"El Himno Nacional Mexicano"

lunes, 10 de enero de 2005
México, D F, 10 de enero (apro)- El Himno Nacional cumple 150 años, y la Secretaría de Gobernación abrió el Archivo General de la Nación para que tres personajes de la cultura recogieran su historia: Javier Garcíadiego, Vicente Quirarte y Clementina Díaz y de Ovando Tocó al primero, director del Instituto de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana (INEHRM) realizar el texto Apostillas Históricas El segundo, director de la Biblioteca Nacional, titula su largo trabajo (prácticamente la mitad del volumen de 182 páginas) “Un maestro de historia llamado Himno Nacional” Finalmente, la periodista e investigadora Clementina Díaz y de Ovando se refiere a la historiografía en “Rostro y corazón de los mexicanos” Hay también páginas dedicadas a visualizar las figuras de los autores del himno, Francisco González Bocanegra y Jaime Nunó, además de un apartado sobre las imágenes del centenario de su creación El volumen en sí constituye una joya bibliográfica que sería fundamental para acompañar las bibliotecas de aula, sólo que se trata de un libro de lujo Sería necesaria una edición menos fina, aunque ello le restaría la fuerza de las fotografías, reproducciones de documentos, ilustraciones e iconografía en general, sumamente ricas, que contiene En realidad, más allá de los trabajos espléndidos de los autores precedidos por un texto de presentación del secretario de Gobernación, Santiago Creel, el volumen es sumamente atractivo por la propuesta visual Garcíadiego, Quirarte y Díaz y de Ovando poco o nada han dejado para los futuros investigadores del Himno Si acaso es que habrá alguno que se meta en esa aventura para continuarla, deberá partir de este volumen No es para menos: Está ahí, hasta el detalle, e incluso en temáticas adyacentes, suplementarias y de orden de las costumbres y el contexto, una investigación magistral, de historia profunda pero también de corte periodístico, de orden riguroso y de calidad literaria En cuanto a lo visual hay que detenerse en ciertos ejemplos para dar bien la idea: el piano de Jaime Nunó, el escritorio de González Bocanegra (y su chaleco), de entrada, innumerables escudos nacionales a lo largo de este centenar y medio de años, el registro documental de innumerables cantos patrióticos que antecedieron al Himno o compitieron con él, fotos de niños de cada época con su bandera entonando las estrofas, múltiples carteles alusivos a la marcha, registros del Teatro Nacional o de Santa Ana donde se entonó por vez primera en 1854, una gran cantidad de litografías alusivas al heroísmo y a la defensa de la patria (las intervenciones francesa y estadunidense), los recortes de diarios como El imparcial y El siglo XIX (durante esa centuria) y de El Universal y Excélsior (en la pasada) Está detalladamente registrada la visita de Nunó a nuestro país para recibir un homenaje en septiembre de 1901, y de su muerte en la ciudad de Buffalo, Nueva York; finalmente, del traslado de los restos del compositor catalán en julio de 1942 de esa ciudad a la de México, que permitió un “grandioso homenaje nacional” para ambos autores, que congregó al país en pleno, concluido con la oración fúnebre escrita y dicha por el poeta Enrique González Martínez Todos los himnos que hubo, todas las cartas musicales dedicadas al honor y al amor de la patria, están reproducidas en el volumen, al lado de los cambios sufridos por la versión oficial de Bocanegra y Nunó a lo largo del tiempo, hasta hoy, donde dos estrofas siguen suprimidas, la referente a Iturbide y la relacionada con Santa Ana

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