Una miserable clase política

viernes, 5 de marzo de 2004
México, D F, 4 de marzo (apro)- Dos cosas fundamentales han quedado claras en la reciente guerra de estiércol, en el contexto de la disputa por la Nación: Una, la inoperancia de las instituciones del país y, dos, la pequeñez de la clase política mexicana Se trata de una degradación que exhibe la urgencia de replantear el diseño de las instituciones y el establecimiento de nuevas reglas de convivencia social, sin lo cual será todavía más cruenta la disputa por el poder Tiene razón Vicente Fox cuando afirma que los actos de corrupción tienen nombre y apellido, y lo dice porque en todos los gobiernos y en todos los partidos han emergido personajes involucrados en transas, que se supone deben prevenir las instituciones responsables El Instituto Federal Electoral (IFE), por ejemplo, fue incapaz de prevenir y evitar el trasiego de recursos públicos y privados en las campañas presidenciales del año 2000, y los órganos estatales en ese ámbito, como en la capital del país, no evitaron que un delincuente electoral panista asumiera un cargo delegacional El gobierno del Distrito Federal, empezando por su titular, Andrés Manuel López Obrador, no evitó transas de René Bejarano y Gustavo Ponce y sólo a partir de la exhibición de un video fueron conocidas La Contraloría, en el caso del exsecretario de finanzas, quedó exhibida, lo mismo que la Procuraduría de Justicia, que no evitó la fuga Por lo demás, de todos era conocida la negra historia de Bejarano, cuya caída arrastra a su esposa, la diputada federal Dolores Padierna, despojada de autoridad moral para criticar la corrupción Pero también arrastra al PRD completito, que no sólo ha tolerado, sino auspiciado la corrupción en todos los órdenes, empezando por la política bajuna entre corrientes Es grotesco cómo se solazan los perredistas con la exhibición de Bejarano, cuando nunca fueron capaces de proceder contra él desde dentro de ese partido El PAN, mediante el diputado Federico Döring –involucrado a su vez en tráfico de influencias y protección a giros negros--, evitó usar las vías institucionales para acreditar la corrupción de sus adversarios, como también lo evitaron hacer los militantes opuestos al presidente del Partido Verde, Jorge Emilio González Y cuando disidentes de este partido optaron por la vía institucional, ante el Tribunal Electoral, el IFE procedió de manera facciosa, precisamente porque su Consejo General fue integrado con criterios mafiosos Así, en este breve panorama, las instituciones son meros cascarones y los partidos políticos se han convertido en agencias de colocaciones, en vez de ser instrumentos al servicio de la sociedad Con seguridad habrá otros videos de transas y el cochupos que, por supuesto, serán transmitidos, lo cual de suyo es importante para exhibir la degradación política Pero, en contraparte, las instituciones –entre ellas los partidos políticos-- seguirán erosionándose gracias al ajuste de cuentas de una enana clase política El asunto tiene que ver inclusive con los medios de comunicación, sobre todo los audiovisuales, que no están presentando reportajes –es decir, producto del ejercicio pleno de la profesión--, sino filtraciones espectaculares, acríticas e interesadas Y es obvio, los emporios televisivos forman parte de la disputa por la Nación, que adquiere cada vez más niveles de peligro Ojalá no ocurra, pero al rato no será un video, sino un atentado Y no contra político alguno, sino contra uno o varios ciudadanos Así, López Obrador podrá no ser candidato presidencial ni presidente Y eso es lo de menos Ganará Santiago Creel, Roberto Madrazo, Marta Sahagún o Cuauhtémoc Cárdenas, al fin que lo harán con un solo voto El asunto es si la sociedad está dispuesta a permitir la degradación, que seguirá hundiendo al país Comentarios: delgado@procesocommx

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