AMLO y Calderón: apaciguar a sus huestes

viernes, 21 de julio de 2006
México, D F, 20 de julio (apro)- Por interés periodístico y personal asistí a la concentración del domingo en el Zócalo capitalino Ya los medios se han encargado de hacer, desde sus particulares intereses y líneas editoriales, la crónica respectiva Diversas todas, nadie podrá negar que fue exultante Todos fuimos testigos de la perfecta empatía entre líder y masa; de que la magna asamblea reunió espontáneamente a cientos de miles de ciudadanos ?era impresionante ver familias enteras como en día de fiesta? que se sienten defraudados y despojados, por lo menos del derecho de saber con certeza qué fue lo que ocurrió el 2 de julio con su voto Pero al término, ya cuando la gente se dispersaba y caminaba festivamente a sus puntos de reunión para emprender el regreso, me entró cierta angustia y una preocupación que ha venido acrecentándose al paso de los días Lo digo porque la gente que vi y observé en la plaza ?alegre, comprometida, unida por una convicción común, arrobada primero por la magnífica participación de Eugenia León, y luego por el carisma de López Obrador? era distinta a la que abandonaba la concentración No que fueran otras personas, obviamente, sino que el comportamiento era otro Hubo cierta transfiguración: vi gente con una actitud más agresiva, decidida a todo con tal de defender el "voto por voto, casilla por casilla" Me alarmé cuando un joven, desconocido, se desprendió de su grupo y se acercó al que yo integraba y, soltó, sin que nadie lo invitara y en pose de estar listo para liarse a golpes: "Cómo me gustaría que ?orita? llegaran los panistas, para agarrarnos a madrazos" Intenté explicarle que ese no era el punto, que era la peor manera de arreglar las cosas, que éstos eran otros tiempos, que? Obviamente no quiso escucharme, y como si yo no hubiera dicho nada, terminó lo que quería decir: "?no se la acaban los pinches putos" Es natural, según los sociólogos y los psicólogos sociales, ese arrebato colectivo luego del encuentro masivo con el líder Pero no deja de ser preocupante Ya los comicios pasados nos mostraron lo dolorosamente dividido que está el país, como para que no hagamos, cada quien desde su trinchera, lo que esté a nuestro alcance para evitar un conflicto social grave, en que la violencia sea la gran protagonista Y aquí, los dos principales actores ?Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador? me parece que no están haciendo gran cosa de su parte para evitar la creciente polarización y la, ahora sí, muy probable confrontación López Obrador ha dicho que si Felipe acepta un nuevo conteo de votos, detendrá las movilizaciones, e incluso que reconocerá el triunfo de éste si el recuento, hecho con transparencia, no le favorece Hay que creerle Pero me parece que él debe hacer más para que de veras todo mundo le crea, y sobre todo ser más enfático en que su movimiento no es violento Debe ir más allá de los meros llamados a evitar provocaciones y actitudes agresivas Flaco favor se hace cuando dice que no hay que exagerar, porque son cosas menores, ante hechos como los del martes, cuando Calderón fue agredido en su camioneta Creo que en caso de que haya sido un acto protagonizado por verdaderos simpatizantes de AMLO (porque queda la duda de si no fue una provocación inducida por el bando contrario), debe haber mecanismos para sancionar, de manera ejemplarizadora, ese tipo de acciones Insisto: si no hay el suficiente énfasis en que el movimiento no es violento, queda la impresión de que se dejará al colectivo ?en un acto, del líder, que emula a Poncio Pilatos? guiarse por lo irracional, y rebasará fácilmente cualquier control, hasta ahora endeble, de los dirigentes Es el camino más fácil para llegar a la violencia Nadie gana con eso Felipe Calderón tiene también mucho por hacer Pero lo inmediato, lo que urge, es que deje de conducirse como presidente electo No lo es, y él sabe que no hay certeza de que haya ganado la elección No hace más que provocar y generalizar el encono cuando se reúne con líderes políticos, sociales y eclesiásticos, entre otros, a los que induce a reconocerlo como presidente o como candidato triunfador En segundo término, y también de manera urgente, debe parar a los empresarios, en sus diatribas y descalificaciones hacia López Obrador, al perredismo en general, y a los simpatizantes de éstos Si el panista los sigue azuzando en esa campaña, no sólo demuestra que fue insuficiente el evidente apoyo financiero, propagandístico y publicitario de éstos en su campaña, sino que contribuye de manera decidida a seguir polarizando al país Demócrata que dice ser, debe tener más respeto por los que no votaron por él; reconocer que hubo irregularidades, del tamaño que sean, en el proceso electoral ?antes, durante y después de los comicios?, que le restan credibilidad y legitimidad a su presunto triunfo y, sobre todo, no olvidarse de la pírrica diferencia en el número de votos a su favor, hecho que, junto con el otro, abonan en todo tipo de dudas sobre la limpieza del proceso No hacer nada de esto lo convierte en lo que acusa: violento, un peligro para el país Es más, católico que es, debe tomar el gran ejemplo de cordura que le dio el Episcopado Mexicano en su desplegado del jueves 20 En efecto, tres días después que Calderón se reunió con el Consejo Interreligioso de México, y que los medios adictos a él difundieron destacadamente la foto con el saludo entre Felipe y el cardenal Norberto Rivera, arzobispo primado de México, el Episcopado publicó a plana entera en varios diarios, un desplegado en el que afirma de manera contundente que todavía no hay presidente electo, que lo habrá hasta que concluya la calificación legal del proceso por parte del Tribunal Electoral Y hace un llamado a los actores políticos "a comportarse con madurez, generosidad y honestidad" El día de la reunión con Felipe, lunes 17, ya el cardenal Rivera había dicho que las movilizaciones de López Obrador ?y su llamado a la resistencia civil pacífica? eran cosas "normales" luego de un proceso electoral tan competido No un "chantaje", como había dicho Felipe Suena ingenuo, pero ojalá demuestre su fe católica y haga caso de los llamados de la Iglesia Habrá que ver si participa el lunes 31 ?un día después de la tercera "asamblea informativa" de López Obrador en el Zócalo?, en la jornada de Oración por la Reconciliación, la Concordia y la Paz, a la que convoca el Episcopado Mexicano, invocando "la protección del Sagrado Corazón de Jesús, a quien hemos consagrado nuestra patria, y la intercesión de Santa María de Guadalupe, Reina de México, para que se mantenga la unidad de nuestro país" Concluyo: o los actores principales se conducen con tolerancia, madurez y moderación ?incluyo por supuesto a los medios de comunicación, que abrumadoramente se han dedicado a agredir y descalificar a AMLO?, o nos lleva la tristeza El ímpetu y los ánimos irracionales siempre rebasan los controles frágiles y se genera la violencia A nadie conviene Comentarios: cgacosta@procesocommx

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