México dividido

viernes, 30 de junio de 2006
México, D F, 29 de junio (apro)- Oportuna como táctica de campaña pero tardía como recurso viable de conciliación, la oferta de Andrés Manuel López Obrador de impulsar un pacto de concordia nacional si llega a la Presidencia busca apagar un incendio que él mismo contribuyó a atizar Desde luego, no es justo escatimar a la derecha panista su aportación al encono cuando satanizó hasta el delirio al "mesías" perredista y al sector de la población que el tabasqueño se afana en representar --los pobres, los de abajo--, pero tampoco puede ignorarse que López Obrador usó ese embate clasista para emprender el suyo y capitalizarlo electoralmente ¿Quién podría creer que el candidato de la coalición "Por el bien de todos" no calculó el riesgo de polarización que ello implicaba? No hay duda que lo previó, y por eso ahora propone amor y paz Sólo que lo hace cuando los diablos ya están desatados Por ello, el peligro que entraña esa división social rebasa la aparente buena voluntad de López Obrador Gracias a sus invocadores --la derecha calderonista y la presunta izquierda lopezobradorista--, el odio entre clases parece haber llegado para quedarse y amenaza con arrastrarnos a una escalada de confrontación comparable, ahora sí, a la que vive la Venezuela de Chávez: el poder del dinero contra el poder del Estado, los medios privados contra los medios públicos, los ricos contra los pobres El reino, pues, de la intolerancia Este escenario podría recordarle muy bien al PAN, y por supuesto a sus cruzados de derecha y ultraderecha, el gravísimo error en el que incurrieron al haber creado un espantajo del que a la postre se asusten de veras: comparar a López Obrador con el presidente venezolano Hugo Chávez, y endilgarle al primero un populismo barato ?el del PAN es más caro, ciertamente Maniobra burda, en suma, que puso en evidencia el inocultable desprecio de los panistas por los de abajo, esos mexicanos que, en la lógica del empresariado neoliberal --y utilizando una expresión de Enrique Maza, colaborador de Proceso--, no encajan más que como un ejército de "ratones laboriosos" condenados a generar riqueza y recibir miseria Con su estilo cerril, los panistas de Calderón imantaron a sus adeptos no con el magnetismo de una ideología razonada, sino con un espejo que les devuelve engañosas imágenes de fina pertenencia, que los identifica en automático con una clase superior, pudiente y cuya soberbia se nutre del desprecio al otro, al desposeído Por lo que toca al candidato perredista, esta nueva "lucha de clases" tendrá que recordarle algo insoslayable para cualquier político con visión republicana: que la polarización no prende cuando uno de los opuestos no cae en provocaciones López Obrador ha tenido que defenderse, claro está; más aún ante la abominable "guerra sucia" del PAN en su contra Pero el hecho de que se haya valido de las mismas armas de la derecha, como la estigmatización de clase, no sólo reduce su estatura moral, sino que reaviva el incendio, lo perpetúa ¿Van a tener los pirrurris disposición para reconciliarse con quien los ridiculizó con este vocablo? ¿Querrán los empresarios sin escrúpulos entrar al camino de la decencia y del bien público? ¿Estarán dispuestos los destinatarios de las "limosnas" lopezobradoristas a las que se refiere Calderón --es decir, los limosneros-- a convivir de manera armónica con los que tan sólo ofrecen migajas? Comentarios: aperez@procesocommx

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