Gertz y Bátiz, a cuentas

miércoles, 30 de junio de 2004
México, D F, 29 de junio (apro)- Luego de la marcha del domingo, que sacudió al gobierno y a todas sus instituciones, sólo quedan reflexiones sobre la magnitud de la inseguridad pública que vive el país y los buenos deseos de los políticos de comprometerse a hacer bien las cosas, como si esa no fuera su principal tarea en el desempeño de su función Indudablemente se ha perdido el compromiso con la sociedad: los políticos encabezados por el presidente Vicente Fox, de acuerdo con las actitudes que han asumido, sólo reflejan que el poder los ha transformado y no han entendido para qué sirve En una de sus reflexiones importantes, Fernando Gutiérrez Barrios, uno de los viejos políticos del sistema priista, solía decir que el poder político es prestado, no le pertenece a nadie Pero si no se utiliza para fines positivos, cual si fuera una serpiente venenosa se revierte contra quien lo detenta y lo pervierte Hombres pobres de espíritu, esos que sólo buscan el poder por el poder como una forma de satisfacer su vanidad, suelen perderse ante el mismo Bien conocida es la frase universal que afirma: “Si quieres conocer a un hombre, dale poder” En el gobierno, sin duda, existe una mezcla de pobreza espiritual, vanidad, arrogancia y falta de sensibilidad para aceptar y resolver los problemas que enfrenta México A tres años del llamado ‘gobierno del cambio’, no existe un proyecto sólido para afrontar el problema de la inseguridad pública: secuestros, narcotráfico, asaltos, robos, asesinatos… todo el flagelo de la violencia que golpea cotidianamente a los mexicanos Es más, desde hace varios meses, poco antes que estallara el pleito con Andrés Manuel López Obrador, el presidente Fox utilizó el problema creciente de la inseguridad en el Distrito Federal como un instrumento de golpeteo político, como una arma para mermar, cada vez que tenía oportunidad, al principal enemigo para el 2006 Y nunca llamó al jefe de gobierno capitalino y a sus colaboradores para que, más allá de sus diferencias políticas, analizaran el problema criminal con esa apertura de espíritu que permitiera encontrar soluciones Indudablemente se nota que hay poca estatura y honestidad de parte del presidente y de muchos políticos Pueden actuar con honestidad, pero eso no quiere decir que sean honestos Hoy, que un pedazo de sociedad salió a las calles a protestar fuerte contra sus gobernantes, se sigue hablando en todos los medios de unificar criterios y elevar el diálogo por encima de las diferencias El lunes, en un programa especial conducido por Joaquín López Dóriga titulado “Y después de la marcha, ¿qué?”, los dirigentes de las fracciones políticas de PRI, PAN y PRD en el Senado se comprometieron a poner todo de su parte para sacar adelante, desde su ámbito legislativo, el problema de la inseguridad Pero fueron directos y claros al decir que ese esfuerzo no lima sus diferencias, y señalaron que el gobierno tendrá que poner su parte en este asunto, porque hasta el momento no se ha visto Y exigieron a Fox tome el asunto en serio, pues se comentó que la inseguridad puede ser el gran detonador de que el PAN salga de Los Pinos en el 2006 y no regrese más por las malas cuentas entregadas al pueblo Sin embargo, cabe señalar que el gobierno foxista no ignora de qué tamaño es el problema de la criminalidad Importantes estudios se han realizado desde el 2000 a la fecha que constituyen todo un diagnóstico del problema criminal La gran incógnita es ¿por qué no han actuado? Hace pocos días, Alejandro Gertz Manero dijo que si el gobierno no le autoriza más presupuesto, a finales de este año la Policía Federal Preventiva puede dejar de operar Cabría preguntarle en qué se han gastado los recursos Se habla de millonarias inversiones en la compra de aviones para la PFP que no se utilizan y que están parados en el aeropuerto de la Ciudad de México, a la intemperie Nadie se explica por qué tanto derroche y la inseguridad sigue creciendo Y Bernardo Bátiz podrá decir que sus estadísticas señalan que ha bajado la criminalidad, pero ese no es el problema: la gran bronca del gobierno es que a su pesar siguen presentándose asaltos, crímenes, robos, secuestros y todo tipo de problemas que lastiman a la sociedad Es cierto que este país tercermundista y pobre de espíritu está muy lejos de elevarse y convertirse en una nación donde haya igualdad social –uno de los factores de la delincuencia– pero por lo pronto, y en lo que este país alcanza otro nivel, es necesario poner todos los recursos, financieros y humanos, en un proyecto de prevención del delito en toda la República No sólo eso: también legislar y elevar algunas penalidades, endurecer el proceso, de tal suerte que los delincuentes no encuentren secuelas o las llamadas trampas de la ley para escabullirse Urge, además, fortalecer y profesionalizar al Ministerio Público: convertirlo en un organismo investigador, en un órgano de detectives profesionales que logren configurar, en cada hecho, los elementos constitutivos de un delito para poder armar correctamente las averiguaciones previas, muchas veces integradas intencionalmente mal para que los jueces nieguen una orden de aprehensión o un auto de formal prisión La corrupción es otro flagelo: muchas veces, los abogados empiezan a “billetear” a los agentes del MP para que se desentiendan respecto de algunos elementos incriminatorios, y así no sean tomados en cuenta en las averiguaciones ni en el proceso, de tal suerte que con esas inconsistencias, cometidas por incapacidad profesional o por corrupción, los delincuentes gozan de libertad y de impunidad en este país que ya exige un cambio de verdad y no palabras vacías como las que pronuncia el presidente Fox

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