un cordial saludo, satisfecho de haber cumplido mi promesa, paso a retirarme al nicho de la fama que la memoria de los vivos me reservó Thorstein Veblen PD- ¡Ah! Se me olvidaba decirles que hay que tener en cuenta que la publicidad es también una industria que exige dinero, a veces tanto, que hay productos por los que hay que pagar mucho más que lo que cuesta producirlos, a causa de lo que se invierte en publicitarlos, como los farmacéuticos, por ejemplo Total, que la publicidad, los publicistas contribuyen a hacer que salga más caro el caldo que las albóndigas, como dicen Vale

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