可tica?

lunes, 21 de noviembre de 2005
M閤ico, D F, 21 de noviembre (apro)- h, estimado lector de este buz髇! Si por casualidad es de los de buena fe, por lo que ha recibido con alegr韆 la noticia de que el presidente de los USA orden a sus colaboradores tomar clases particulares de 閠ica, por pensar que con ello la pol韙ica exterior de la potencia hegem髇ica del momento va a ser m醩 benigna y onerosa para el resto de las naciones, por su bien le digo que vaya abandonando esa esperanza Lo digo porque, para empezar, hay que tener en cuenta y no olvidar que George W Bush, considerado el hombre m醩 poderosos del mundo, a juzgar por sus hechos hasta hoy, poco o nada tiene que ver con la fe sin doblez, con la inocencia del Ingenuo, personaje cuya biograf韆 escribi Voltaire, y m醩 bien se acerca, en pensamiento, palabra y obra, a la naturaleza bufonesca y siniestra del Padre Ub Luego est que la filosof韆 de vida que mueve este hoy en que respiramos, filosof韆 de vida que encarna, proclama, defiende y hasta impone por la fuerza si es preciso George W Bush, la del neoconservadurismo liberal, esa que propicia, exalta y premia el individualismo competitivo sobre la cooperaci髇 y lo comunitario, le viene como anillo al dedo a un sujeto como Bush, al que el narcisismo y la voluntad de poder, si no le han hecho en realidad el hombre m醩 poderoso del mundo, s lo han convertido en el mayor megal髆ano del planeta, al punto que dice que la divinidad le habla, de dar a entender que no hace m醩 que seguir sus palabras, de que es un instrumento de la misma u cosa! 髆o se parece en eso a Hitler, de siniestra memoria! 縍ecuerdan lo que aquel megal髆ano dec韆? Por si lo anterior no bastara para no tomar en serio y ver con pesimismo la orden de G W Bush para que sus colaboradores estudien 閠ica, hay que tener en cuenta que la misma nunca fue una ciencia exacta y fue materia, s, de sumo inter閟 desde su aparici髇 en la Grecia cl醩ica, pero tambi閚 de discusi髇 y conflictos, en particular la casu韘tica, esto es, la parte de ella que trata de la aplicaci髇 de los principios morales universales a los casos particulares, y de los problemas de conciencia que de ello derivan Curiosamente esta situaci髇 se complica y m醩 se agudiza con el relativismo que priva en este nuestro pensar de hoy, pues el relativismo, si bien pretende y defiende los anti-esencialismos, niega la universalidad de principios de todo, y afirma la subjetividad de todo pensar y quehacer humano, con lo que pone al descubierto los mecanismos que hacen posible la doble moral, promotora de la alienaci髇, de la inautenticidad de la experiencia moral del individuo, parad骿icamente justifica e incluso legitima todo lo que pone en evidencia, con el llamado pragmatismo, con el cual les concede valor, raz髇 e incluso verdad siempre y en la proporci髇 que sean 鷗iles, de la utilidad que produzcan Ante esta realidad, pienso que hay que preguntarse de qu lado est醤, qu es y qu significa la 閠ica para los que proponen su estudio, como George W Bush, valga el ejemplo Veamos, aunque sea brevemente, lo que todos sabemos de 閘 al respecto 緿e qu estamos informados? De que es el presidente de un pa韘 que s髄o tiene 6% de la poblaci髇 mundial, pero que controla, sobre todo y principalmente en su beneficio, 50% de la riqueza del planeta; el presidente del pa韘 que se autoproclama el menos belicista de la Tierra y el principal guardi醤 de la paz, y sin embargo es el mayo traficante en armas del mundo Que es miembro, representante y defensor a ultranza de los intereses petroleros de su pa韘, sujeto que, por extender y asegurar dichos intereses, no retrocede ante el uso de la mentira para justificar una guerra ilegal; que es un ser que, en nombre de la paz, amenaza e intimida a tirios y troyanos con "guerras preventivas"; que es un tipo que no ignora que sus soldados cometen infames abusos con sus prisioneros, sean militares o civiles, e insiste en mantenerlos fuera del alcance de la justicia internacional; que es un sujeto que encabeza y defiende una pol韙ica pro-vida, por lo que est contra el aborto y la eutanasia, pero que tiene asesores que proponen, como medida para reducir la pobreza en su propio pa韘, el aborto? de las mujeres negras, por supuesto Por lo expuesto, seg鷑 mi leal saber y entender, es por lo que pienso que no hay que confiar del apego de G W Bush a la 閠ica, y considero que la orden que ha dado para que sus colaboradores la estudien, no es garant韆 de esperanza de un mundo mejor, pues el individuo, a juzgar por sus hechos hasta hoy, tiene, como ya dije, m醩 que de otros, mucho del grotesco y siniestro Padre Ub Admito que puedo estar equivocado 縎er? 縌u piensa usted al respecto, estimado lector? Sin m醩, dejo a usted con mi sincero afecto LIGORIO D?REVUELTAS

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