Promulga Bush ley que acelera deportación de mexicanos

miércoles, 19 de octubre de 2005
Washington, 18 de octubre (apro) - Anteponiendo que el interés de su gobierno es controlar la frontera con México para garantizar la seguridad nacional de Estados Unidos, el presidente George W Bush, promulgó una ley antimigratoria que provee los fondos para continuar con la construcción de una barda fronteriza y que acelera la deportación de inmigrantes mexicanos indocumentados "Tenemos que fortalecer la seguridad en nuestras fronteras para prevenir que la gente ingrese de manera ilegal En otras palabras, tenemos que parar la entrada de personas (indocumentadas), antes que nada", declaró Bush en la ceremonia en que firmó la ley antimigratoria que autoriza un presupuesto de 30 mil 800 millones de dólares al Departamento de Seguridad Interior para el año fiscal de 2006 que inició este mes Las declaraciones del mandatario estadunidense al promulgar esta ley son un balde de agua helada sobre las inocentes esperanzas del gobierno de Vicente Fox, que aun sigue pensando que Bush tiene intenciones de promover una reforma migratoria que beneficiaría a los más de 10 millones de mexicanos indocumentados que desde hace varios años viven y trabajan en Estados Unidos "Debemos mejorar nuestra capacidad para encontrar y detener a los inmigrantes indocumentados que han logrado cruzar la frontera Si alguien está aquí ilegalmente, debemos hacer todo lo necesario para encontrarlo, y debemos trabajar para garantizar que aquellos que sean atrapados sean regresados a sus países de origen lo más pronto posible", enfatizó Bush se jactó de que durante los más de 4 años de su mandato las filas de la Patrulla Fronteriza engrosaron con el reclutamiento de más mil 900 nuevos agentes "Y hemos tomado pasos para terminar el cerco de 14 millas (de longitud) a lo largo de la frontera de San Diego (California) con México", estableció Para la construcción de la barda en la frontera con el territorio mexicano, un tema quisquilloso y ríspido para el gobierno foxista, la ley promulgada por el mandatario se fundamenta en un presupuesto de 70 millones de dólares, y otorga más de 2 mil 300 millones de dólares a la Patrulla Fronteriza para que mejore su capacidad de detectar, arrestar y deportar a los inmigrantes indocumentados La posición antimigratoria de Bush se reforzó justo 8 días antes de la celebración de otra reunión más de la Comisión Binacional México-Estados Unidos, que en esta ocasión tendrá lugar en la capital estadunidense El encuentro entre miembros del gabinete de Bush y Fox, será meramente un asunto de fotografía, en el que se firmarán, como en ocasiones anteriores, acuerdos bilaterales que están muy lejos de ser los compromisos que quería el gobierno foxista En el penúltimo año del gobierno de Fox, la reunión de la Comisión Binacional no es otra cosa más que un acto meramente de trámite y simbólico, del que no saldrán compromisos importantes Al mismo tiempo que Bush echaba otro balde de agua helada a las aspiraciones foxistas en términos migratorios, Michael Chertoff, el secretario de Seguridad Interior, dejó perfectamente claro en el Comité Judicial de la Cámara de Senadores, que la Casa Blanca no está interesada en compensar a los inmigrantes mexicanos que, violando las leyes migratorias están viviendo y trabajando en Estados Unidos "Estamos encontrando nuevos caminos para trabajar con las agencias de la ley estatales y locales para afrontar la inmigración ilegal y los daños que trae con ella La inmigración indocumentada le hace daño a todos", declaró Chertoff en el Comité senatorial Sobre las deportaciones de indocumentados, Bush resaltó el programa "de repatriación al interior del país", para el caso exclusivo de los mexicanos, y destacó que gracias a la instrumentación de este proyecto, en el cual está de acuerdo el gobierno foxista, se está evitando la muerte inmigrantes mexicanos en el desierto de Arizona A través de este programa, los inmigrantes mexicanos indocumentados detenidos por la Patrulla Fronteriza son deportados a estados del centro y sur de México, en lugar de dejarlos cerca de la frontera norte para evitar que reincidan en su intento de ingresar ilegalmente al territorio estadunidense En términos de la posibilidad de una reforma a las leyes de inmigración, Bush no quitó el dedo de encima de su propuesta inicial que tiene más de dos años de estar encasillada en su escritorio y ofreció a los mexicanos empleo temporal por tres años, con renovación del permiso de trabajo por tres años más, pero después a la deportación al país de origen "Voy a trabajar con los miembros del Congreso para crear un programa que pueda proveer de las necesidades laborales a nuestra economía, sin afectar a los trabajadores estadunidenses, sin dar una amnistía (a los indocumentados) y que mejore nuestra capacidad para controlar nuestras fronteras", concluyó Bush