LA ECONOMIA DEL TERROR

domingo, 25 de abril de 2004
El terrorismo es también un negocio En un mundo globalizado, sus operaciones financieras recorren fácilmente el mundo y se instalan hasta en Wall Street, bastión de la economía capitalista Por el volumen de dinero ligado al terrorismo -billón y medio de dólares-, la economía de muchos países, incluido Estados Unidos, podría "caer en una crisis"Y de ello se aprovecha Al-Qaeda MADRID- "El 11-S se podría haber evitado La pista que hubiera podido conducir hasta Bin Laden y su red Al Qaeda nunca se investigó a fondo Después de dos años y medio en 'la guerra contra el terror', es evidente que los ganadores son los terroristas Mientras que las finanzas de Al Qaeda todavía están intactas, Estados Unidos está enjugando el déficit presupuestario más alto de la historia Hay que empezar a tratar el terrorismo como lo que es: un negocio global", afirma Loretta Napoleoni en su libro Yihad: el financiamiento del terrorismo en la nueva economía (editorial Urano) Estas actividades mueven al año 1 billón y medio de dólares, más de 5% del producto mundial bruto La interdependencia entre la "economía del terror" y los organismos financieros occidentales es tal que, si se retirase el volumen del dinero utilizado por las organizaciones terroristas, las economías de muchos países, incluido Estados Unidos, quedarían sumidas en una profunda crisis Con base en datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Napoleoni sostiene que la red financiera mundial de Al Qaeda recibe ayuda en Occidente: "Estas complicidades alcanzan los sacrosantos bastiones del capitalismo mundial, como Wall Street, la ciudad de Londres y los magnates financieros de Hong Kong; así como al mundo subrepticio de la hawala: el dinero que trabaja fuera de los circuitos financieros tradicionales en Arabia Saudita y el sureste asiático" Como ejemplo, asienta que 70% de los "insignificantes" 140 millones de dólares que se le "congelaron" al terrorismo internacional desde el 11 de septiembre "provenía de cuentas occidentales" El libro, recién publicado en Europa, empieza a circular en Estados Unidos justo en medio de la crisis política que enfrenta la Casa Blanca por el desastre de la invasión a Irak Colaboradora de la London School of Economics, Napoleoni ha trabajado en el Fondo Monetario Internacional, el Chase Manhattan Bank y el banco Narondny de Moscú; se especializa en terrorismo árabe internacional y empezó a analizar la relación entre la economía y el terrorismo después de entrevistar a miembros de las Brigadas Rojas italianas La analista revela la red de negocios que financió los atentados del 11 de septiembre y la relación económica de Osama Bin Laden con el gobierno estadunidense, a unos días de que el presidente George W Bush comparezca (el 29 de abril) ante la Comisión Bipartidista Independiente que investiga la actuación de los servicios de inteligencia ante los actos terroristas Negocio global A decir de la escritora, la pista que podía conducir hacia Bin Laden después del 11 de septiembre de 2001 no se siguió por dos motivos: primero, porque la administración estadunidense concebía la violencia política como delincuencia y no como riesgo para la seguridad nacional; y segundo, por la especial relación de Estados Unidos con Arabia Saudita "Los intereses económicos entre ambos frenaron la investigación de innumerables pruebas que involucraban a la Casa Real Saudita en el financiamiento de grupos terroristas islámicos El FBI y las agencias de seguridad disponían de un margen muy limitado de actuación", señala Napoleoni, por eso la administración estadunidense "desatendió todos los signos de alarma" desde el primer atentado contra el World Trade Center en 1993 En este problema "la religión no es más que un instrumento de reclutamiento -continúa-, la fuerza motora real del terrorismo islámico es la economía El terrorismo es un gran negocio El modelo perfecto es Al Qaeda, que gana dinero en todo el mundo y está activa en muchos países" Sostiene la analista que la economía ofrece un método adecuado para el estudio del terror organizado, pero la investigación sobre sus canales de financiamiento es insuficiente debido a que los gobiernos estadunidense y británico "han puesto más énfasis en presentar a estos grupos como religiosos fanáticos e irracionales y como un fenómeno temporal Hoy está claro que no es así, que tienen capacidad y bastante dinero para continuar sus acciones a escala mundial" "Nueva economía del terror", llama Loretta Napoleoni al complejo de negocios legales e ilegales urdido por esas organizaciones extremistas Según sus investigaciones, el billón y medio de dólares anuales que involucra este negocio provienen de las siguientes actividades: Entre 300 mil y 500 mil millones de dólares provienen del tráfico de drogas; entre 150 mil y 470 mil millones, del contrabando de armas, piedras preciosas y otras mercancías, así como del tráfico de personas y la falsificación de documentos; 100 mil millones, de la delincuencia informática, y medio billón de dólares, de empresas y donaciones de musulmanes en todo el mundo "La globalización ha favorecido el aumento de la economía del terrorismo y de las economías ilegales y criminales, que ahora no tienen controles ni barreras -se lee en el libro de Napoleoni- Pueden comerciar con quien quieran porque el dinero se puede transmitir por vía electrónica en todo el mundo" Por ejemplo, los atentados en Estambul ocurridos a finales del año pasado obtuvieron recursos con "una tarjeta bancaria falsa y sacando dinero de un cajero automático" Pero el grueso del billón y medio de dólares circula en economías occidentales, señala la experta, pues "los negocios del terror no podían permanecer fuera del mercado de consumidores más grande del mundo: Estados Unidos En la medida en que permitamos que alguien entre en un banco de Florida con un maletín lleno de dinero y lo deposite allí sin que nadie le pregunte por su origen, o que se invierta en empresas que se insertan en la política de Estados independientes y obtienen beneficios sin tener en cuenta el costo humano, estamos labrando nuestra propia destrucción", advierte Amplias facilidades Napoleoni sigue la evolución del terrorismo internacional desde la Guerra Fría, cuando las superpotencias organizaron grupos armados para defender sus intereses en otros países: "Al Qaeda fue creada, financiada y entrenada por Estados Unidos y Arabia Saudita para combatir a la Unión Soviética, pero nunca creyeron que sus amigos se volverían en su contra" En los años setenta y ochenta, prosigue, surgió una "privatización del terrorismo", ya que "los grupos se independizaron y dieron sentido a su propia guerra Buscaron estrategias para financiarse de manera independiente de los patrocinadores Es aquí donde empieza el negocio del terrorismo", enfatiza Algunas organizaciones lograron establecer sus propios negocios, indica la autora: "El IRA (Ejército Republicano Irlandés, por su sigla en inglés) tenía el monopolio del transporte privado en Belfast; la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) consiguió su parte del comercio del hachís del valle de la Bekaa; Carlos El Chacal y Aby Nidal se convirtieron en 'armas para contratarse' por líderes árabes como el libio Muamar Gadafi" Es en la tercera parte de su libro donde Napoleoni aborda la nueva fase del negocio terrorista, e incluye el perfil de 60 grupos armados y sus respectivas formas de financiamiento En el caso de Al Qaeda, el dinero se genera en un país, se transfiere a otro y financia ataques a un tercero "El terrorismo de la globalización es un fenómeno que aparece en los años noventa con la desregulación de los mercados económicos y financieros -sostiene la investigadora- Desaparecen las fronteras económicas y el dinero se mueve sin control de un país a otro" Además, en esa década fracasaron los servicios de inteligencia de los países occidentales, que "en 10 años no han hecho ni una sola infiltración" en los grupos terroristas, señala Napoleoni Como consecuencia, Yousef Nada e Idris Nasreddin, socios de Osama Bin Laden, operan negocios en Europa y África que incluyen desde propiedades inmobiliarias hasta compañías pesqueras, y obtienen ganancias por millones de dólares a través de mecanismos de reducción de impuestos Las riquezas de Bin Laden "Cada vez que un estadunidense lee un periódico, toma un sorbo de bebida refrescante o come un dulce, contribuye al imperio financiero de Osama Bin Laden", advierte la investigadora en las presentaciones de su libro por las ciudades de Europa "A mediados de los años noventa, mientras residía en Sudán, Bin Laden adquirió 70% de la empresa Gum Arabic Company Ltd, que produce cerca de 80% de la goma arábiga del mundo (y como) Estados Unidos es el importador más grande de este producto, la inversión de Bin Laden demostró ser muy buena" La goma arábiga se utiliza para lograr que la tinta pegue en el papel de periódico, para prevenir el sedimento que se forma en bebidas dulces y para crear una capa que mantiene frescos los dulces y las píldoras Por ese motivo, "en 1997, cuando Clinton impuso sanciones económicas a Sudán, un gran número de importadores estadunidenses, como la Newspaper Association of America y la National Soft Drink Association, se opusieron y la goma arábiga fue eximida de las sanciones", recuerda la autora "El terrorismo es tan buen negocio que nadie realmente desea suprimirlo", ya que los beneficios de negocio generados por las compañías de Al Qaeda y las donaciones del mundo musulmán "están intactas", sostiene Napoleoni "Por ejemplo, la Haramain Charitable Foundation, una organización saudita de caridad que mueve 30 millones de dólares al año, sigue activa en varios países Haramain abrió recientemente una nueva escuela coránica en Yakarta" En dos ocasiones el gobierno saudita ha prometido cerrar esta organización, pero no lo ha cumplido; se limitó a congelar 47 millones de dólares destinados al terrorismo y a cerrar sólo seis de las 241 organizaciones de caridad sauditas "No es mucho -opina la analista-, comparado con lo que informes de Naciones Unidas divulgan: antes del 9 de septiembre de 2001, 20% del PIB saudita sirvió para financiar a Al Qaeda" En Yihad: el financiamiento del terrorismo en la nueva economía, la autora asegura que el FBI trató de investigar a la World Assembly of Muslim Young (Asamblea Mundial de Jóvenes Musulmanes), una ONG en la que participaban Abdullah y Omar, los hermanos de Osama Bin Laden, y que en 2002 controlaba 450 filiales en 34 países, pues "a comienzos de los años noventa esa organización empezó a canalizar las donaciones sauditas hacia los grupos islámicos radicales" Pero las investigaciones del FBI fueron detenidas "Las restricciones aumentaron después de la elección del presidente Bush, hasta el extremo de decirles expresamente que 'lo dejaran'" Por otra parte, detalla Napoleoni, incluso los negocios legales de Bin Laden constituyen una verdadera "maquinaria transnacional de financiamiento del terror", compuesta por un amplio corporativo: "En África, una sociedad de cartera, Wadi al Aqiq; una empresa constructora sudanesa, Al Hiraj; un criadero de avestruces y embarcaciones de pesca en Kenia En Oriente Medio, acciones en Al Shamil Islamic Bank, y grandes extensiones forestales en Turquía En Asia, fincas agrícolas en Tajikistán En Europa y Estados Unidos, sociedades de cartera, sociedades de capital de riesgo, acciones en bancos, así como compañías de importación y exportación "Las inversiones inmobiliarias se distribuyen en todo el mundo para compensar pérdidas y maximizar beneficios Esa cartera incluye fincas en Londres, París y La Riviera francesa Tiene también compañías de productos lácteos en Dinamarca, industrias madereras y papeleras en Noruega, además de empresas de equipamiento hospitalario en Suecia "Según parece -afirma la autora-, Bin Laden y sus socios también han tomado como objetivo el mercado de equipamientos médicos en Egipto, Jordania e Irak, un sector que genera ingresos de cientos de millones de dólares, parte de los cuales se destinan a financiar su red de células" Y añade: "después de la caída del régimen talibán, se cree que unos 750 mil dólares fueron colocados en cuentas de corto plazo y en varios mercados financieros de la Península Arábiga Se trata de activos de gran liquidez, convertibles en un breve plazo Previamente, en 1998 y gracias a un contacto en el Arab Banking Corporation, Bin Laden especuló en el mercado francés de renta variable con acciones, entre otras del BNP y de la Société Génerale, con lo que obtuvo un beneficio de 20 millones de dólares" Napoleoni recuerda que el déficit presupuestario de 500 mil millones de dólares de la administración estadunidense -generado por los costos de la guerra- contrasta con las ganancias del terror, un negocio conducido en dólares, sobre todo en billetes de 100: "Una basta aproximación del índice de crecimiento de la economía del terror la ofrece la infusión anual de nuevos dólares de Estados Unidos En el año 2000, dos tercios de la fuente de dinero del país, equivalentes a 500 mil millones, fueron tomados del sistema monetario y ahora se mantienen en el exterior Estas cifras se refieren al dinero llevado al exterior en maletas o mediante cuentas off shore" Loretta Napoleoni añade que los atentados del 11 de septiembre fueron el origen de la creación de los "negocios más grandes de la historia", ya que, durante la semana anterior al desastre, un volumen de negocio inusualmente alto fue reportado en varios sectores, como el transporte aéreo, la energía y los seguros, según consta en las declaraciones de Ernest Welteke, presidente del Bundesbank Resume la analista: "Días antes del ataque, el petróleo y el oro experimentaron un alza de precio repentina e inexplicable Esto fue seguido por una oleada de actividad en el mercado a plazos El 12 de septiembre, los precios del petróleo estaban por arriba de 13% y los precios del oro subieron por arriba de 3%" La conclusión inevitable, dice Napoleoni, es que "los terroristas son también expertos especuladores" Y lo son tanto que el gobierno de Estados Unidos intentó obtener una parte de sus ganancias "El verano pasado, el Pentágono fue forzado a abandonar un proyecto de 20 meses, Future PAM, para lanzar un mercado a plazos en línea que habría permitido que los especuladores apostaran a asesinatos, golpes y actos de terrorismo" Napoleoni atribuye la dirección del plan al vicealmirante jubilado John Poindexter, consejero de seguridad nacional en el gobierno de Ronald Reagan "¿Es el terrorismo tan buen negocio que no permite la detención de Osama Bin Laden?", se pregunta Napoleoni, y la respuesta llega de inmediato: "Estados Unidos tuvo dos veces la oportunidad de conseguir su arresto" En 1996, el ministro sudanés de Defensa, el general Elfatih Erwa, ofreció extraditar al terrorista más buscado, pero los funcionarios estadunidenses declinaron la oferta Antes, en 1993, Erwa informó a Washington que Bin Laden se dirigía a Afganistán; la respuesta fue tajante: "Déjenlo ir" "Algunas semanas después del 11 de septiembre, los líderes islámicos de los dos partidos paquistaníes negociaron con el mullah Omar y Bin Laden la extradición de este último a Paquistán para ser juzgado Estados Unidos rechazó de nuevo la oferta", asegura la investigadora

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