¿Será?

lunes, 1 de noviembre de 2004
México, D F, 01 de noviembre (apro)- Confusos, por contradictorios, humanos: después de efectuada una magna asamblea deliberante, los animales fabulados tenemos que comunicarles que llegamos a la conclusión de que la esencia de su ser no está en su mayor inteligencia, ni en ser los únicos que, en vida, son conscientes de la muerte, ni tampoco por ser los únicos que saben y pueden reírse de todo, incluso de ustedes mismos ¡No! ¡La traición! En esa su enorme capacidad para traicionar a todo lo habido y por haber, incluso a ustedes mismos, en ella reside la diferencia que les distingue de todo otro bicho viviente Dicha conclusión nos ha servido para sacarnos del estupor y calmar la inquietud y hasta la indignación que su incoherente proceder nos había llevado últimamente Juzguen: Durante siglos celebramos y agradecimos que algunos de sus más famosos escritores nos tomaran como protagonistas de eso que llaman fábulas, que nuestro desempeño en ellas exaltaran alguna cualidad o principios de conducta Sí, nuestra vanidad se sentía halagada, a que negarlo, de que el hombre deseara y tuviera a bien ser valiente como un león, fuerte como un oso o laborioso como las hormigas y las abejas Cierto es que en algunos momentos, lo confesamos, nos desconcertó y hasta nos turbaba su admiración y alabanza de la astucia que ustedes, hombres, atribuían al zorro ¡Ingenuos de nosotros! Ese detalle debió de habernos advertido de la posterior y traicionera actuación de no pocos de ustedes Porque no tiene nombre, por decir lo menos, que después de siglos de haberse servido de tantos de los nuestros para exponer, defender y afirmar eso que ustedes consideran valores, virtudes, moral o como lo quieran llamar, como por ejemplo el deber, la amistad, honor, lealtad, cooperación, caridad, amor , primeramente tomando del brazo a la teoría darvinista de la evolución y después retorciéndoselo, hayan terminado, en un vuelco de 180 grados, por explicar y hasta por justificar sus más atroces hechos, los de ustedes, humanos, atribuyéndolos a la parte animal que dicen subiste en sus personas ¡No nos frieguen, por favor! Es para llorar o indignarse, al menos eso es lo que nos ocurre a nosotros, ver y comprobar que autores tan eminentes como Freud, K Lorenz, R Ardrey, D Morris, por ejemplo, apoyándose en sesudas especulaciones y en acuciosas observaciones de nuestra conducta, la de los irracionales, achaquen las atrocidades de la conducta humana al herencia animal que subsiste en la misma ¡Que descaro!, pues bien se sabe que ningún animal, en su estado natural, es capaz de caer en los abismos de locura, desorden e insensatez de ustedes, los hombres, por lo que nosotros, los irracionales, podemos decir con toda razón y justicia que hay casos en los que somos más decentes que ustedes y que, cuando se hacen victimas de las tendencias animales, nos hacen ruborizar Ni modo, pero nos asiste la verdad Si, no lo negamos, nosotros matamos a otros animales, pero lo hacemos principalmente para alimentarnos, que es ley de vida, pero cuando tenemos el estómago lleno, los dejamos vivir, ni siquiera los molestamos Y dígannos, ¿Cuándo nos han visto que, conscientes y fríamente, torturemos y asesinemos, individual o masivamente, a los de nuestra propia especie? ¿Entonces? Nosotros, los irracionales, por nuestro limitado cerebro, vivimos por y para nuestros instintos Los obedecemos, no los traicionamos Ustedes Por su mayor inteligencia, se la pasan imaginando ideales, dizque para trascenderse, para ser mejores Se lo concedemos, sólo que hay un hecho que supera su perenne capacidad de imaginar ideales, y es su reiterada capacidad para traicionar los mismos Vean su historia Ni sus ideales políticos, ni sus ideales religiosos, ni sus ideales científicos ni les han servido ni les sirven grandemente para superarse, para trascenderse ¿Por qué? Porque nunca les han faltado ni les faltan y más bien les sobran, políticos que no cumplen sus promesas, líderes religiosos más celosos de su personal interpretación de la fe quede lo que predicaron los fundadores de las diversas religiones u científicos que, por lo que gusten u manden, se desentienden de los resultados de sus descubrimientos e invenciones, que hasta trabajan asueldo de muy particulares intereses porque les pagan En fin Que sus líderes, salvo excepciones que confirman la regla, son hombres que por angas o por mangas, son proclives a traicionar, ¡Y traicionan, los ideales que dicen servir! Y ustedes mismos dicen que a tal amo, tales servidores, o lo que es lo mismo, a tales dirigentes, tales seguidores Bueno, esta es nuestra visión, pero consecuentes con ese su tiempo, del hoy que viven, seremos demócratas y les reconocemos que tienen derecho a decir si es o no equivocada ¿Cómo la juzgan? En nombre y representación de todos los animales asistentes a nuestra magna asamblea deliberante EL BUHO

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