AMLO y la otra campaña

martes, 16 de agosto de 2005
México, D F, 15 de agosto (apro)- Andrés Manuel López Obrador y Marcos tienen razón al apostar a los ciudadanos sin partido, pues sin duda ellos marcarán la diferencia en el relevo presidencial de 2006 El tabasqueño incluso ha ido más allá al admitir que en esta primera etapa del arranque de su precampaña por el norte del país, ya constató que el movimiento ciudadano de los "sin partido" será mucho más fuerte que la propia estructura del sol azteca a la hora de contar los votos en el 2006 Incluso definió hoy mismo que la fuerza mayoritaria en México es precisamente la de los ciudadanos que se mantiene al margen de las estructuras burocráticas de los partidos, ya sea por desconfianza natural o por un afán de preservar su autonomía política, y a ellos es que tanto López Obrador como el subcomandante buscan hacer llegar sus mensajes y propuestas El tabasqueño sabe que su Proyecto Alternativo de Nación, dentro de este amplio sector, cuenta con simpatías, y que aunque esta franja de ciudadanos sin partido sufragara por él y su propuesta, no necesariamente quedarían acuerpados en las filas del perredismo Sin embargo, este mismo fin de semana el líder del zapatismo lanzó un nuevo reto al, hasta el momento, único precandidato presidencial del sol azteca, a fin de debatir el proyecto de izquierda que se requiere en el país, así como el de confrontar sus inconformidades respecto del pensar y hacer perredistas Para desilusión de muchos, el aspirante tabasqueño decidió guardar silencio, y sólo reiteró su respeto al punto de vista del dirigente del EZLN, y remachó lo que al parecer será la tónica de respuesta al reclamo zapatista de diálogo: que no entraría en una controversia con Marcos Este nuevo escenario, invariablemente los medios impresos y electrónicos han recogido las duras puyas del encapuchado contra el PRD; críticas que en su parte central refieren un inminente retorno del PRI a Los Pinos que se materializaría en la conformación de la nueva plana mayor del sol azteca y en el entorno cercano de López Obrador Pero lo que de plano fue motivo de regocijo de la no tan soterrada furia antilopezobradorista fue el análisis del sup, en el sentido de que la derecha ahora "viste de amarillo y negro" Así las cosas, es claro que los zapatistas están en busca de un interlocutor político; que pretenden afanosamente posicionarse en el escenario del 2006 y hacer llegar su mensaje, luego de observar que la problemática indígena no es tema prioritario en el discurso ni en la plataforma electoral de los partidos que contenderán por la preferencia ciudadana el próximo año Seguramente no habrá diálogo entre Marcos y el PRD, o con López Obrador, pues como el propio líder insurgente lo ha expresado: los tiempos indígenas son distintos a los tiempos de los partidos y de las coyunturas electorales Pese a todo, el subcomandante ya no tiene que probar nada a nadie, quedó harto evidenciada su capacidad de convocatoria y de movilización política en 2001, durante su caravana a la Ciudad de México, al hacerse visible incluso en San Lázaro, en la sede del Poder Legislativo, y también al demostrar que un gobierno distinto del PRI --y que por cierto arribó al poder con un amplio respaldo ciudadano-- tampoco haría gran cosa por la causa indígena, ni en quince minutos ni en quince años También es cierto que la presión y el cerco de la Sedena se han mantenido desde el estallamiento del conflicto zapatista en enero de 1994 y, pese al discurso oficial, se mantiene bajo marcaje militar al EZLN, a las comunidades y a las organizaciones que simpatizan con su causa Quizá López Obrador debiera meditar seriamente en promover los acercamientos necesarios con Marcos y la comandancia zapatista, a fin de evitar roces e interpretaciones que evidentemente no benefician a nadie Tal vez si el tabasqueño refuerza el acento en las demandas indígenas mandaría una buena señal de que, efectivamente, con el sup hay diferencias pero no es un adversario político; que ambos promueven y combaten por un proyecto de nación semejante, en que los desposeídos sean prioridad, pero que sus vías de alcanzarlo son diferentes Entre compañeros nunca está de más darse un tiempo para dialogar, más aún cuando la derecha --consecuente o inconsecuente-- se encuentra desatada

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