¿Secreto profesional o encubrimiento criminal?

lunes, 1 de agosto de 2005
San Francisco, Cal , 01 de agosto (apro)- El caso Rove, que involucra al subjefe del gabinete del presidente George W Bush, ha asestado un golpe insólito al derecho de los periodistas a guardar el secreto profesional en Estados Unidos Rove, el arquitecto de todas las victorias electorales de Bush desde 1994, es un personaje siniestro que ahora ha provocado una de las mayores crisis políticas que se han registrado en este país, desde el escándalo sexual de Bill Clinton con la celebre becaria Mónica Lewinsky El estratega del "hombre más poderoso del mundo" resulta que es el nuevo "garganta profunda", quien sin escrúpulos cometió un delito al filtrar la identidad de Valerie Plame, la mujer del embajador Joseph Willson (uno de los mayores críticos de la invasión a Irak" como agente de la CIA Para cometer este crimen, Rove se valió del periodista ultraconservador Robert Novak, quien el 13 de julio de 2003 publicó en su columna de The Washington Post la "bomba noticiosa" El periodista-instrumento, sabiendo que cometía un delito, publicó la identidad de la agente de la CIA, siete días después que su esposo el embajador Wilson publicara un artículo en el New York Times explicando que la acusación hecha por George W Bush de que Irak había tratado de comprar grandes cantidades de uranio en Níger era falsa Y es que en Estados Unidos identificar a un espía es un delito que se paga con 10 años de cárcel Desde que se filtró la identidad de Plame, los investigadores del caso han llamado a declarar al mismismo presidente y al exsecretario de Estado, Colin Powell, entre otros, para tratar de saber la identidad del responsable del delito Pues bien, hace unos días Matthew Cooper, otro reportero que se vio "favorecido" con la filtración, periodista del semanario Time, confirmó abiertamente que Kart Rove fue quien le reveló que Plame era agente de la CIA El periodista explica con lujo de detalles, en un artículo en el último número de la revista, que el 11 de julio de 2003 tuvo una conversación telefónica con Rove, en la que éste le dijo que la mujer de Wilson trabajaba "en la agencia" en el área WMD (Armas de Destrucción Masiva) Cooper decidió traicionar el "secreto profesional" que protege al periodista y a su fuente para no ir a la cárcel, al igual que la periodista del New York Times, Judith Miller, quien se negó a revelar la identidad de Rove, y por tanto cumplirá 120 días en prisión, luego de ser juzgada por el magistrado Thomas Hogan El estado de derecho en Estados Unidos es una falacia, al igual que en México Allí se protegió al principal sospechoso del delito de publicación de identidad secreta, es decir, al periodista ultraconservador republicano Robert Novak, quien finalmente está tan campante y tan feliz, gracias al manto protector de la Casa Blanca Más aún, el principal responsable de esa filtración, el señor Rove, sigue impune Nadie le ha llamado a rendir cuentas, incluso el presidente Bush ha salido en su defensa en varias ocasiones, ocultando la verdad con tal de salvar el pellejo a quien lo llevó a la silla presidencial "Rove nunca indicó que Plame tuviera un estatus secreto", se justifica el periodista Cooper en su artículo de Time, pero los abogados del número dos de la Casa Blanca sostienen que Rove fue sorprendido por Cooper en mitad de una conversación sobre la privatización de las pensiones, algo que Cooper niega categóricamente El periodista de Time buscó quién le corroborara la información de Rove y se dirigió al jefe de gabinete de Dick Cheney, Lewis Scooter Libby, quien le dijo textualmente (según la información de Cooper): "Sí, yo también he oído eso", señaló con respecto de la identidad secreta de Plame, como agente de la CIA Por el momento, la nueva "garganta profunda" guarda silencio, agazapado Aunque el año pasado el estratega de Bush mintió en una entrevista con la CNN cuando dijo: "Yo no filtré su nombre, yo no sé su nombre" Esta afirmación categóricamente falsa por parte de Rove ha sido incluso desmentida por su propio abogado, Robert Luskin, quien ha reconocido a declaraciones a The Washington Post que Rove habló con Cooper "brevemente" sobre Wilson, aunque asegura que no fue sobre la identidad de Plame Esta historia digna de una telenovela o un telefilme, tiene otro protagonista Se trata del fiscal del caso Patrick Fitzgerald, quien ha obligado a todos los periodistas que supieron sobre la verdadera identidad de Plame a declarar, aun cuando no hayan publicado sus informaciones como en el caso de Cooper, quien sólo investigó el caso Plame, pero no publicó directamente su identidad, como Novak El problema es que Fitzgerald protege también al principal sospechoso de la filtración, el señor Novak Además este caso lo entiende hasta un niño de cinco años La filtración que hizo Rove fue una venganza contra Wilson, uno de los pocos hombres que se ha atrevido a declarar públicamente las falsedades que ha cometido Bush en la invasión a Irak para justificar su guerra por el petróleo Claro, para el fiscal Fitzgerald es más fácil inculpar a los periodistas que a uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos El mundo político sabe que Rove es el "secretario general" en la sombra del Partido Republicano, que quita y pone gente como si se tratara de un juego de ajedrez, que organiza y estructura las estrategias de campaña electoral y el artífice de la línea de acción política El caso Rove traerá mucho de qué hablar en los próximos meses El juicio está programado para el mes de octubre y Cooper dice que ha llegado a un acuerdo con su "misteriosa fuente" ahora revelada, para prestar declaración gracias a su "consentimiento personal" Aquí es donde entran las cuestiones de carácter deontológico ¿Hasta donde un periodista puede publicar una información que se convierte en delito? ¿Qué es más importante, el secreto profesional o el encubrimiento criminal? Los periodistas tenemos que hacer examen de conciencia y hacernos estas preguntas con absoluta honestidad Es necesario analizar la situación con detalle Por ejemplo, qué sentido tiene publicar la identidad secreta de una agente de la CIA, sabiendo de antemano que es delito ¿En qué beneficia a la opinión pública estadunidense saber quién era Plame? Los periodistas que agradecieron a Rove su filtración tratándola como una "gran noticia" se equivocaron, porque al revelar la identidad de una agente secreta no previeron que estaban cometiendo un delito ¿Qué está antes, el interés periodístico o la comisión de un delito? Al aceptar publicar esta filtración, los periodistas cometieron un delito Por un momento cambiemos el escenario ¿Qué pasaría con un periodista que protegiera la identidad de un asesino de las muertas de Juárez? ¿Este periodista se convertiría también en delincuente por encubrimiento? Creo que sí El abuso del sistema de filtración siempre conlleva riesgos El ejercicio periodístico no debe permitir que hombres sin escrúpulos utilicen a los reporteros para sus intereses Las "exclusivas" a veces no son de oro, aunque brillen, y los medios de comunicación deberían evaluar cuidadosamente la información que se les ofrece desde el poder, aun cuando aparezca como una "bomba noticiosa" El secreto profesional es un bien preciado de los periodistas El caso Rove es un ejemplo del peligro que existe en torno a la utilización de este derecho Las fuentes deben protegerse, siempre y cuando estás no hayan cometido un delito Los periodistas son el garante de la democracia y también de la justicia

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