Abandono para seguir siendo ser pobre

lunes, 18 de abril de 2005
México, D F, 18 de abril (apro-cimac)- El programa Oportunidades, que despliega el gobierno federal a través de la Sedesol, otorga subsidios en efectivo, igual que el de los ancianos en el Distrito Federal, pero para pobres El asunto es que podría competir con programas parecidos de organismos internacionales, pero el problema es que para poder tener derecho a mil 200 pesos al mes, entregados cada dos, es necesario aplicar dentro de los criterios de pobreza Me explico, una señora recibía su dinero y su concubino otro tanto, con ese apoyo lograron poner un piso de cemento en su “casita”… y automáticamente perdieron el derecho a seguir recibiendo dicho apoyo De tal suerte que la gente, si no desea prescindir del recurso gratuito, debe mantener su mismo estatus de pobreza: techos en mal estado, humedades, pisos de tierra, tres o cuatro vástagos llenos de lombrices y hambrientos, con necesidades médicas urgentes; deben poseer muy pocas prendas de vestir, si no poseen nada, ¡cuánto mejor!, y por ningún motivo puede ser evidente ni un leve asomo de superación, porque en ese momento perderán su “oportunidad” de recibir el “generoso” apoyo de papá gobierno No voy a hablar del destino que algunos favorecidos por el programa dan a esos recursos, ni de cuántas borracheras se provee a un individuo, ni de las golpizas para arrebatarles a las mujeres el dinero que pensaban emplear en alimento para sus hijos Lo que sí diré es que el programa está siendo aplicado con franco sentido electorero, y la oposición todavía no lo descubre y, cuando lo haga, probablemente será demasiado tarde Es verdad que versa en la propaganda “tu voto es libre”, pero enseguida viene la palabra “Oportunidades”, y desde luego existe un listado y ubicación de cada uno de los 5 millones de beneficiarios del programa Es verdad que nadie da a cambio de nada, y la mayoría de los subsidios en todo el mundo tienen una connotación ulterior Si levantáramos una encuesta seria entre esa gente pobre, el resultado, por lo menos a la docena a quienes pregunté, será muy desalentadora, en el sentido que prefieren seguir amolados pero recibiendo dinero, a hacer unas cuantas mejoras sencillitas en su casa y quedarse sin nada, “chiflando en la loma”, con un palmo de narices o como tontos, así dicen La oportunidad tendría que ser progresiva en cuanto a superación, mejoría en su calidad de vida, y no lo contrario, por lo menos a mí me suena contradictorio En el peor de los casos, un plan chambón que gasta una fortuna para dejar a los pobres exactamente igual que estaban y con la consigna de una cadena perpetua

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