Juan Villoro: La máscara como identidad

domingo, 6 de marzo de 2005
Después del linchamiento en Tláhuac, el ajusticiamiento de narcos en un penal de máxima seguridad y la forma en que se ha manejado el desafuero de López Obrador, la sensación que deja el país es la de tragedia pura y dura, la de un flashback donde el fantasma de Porfirio Díaz recuerda que no estamos preparados para la democracia, dice Juan Villoro en una entrevista que publica Proceso en su edición de este domingo 6 de marzo De regreso en México, tras una temporada de triunfos literarios en España Galardonado con el Premio Herralde de Novela, por El Testigo, Villoro afirma que la caída del PRI trajo un vacío fuerte, no sólo para quienes gozaban de sus prebendas, sino para quienes se le oponían y encontraban un enemigo nítido Durante 71 años ese orden funcionó a su manera y aún no ha sido sustituido por otro convincente, afirma Villoro, para quien “Fox es un personaje eminentemente folclórico, pero su carisma se desinfló ante los embates de la realidad y su propia inoperancia “Lo que viene a continuación se parece cada vez más al paisaje devastado de 2666, la gran novela de Bolaño inspirada en las muertas de Ciudad Juárez: impunidad en el desierto” afirma Destaca que la alternancia mexicana se encuentra en franco peligro: “Aunque a López Obrador se le pueden criticar muchas cosas, el proceso de desafuero está viciado Es claro que se pretende sacar de la justa a un candidato por razones políticas ¡En el país de Fobaproa un funcionario es juzgado por precipitarse para hacer el camino a un hospital!” exclama Juan Villoro en la entrevista que aparece este domingo 6 de marzo en Proceso

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