Cárdenas: El vigilante de AMLO

viernes, 8 de julio de 2005
México, D F, 7 de julio (apro)- Deliberadamente ambigua, la carta pública que hizo circular Cuauhtémoc Cárdenas desde la noche del martes ha concitado un útil debate que trasciende al Partido de la Revolución Democrática (PRD), a las izquierdas --que son muchas-- y que involucra fundamentalmente a la plural sociedad mexicana Y es que al final será la sociedad, ojalá que en un número elevado de electores --que frustre mapacherías y derrote al dinero--, la que decida el rumbo que seguirá el país a partir de las elecciones que se celebrarán dentro de un año, en el contexto del inacabado proceso de transición democrática después de la alternancia en la Presidencia de la República y el voto dividido en el Congreso Los movimientos que se observan al interior de los partidos políticos, a menudo caracterizados por el uso opaco u oscuro de recursos, forman parte de la a veces ríspida deliberación para perfilar lo que, en su momento, serán los candidatos y proyectos que serán expuestos al escrutinio de los ciudadanos, quienes serán los que decidan Quizá esto que escribo tiene una cierta dosis de ingenuidad, cuando es evidente el derroche de recursos por parte de los aspirantes priistas y del panista Santiago Creel, ante el timorato Instituto Federal Electoral (IFE) cuya debilidad de origen mantiene latente la impunidad del abuso en el proceso constitucional que se aproxima La carta de Cárdenas se inscribe en este contexto y la deliberada ambigüedad ha dado lugar a múltiples interpretaciones Mientras él --tres veces candidato presidencial-- no haga precisiones, algunas de ellas definitivas, se multiplicarán los análisis y se emitirán conclusiones, de suyo especulativas Un trabajo como el que aquí se presenta no puede tener más que un carácter análogo, si bien es a contracorriente de los que afirman que Cárdenas renunciará al PRD para acogerse a otro partido político y constituir esa "nueva opción" que subrayó en su carta pública y que, en el absurdo, ha hecho creer que de entrada ya implicó una notable mengua en la fuerza electoral de Andrés Manuel López Obrador De quien sí se puede acreditar mengua es de Cárdenas, después de tres exposiciones presidenciales consecutivas, y de fundar y conducir el PRD El lo sabe y, precisamente, por eso que se aparta de su propósito de ser candidato presidencial de ese partido No lo será tampoco de otro, porque sabe que será llamado, sin atenuantes, un "esquirol" del proceso de cambio democrático y de perfil nacionalista del que él forma parte No, la reacción de Cárdenas es natural a su condición de político: Permanecer vigente, aun en condiciones adversas, y tratar de incidir más allá de un cargo público o partidario Pero también reaccionar, con lo que le queda, ante lo que siente como una humillación En detrimento de su figura, emergió la de López Obrador Este "atravesamiento" de su sucesor en la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, que se edificó desde que López Obrador encabezó movilizaciones contra la "mapachería" de Roberto Madrazo en Tabasco --que suelen olvidar los políticamente correctos-- y la presidencia del PRD, enojó a Cárdenas, acostumbrado a ser figura principalísima y predestinada a la contienda presidencial En 1988 estaba claro, pero en las elecciones siguientes se impuso al PRD al aceptar primero, no hay que olvidarlo, la candidatura del Partido del Trabajo, y en la del 2000 él acogió a Alianza Social y Sociedad Nacionalista, que sangraron electoralmente a su partido, y también coqueteo con aliarse a Vicente Fox después de aplastar a Porfirio Muñoz Ledo Ahora, frente a López Obrador, Cárdenas entendió que eso no es posible en el PRD y tampoco fuera de él, por más que Carlos Salinas, Madrazo y sus cómplices lancen al servil Partido Verde a que coquetee con él en la estrategia de dividir el voto que, por supuesto, trasciende al envilecido partido que preside Leonel Cota La "nueva opción" que se propone constituir Cárdenas es, en realidad, un contrapeso a las campañas y al eventual gobierno de López Obrador o de quien sea, cuyos propósitos, en efecto, involucran y van más allá de los partidos, incluido el PRD: soberanía, profundización del cambio democrático y bienestar de los mexicanos Se trata de una mayoría de izquierda --en la que por cierto Cárdenas nunca se inscribió-- que reoriente el pragmático centrismo de López Obrador y lo obligue a avanzar en el "rumbo que desde la conducción del Estado se impone a la nación", una frase del texto que seguramente le ha puesto los pelos de punta a los que desde el poder económico, repentinamente, simpatizan con él Aunque a Cárdenas difícilmente se le verá al lado de López Obrador, estará muy activo, desde sus oficinas de la Fundación por la Democracia, para pelear candidaturas perredistas y articulando alianzas que acoten al candidato presidencial y, eventualmente, al ejercicio desde el Ejecutivo No Cárdenas, a despecho de quienes alientan la ruptura, reafirmará su convicción de que, "desde la izquierda, se constituya la candidatura de la mayoría política del país" con el apoyo de ciudadanos que transcienden, inclusive, esa ideología Comentarios: delgado@procesocommx

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