Hidalgo: Su pasado enfrenta a Sosa Castelán (Segunda de tres partes)

martes, 15 de junio de 2004
* El autor del libro La Sosa Nostra duda que el negro prestigio de Gerardo Sosa le ayude a conseguir la candidatura del PRI al gobierno de Hidalgo Pachuca, Hgo , 14 de junio (apro)- En la segunda parte del libro, La Sosa Nostra, Rivera Flores explora las posibilidades de que Gerardo Sosa sea el abanderado del PRI, ante lo cual, contundente, señala que no es de todas las simpatías de los grupos políticos locales y para suerte de los hidalguenses, difícilmente será el nominado Ahora confrontado con Ernesto Gil Elourduy, también precandidato a la gubernatura en el PRI, quien lo combatiera ferozmente desde la Secretaría de Gobierno en la administración de Guillermo Rosell, el exrector universitario tendrá una de sus batallas más difíciles, porque se observa que no esperará otro largo sexenio más, agrega el autor del libro Aunque en 1999 Gerardo Sosa utilizó recursos de la propia Universidad para realizar una campaña interna, que apenas le ayudó a conseguir un pálido tercer lugar en la contienda por la cual Manuel Ángel Núñez Soto obtuvo la nominación que lo llevó a la gubernatura, hoy su interés por buscar nuevamente la candidatura priista no se ha esfumado, por el contrario: tiene la convicción de que se convertirá en el futuro gobernador de Hidalgo Anticipándose al proceso interno que se busca mantener cerrado a las bases, ya se ha reunido con el diputado federal Miguel Ángel Osorio Chong, considerado el “candidato oficial”, para que la elección interna se lleve a cabo a través de una consulta, porque, lógicamente, de esta forma saldría mejor favorecido En su casa ubicada en la residencial colonia Valle de San Javier en esta capital, Rivera Flores asegura que la obra no tiene un carácter electoral como se le ha pretendido vincular, ante la proximidad de los comicios locales que se desarrollarán el 20 de febrero del siguiente año para renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo Revela que este trabajo es producto de una investigación realizada desde hace dos años y medio y que su aparición en estos momentos es simple coincidencia aunque reconoció que definitivamente habrá algunos de los precandidatos del PRI que se sientan favorecidos con su publicación Por su parte el legislador Hipólito Vargas Zaragoza indicó que la La Sosa Nostra, mote puesto por Granados Chapa al grupo de Gerardo Sosa, es simplemente la difusión de una negra historia conocida por el dominio público “Alfredo Rivera tiene el mérito de poner en orden y dar a conocer esa historia que se gestó en la Universidad Autónoma del estado de Hidalgo (UAEH), donde el ex recto y ex diputado federal controló los destinos de lo que sucedía con las sociedades de alumnos y los rectores subsecuentes a él”, agregó Desde el Congreso del estado, Francisco Olvera Ruiz se defiende de cualquier señalamiento; al igual que Sosa Castelán, afirma que parte de la historia que presenta Rivera Flores está distorsionada; pero se anticipa a cualquier intento por relacionarlo con la violencia “Nunca fue nuestro sello, no sé de los demás –apunta--, por lo que al periodo en que yo estuve al frente de la FEUH, nunca se cometieron secuestros de camiones ni robos de parte del estudiantado” Evasivo con la mirada en todo momento, agrega que a partir de que fue presidente de la Sociedad de alumnos del Instituto de Ciencias Sociales (Icso), y el liderazgo de la Federación que ocupó en 1981, promovieron actividades culturales y deportivas Curiosamente, en su periodo al frente de la organización estudiantil, estuvo como secretario general Zenaido Meneses, quien es considerado uno de los más salvajes porros que esta Universidad haya visto pasar, como lo refiere la investigación de Rivera Flores Olvera Ruiz señala que su relación con la sociedad civil, empresarios y autoridades siempre fue pacífica; y al referirse a Gerardo Sosa, a quien en todo momento llama “el licenciado”, lo recuerda como “un líder muy carismático y activo” “Desde que fue dirigente de la escuela de derecho, yo participaba en las cuestiones estudiantiles como una vocación personal que siempre tuve y al momento de convertirse Sosa en presidente de la Sociedad de Alumnos del Icso, me incorporé a su planilla y después me invita a trabajar en su campaña para la FEUH”, recuerda En todo ese tiempo, señala que entablaron una relación de amistad y construyeron “muchas cosas juntos”; es a partir de que concluye sus dos años al frente de la Federación que se incorpora al sector público y a tareas dentro del Partido Revolucionario Institucional El hoy diputado por el Distrito de Pachuca aclara que no llegó a convertirse en líder estudiantil gracias al poyo de Sosa, como sugiere el libro, sino que fue por méritos propios, aunque define que los presidentes de la FEUH siempre eran “muy sensibles” y no apoyaban a quien no trabajaba “Conté con el consenso de Sosa, desde luego que sí, pues era el único candidato, pero también con el apoyo de los presidentes de las sociedades de alumnos y, en suma, con la aprobación de la comunidad universitaria”, dice Olvera Ruiz, cuyas palabras desentonan con lo dicho por Rivera Flores en su libro, donde señala que éste tuvo como contrincante a Edmundo Paniagua Vargas Este choque provocó hasta enfrentamientos armados, expone Rivera en su libro, como el que presenció el propio rector de aquel entonces, Carlos Herrera Ordóñez, en plenas escaleras de la universidad El conflicto fue resuelto con una futura diputación prometida a Paniagua Vargas Según el autor, fue en el periodo de Guillermo Rosell de la Lama, en los ochenta, cuando Sosa Castelán alcanzó su más alto poder El robo a los camiones de transporte público, los saqueos a comercios, el robo a mano armada se sucedían cotidianamente La población se encontraba asustada y las notas rojas que involucraban a los estudiantes eran comunes La Sosa Nostra, en su página 56 habla de un caso que singulariza esta ola de violencia: “El 26 de julio de 1983, en compañía de Antonio Briones, (Zenaido) fue en expedición punitiva al restaurante Alex Steak, ubicado en el Rancho Luna Ahí lesionaron a Magdalena Pérez, una víctima de Gerardo Sosa que tiempo atrás se había atrevido a denunciarlo” Así “vengaron” el agravio por la denuncia que había presentado y desde entonces Zenaido Meneses se ganó la buena voluntad de Gerardo Sosa La cúspide de esta impunidad fue el cambio que hizo la FEUH a los comercios: entregar donativos a cambio de no ser asaltados El 13 de junio de 1989 con la caída de José Antonio Zorilla Pérez, entonces candidato a diputado federal, inició una serie de cateos en ranchos y propiedades de este político, padrino de Sosa Castelán, quien fue investigado meticulosamente, junto con sus hermanos, sin que le fuera probado ningún delito Ese día fueron detenidos por la Policía Judicial Federal, el presidente de la Sociedad de Alumnos de la Preparatoria 2, Alfredo Gómez Lira, alias “El Ratón”, y Mario Franco, integrante también de la FEUH, acusados de robo y venta de vehículos de procedencia extranjera, algunos de los cuales eran propiedad del exdirector de la extinta Dirección Federal de Seguridad En entrevista, Rivera Flores revela que fue grande la cantidad de profesores que tuvieron que partir de la universidad, lo mismo que de alumnos que dejaron de asistir a clases porque, simplemente, no aguantaban los excesos de los fehuistas, quienes, aunque hubiera denuncias, jamás eran sancionados El poder que ostentaba en el sindicato lo demuestra al aparecer un decreto del gobierno estatal que prohíbe la monopolización de las representaciones obreras en una sola, ante lo cual Gerardo Sosa respondió con ira e intentó boicotear a las nuevas organizaciones Sin embargo, dentro de la UAEH mantuvo el poder para seguir imponiendo rectores, como fue el caso de Juan Manuel Menes Llaguno, a quien mantuvo en la secretaría general del sindicato de la Universidad, hasta cumplir con el requisito de tener 35 años cumplidos para ocupar la rectoría Posteriormente, lo obligó a renunciar bajo el argumento de una “arritmia cardiaca”; Menes Llaguno, se recuperó satisfactoriamente de ese “padecimiento”, en pos de su reconocimiento como cronista del estado, y de ahí pasar a ser director del área jurídica del Congreso local y, más recientemente, rector de una universidad privada Lo mismo sucedió con la llegada de Juan Manuel Camacho Bertrán, quien dirigió los destinos de la máxima casa de estudios de la entidad desde 1999, cuando Sosa renunció a su cargo para buscar la candidatura de su partido a la gubernatura (Con información de César Peña)

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