Carstens, deslinde necesario

viernes, 27 de octubre de 2006
México, D F, 26 de octubre (apro)- La incorporación de Agustín Carstens como coordinador del programa económico del presidente electo, Felipe Calderón, ha hecho correr ríos de tinta en medios impresos y ha ocupado grandes espacios en radio, televisión e internet En el balance, han sido más las opiniones favorables que las voces que se manifiestan en contra Una y otra posiciones, sin embargo, como han sido de botepronto ?algunas inclusive precipitadas--, carecen de un sustento sólido, y es natural, pues no hay nada en lo dicho por el, sin duda, próximo secretario de Hacienda, que dé certeza sobre lo que realmente va a hacer el nuevo gobierno en materia económica Las opiniones a favor de Carstens remiten a sus credenciales académicas sobresalientes y a su paso por la administración pública: licenciado por el ITAM, maestro y doctor por la Universidad de Chicago, y un paso notoriamente vertiginoso y ascendente por el Banco de México, de casi 20 años, y uno mucho más breve como subsecretario de Hacienda en el actual gobierno No hay que olvidar, por supuesto, sus cargos en el Fondo Monetario Internacional (FMI), primero como director ejecutivo y, después, como subdirector gerente, que lo convirtió en uno de los segundos de a bordo del jefe máximo del organismo internacional Dichas prendas, además de su disposición y habilidad para negociar con legisladores, son suficientes --a decir de quienes celebran la llegada de Carstens, incluida la Iglesia-- para garantizar una política económica sin cambios drásticos, de estabilidad macroeconómica, de tranquilidad en los mercados y confianza en los inversionistas nacionales y extranjeros En el otro extremo, el arribo de Agustín Carstens es sinónimo de "más de lo mismo": de énfasis en la macroeconomía y desprecio por la microeconomía; de más atención a las variables macro y desdén por los rezagos sociales; de continuar con los privilegios para unos cuántos y de hacer destino de vida, la penuria, el cinturón apretado, para los más Dicen los críticos: ¿Qué más puede esperarse de un tecnócrata consumado, para colmo exfuncionario del FMI y egresado de la Universidad de Chicago? La sola mención de ambas instituciones ?sugiere la interpretación de quienes están en contra-- remite a lo peor: por un lado, las condiciones draconianas y los ajustes dramáticos que históricamente ha impuesto el organismo para apoyar con algunos centavos a las economías subsdesarrolladas Por el otro, sobreviene el fantasma de los chicago boys, émulos de Milton Friedman, apóstoles de los ajustes económicos drásticos, de la reducción del gasto fiscal, de la mínima intervención del Estado en la economía y de la preeminencia "del mercado", de los agentes económicos privados, en la configuración del destino económico del país Me parece que una y otra posiciones, aunque válidas y necesarias para el debate público, son aventuradas Ni sus prendas académicas y laborales garantizan una economía sin sobresaltos ni sorpresas, ni puede descalificarse a Carstens por su origen académico y su reciente trabajo en el Fondo Monetario Internacional Hay mucho camino por andar Primero deben conocerse los planteamientos concretos de políticas públicas en materia económica Luego, la manera en que éstas deberán sortear un camino endiabladamente tortuoso ?un Congreso sin mayoría; poderosos intereses económicos y políticos operando para sí; crecientes presiones sociales, capaces de abortar cualquier decisión gubernamental, entre otros-- para llegar a buen puerto La prueba de fuego estará en la confección del presupuesto y la política de ingresos para el año próximo Su orientación y sus prioridades develarán, y sólo entonces, la verdadera concepción económica de Carstens y del nuevo gobierno, lo que realmente propone para el país, lo que pretende hacer para, a ver si ahora sí, cumplir lo que tanto se prometió en campaña Porque declaraciones de Carstens ha habido a pasto y no puede definirse a partir de ellas un rumbo cierto para el país, no sólo en los aspectos económicos sino, lo que más urge, en los sociales: no puede el país seguir naufragando en la terrible inequidad existente Y digo que las declaraciones a veces no sirven para gran cosa, porque un día Carstens dice que no habrá "más de lo mismo", pero insiste en que la presencia del Estado en la economía debe estar acotada y que se debe dejar jugar más libremente a la iniciativa privada ¿Cómo garantizar que no se repitan experiencias fatales como la reprivatización bancaria o la concesión de servicios carreteros a particulares? Otro día sugiere que hay que acabar con los monopolios, y cualquiera se pregunta cómo hará ceder a Telmex o a Televisa, por señalar dos de los más visibles También ha criticado al sistema bancario por su pírrica aportación a las actividades productivas, pero no adelanta cómo enfrentará la voracidad de los bancos, acostumbrados a las ganancias fáciles Además de ello, Carstens deberá hacer algunos deslindes necesarios ¿Cómo quitarle al público la idea de que llega también para "cuidarle las espaldas" a Gil Díaz, quien lo promovió y destapó como su posible sucesor desde principios de año? ¿Cómo explicará que él, Carstens, haya sido el que, en el papel, autorizó finalmente la operación de venta de Banamex a Citigroup a través de la Bolsa de Valores para no pagar impuestos? ¿Qué cuentas dará del cabildeo y las intensas negociaciones ?al final, fallidas-- con el Congreso, para que aprobara la reforma fiscal original propuesta por Fox, en la que se incluia el IVA a alimentos y medicinas? No sólo eso También tendrá que definirse ante el cochinero que deja Gil Díaz en las aduanas, los negocios oscuros de ISOSA y otros fideicomisos A Carstens hay que darle el beneficio de la duda respecto de su desempeño futuro como secretario de Hacienda, pero también hay que exigirle definiciones, como ésas, para bien de la salud pública Comentarios: cgacosta@procesocommx

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