La caída de Hitler

lunes, 18 de julio de 2005
México, D F, 18 de julio (apro)- Hirschbiegel vuelve a escudriñar en la complejidad de la conducta humana para traer a la luz detalles aterradores sobre el ser humano, los cuales nos dejan más interrogantes En su película anterior El experimento, el realizador recrea un experimento psicológico acerca de los roles sociales en donde seres comunes y corrientes fueron puestos a jugar al carcelero y al encarcelado, literalmente; experimento que desgraciadamente se salió de control y generó conductas realmente aberrantes Ahora Oliver Hirschbiegel recrea los últimos días de Tercer Reich-- específicamente, de Hitler, desde la llegada de los rusos a Berlín en 1945--, una realidad atroz, justificada gracias la tergiversación de la ciencia con el objetivo de dominar al mundo y a sojuzgar a la humanidad Son ya 50 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y el mundo aún necesita reflexionar al respecto, más cuando a últimas fechas las ultraderechas han cobrado fuerza, sobre todo en Europa Así pues, La caída ("The downfall"), examina con lupa al fürer, dejándonos su megalomanía, su perversidad, su ira, su locura, y hasta su fragilidad y carisma, así como también la obediencia ciega de aquellos que le rodeaban, tan vacíos y tan desesperados por creer en algo, que no importaba que el fürer comenzara a desvariar; casi todos estaban dispuestos a morir con él Si bien Hirschbiegel nos muestra a un Hitler muy humano, no por eso la figura del mandatario alemán es menos aterradora y torcida; no lo justifica, es más, ni siquiera nos da "chance" de que exista identificación alguna Al contrario, el realizador lo condena: nos muestra a un ser humano fuera de la realidad, enfermo de poder, un hombre falaz; sin embargo, sus promesas de poder y gloria fueron compradas por muchos, aun cuando esto significara la renuncia de su "humanidad" La cinta es vista a través de los ojos de la secretaria de Hitler, la señorita Tradl Junge (Alexandra Maria Lara), cuyos testimonios sirvieron para hacer esta película Sobresale la actuación de Bruno Ganz como el fürer, quien parece salido de uno de esos discursos "hitlerianos" en blanco y negro que pasan en documentales El retrato que Hirschbiegel hace del fürer y sus colaboradores (Goebels, Speer y Eva Braun, entre otros) es terrible, pues involucra a todos, no es privativo de Hitler, le pasó a muchos alemanes y no porque fueran malos de nacimiento, sino porque son humanos Después de ver esta cinta podríamos concluir lo siguiente (por supuesto, a título personal): la pérdida de nuestra humanidad está a la vuelta de la esquina, le puede pasar a todos y, por lo mismo, el mundo está propenso a que esto se repita, a menos que no detengamos un poco y reflexionemos a cerca de nuestras acciones

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