Adolfo Aguilar Zinser y el Consejo de Seguridad

lunes, 13 de junio de 2005
Washington, 13 de junio (apro) - En los últimos días se ha escrito mucho sobre la trayectoria de Adolfo Aguilar Zinser, y por tal motivo se hace inevitable que la valoración y análisis sobre el papel que jugó México en el Consejo de Seguridad (2002-2003), sea abordado también en consonancia con el papel y personalidad de quien fue su representante permanente En abril de 2003, México recibía la presidencia del Consejo de Seguridad, cuando el ataque de los llamados países de la coalición a Irak, encabezada por Estados Unidos y Gran Bretaña, había apenas comenzado La agenda del Consejo en abril incluía, entre otros, consultas sobre el Comité para la Lucha contra el Terrorismo, Côte d?Ivoire, Chipre, Somalia, el Oriente Medio, Burundi, República Centroafricana, Kosovo, Liberia, África Occidental y Timor Es decir, el órgano encargado de la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional no tenía agendado, ante el impasse de sus miembros permanentes, ni siquiera consultas para abordar la mayor crisis internacional en los últimos años, en la que el uso de la fuerza se llevaba a cabo sin el consentimiento de este órgano La responsabilidad para México era enorme Sólo una pequeña puerta se abría La reunión de recapitulación del 30 de abril, en la cual, por iniciativa de nuestro país, los miembros del Consejo de Seguridad realizarían una evaluación de la labor del Consejo de Seguridad En los pasillos, el embajador Aguilar Zinser declaraba de manera abierta que México sólo tenía dos opciones: no comprometerse ante el tema más candente de la comunidad internacional, o bien, alzar su voz y hablar con fuerza En México se aceptó que aun cuando el tema de la reunión era el papel de la ONU en situaciones posconflicto, nuestro país debería pronunciarse sobre Irak México asumía entonces la presidencia del Consejo en un momento de verdad difícil Los cinco permanentes estaban enfrentados y el sistema de seguridad colectiva, sobre el que se sustenta la organización, probaba su ineficiencia México realizó entonces un ejercicio sin precedentes, liderado por el embajador Aguilar Zinser, para que el Consejo reasumiera el papel que le correspondía como órgano encargado de mantener la paz y la seguridad internacionales Tanto a puertas cerradas, intentando acercar a los países que se habían dividido a raíz del entallamiento del conflicto, como en la sala del Consejo, alzando la voz El día de la sesión, se tenía listo un proyecto de discurso que habíamos trabajado con mucho cuidado Cuando el embajador Aguilar Zinser empezó a presidir el debate, y tras la intervención de algunos oradores, decidió que había que ser más enfático en el mensaje Empezó a escribir unas notas en una hoja de papel y mientras presidía el debate, se volteó y señaló: "Cambiamos el discurso con estas ideas" Yo palidecí Cambiar el discurso cuando los ojos del mundo se encontraban en la sesión que presidía nuestro país Cinco minutos después, dábamos forma a las notas del embajador Aguilar Zinser, mientras el turno de México se acercaba El esfuerzo valió la pena Pocas veces he sentido tanto orgullo en mi corta carrera diplomática como cuando, a tan sólo un mes de estallado el conflicto, y ante discursos de otros países que no se comprometían o incluso no abordaban el tema, el embajador Aguilar Zinser, en nombre de nuestro país, manifestó: "?para México, la reconstrucción en Irak debe descansar en el derecho inalienable de los iraquíes a decidir por sí mismos su futuro; el pueblo de Irak debe recobrar el ejercicio pleno de su soberanía con el apoyo de la ONU Así mismo, la ONU debe ayudar a salvaguardar la integridad territorial y, de manera sobresaliente, dar garantía de que los recursos naturales de los iraquíes sean de ellos y para ellos Es igualmente consustancial al papel de Naciones Unidas en Irak la tarea de promover los derechos humanos, políticos, civiles, económicos y sociales del pueblo iraquí, a la par de la promoción del desarrollo y la preservación del medio ambiente Así mismo, corresponde a nuestra organización contribuir a mantener y a salvaguardar la identidad cultural y religiosa de ese país y a preservar su herencia histórica y arqueológica" Nuestro país fue escuchado en la voz del embajador Aguilar Zinser Me sentí orgulloso de pertenecer a la delegación mexicana Y es que en esta reunión, como en todas las del Consejo, quien toma la voz no la hace a título personal, representa un país, a una manera de ser y pensar, y este era sin duda el sentir de nuestro país que se expresaba sin ambigüedades Decía Aguilar Zinser al terminar la sesión, que si se tiene miedo, éste se ramifica Por el contrario, si la voz de México se eleva con pronunciamientos claros, nuestra gente se yergue y ennoblece Meses después, cuando finalmente se negoció el regreso de Naciones Unidas al conflicto, por medio de la resolución 1511, muchos de los elementos que México defendió, y que ya son del dominio público, aparecieron reflejados en el texto: el respeto a la integridad territorial y a la soberanía permanente del pueblo iraquí sobre sus recursos naturales, en particular el petróleo, así como al derecho inalienable de los iraquíes a darse a sí mismos su forma de gobierno México junto con otros países había logrado promover el regreso de la discusión sobre la reconstrucción de Irak al seno de Naciones Unidas, particularmente, de su Consejo de Seguridad El embajador Aguilar Zinser trabajó incasablemente junto con el equipo de multilateralistas mexicanos, para que la presencia de Naciones Unidas en Irak apoyara a su pueblo en la creación de una estructura de gobierno independiente y soberana Le interesaba que Naciones Unidas cumpliera con sus tareas humanitarias, la capacidad institucional para proveer y promover los derechos humanos y para dar un espacio a la participación de los organismos humanitarios internacionales en estos objetivos Le interesaba que Naciones Unidas participara activamente, en la recuperación de la soberanía de Irak y en el fin de la ocupación militar La voz de México fue escuchada Como representante de nuestro país en Naciones Unidas, Aguilar Zinser defendió que México puede aportar siempre un valor agregado al trabajo y decisiones de este órgano, y que no existe una mejor manera para impulsar los intereses y valores de México que el de participar desde adentro en el Consejo de Seguridad Insistía que México no debería esperar otros 20 años para regresar al máximo órgano político de la comunidad internacional Lo más importante, que México debe ser siempre un defensor de Naciones Unidas Estoy leyendo el último discurso del embajador Aguilar Zinser ante el Consejo de Seguridad En su último párrafo señaló: "Lo primero que se aprende cuando llega uno a las Naciones Unidas, es a criticarla Lo segundo, a defenderla y a quererla, y lo tercero que se aprende es a necesitarla" La trayectoria de Adolfo Aguilar Zinser se sumará sin duda a la historia de los grandes diplomáticos mexicanos que han promovido la importancia del compromiso de México con el multilateralismo y su sólida tradición de política exterior basada en el respeto al derecho internacional *Fernando González Saiffe fue director para Asuntos Políticos del Consejo de Seguridad en 2002-2003

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